El Carmen, apoteósico en Celorio

El día grande fue un éxito sin precedente: más de doscientas mujeres vestidas de aldeana llanisca, tres ramos de pan artesanal y multitud de voluntarios costaleros para portar a la Virgen

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La Virgen del Carmen durante la procesión por Celorio. | Guillermo Fernández

La localidad llanisca de Celorio celebró este domingo su día grande en honor a la Virgen del Carmen y para no andar con rodeos hay que dejar claro desde el principio que la mañana fue apoteósica, un éxito sin precedente. Más de doscientas mujeres vestidas de aldeana llanisca, tres ramos de pan artesanal entrelazados con los colores de la enseña nacional y multitud de voluntarios costaleros para trasladar las andas de la Virgen.

No pasó desapercibida la presencia de más de una docena de miembros de la Policía Local y Guardia Civil. Celorio era ayer el lugar mejor protegido de España, el más seguro por metro cuadrado.

Desde la plaza de la Iglesia, a mediodía, se puso en marcha la procesión. Abrían camino tres jóvenes vestidos de porruano en el traslado de una valiosa cruz de plata y dos ciriales. Seguían el gaitero Santi Galguera, llegado desde Naves, y el tamboritero José Rey, procedente de Vibaño. Ellos eran avanzadilla para tres ramos repletos de roscos de pan, a hombros de rapaces enfundados en el traje de porruano. Por detrás el delirio: Más de doscientas mozas vestidas de aldeana llanisca, que cantaban y tocaban la pandereta al contrapunto de un tambor en manos de Marina Fuentes.

Entre las dos columnas de mujeres marchaba la presidenta de la comisión de festejos, Patricia Gavito, y el lugareño José Carlos Lledías, enarbolando el estandarte de San Salvador, patrón de Celorio. Una veintena de mozos de porruano antecedían a la comitiva sacra de la que formaban parte el estandarte de la Virgen del Carmen, en manos de José Manuel Lledías, y las artísticas andas con la imagen de la Virgen. A un costado caminaba Santiago Fernández, quien portaba el cetro de mando del pueblo, un honor que año tras año le concede por delegación el alcalde de barrio.

El párroco, Domingo González, y un elevado número de fieles, simpatizantes, turistas y curiosos cerraban el cortejo. Al llegar la comitiva a la plaza de La Rotonda, los costaleros voltearon la imagen del Carmen hacia aguas del Cantábrico en recuerdo a los emigrantes celorianos y la Coral San Martín de Sotrondio, veinte voces bajo la batuta de Justo González Antuña interpretó la Salve.

El recorrido circular por Celorio llevó a los que procesionaron de vuelta a la imponente iglesia parroquial de Celorio. Justo antes de que la Virgen accediera al templo, los gaiteros entonaron el Himno Nacional. La iglesia parroquial, que no es pequeña sino todo lo contrario, estaba a rebosar. Parecía misión imposible encontar un hueco. El sacerdote Domingo González ofició la eucaristía que contó con el acompañamiento vocal de la Coral de Sotrondio. Finalizada la función religiosa la multitud regresó a la calle para no perder detalle de los cánticos del ofrecimiento del ramo y presenciar el festival folclórico con la interpretación del Xiringüelín, el Quirosanu, las jotas del Cuera y Cadavedo, el Xiringüelu de Naves y el Pericote.

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