Además de celebrar la procesión del día grande, los vecinos plantaron en la víspera la hoguera, la última del año en el concejo de Llanes
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En una mañana soleada de 7 de diciembre y con el mercurio del termómetro estático en la raya de los diecisiete grados, la localidad llanisca de Quintana celebró este domingo su día grande en honor a Santa Eulalia, conocida por aquel desparramado caserío como Santolaya.
En animados pasacalles, desde bien temprano se encargaron de anunciar lo que estaba por llegar el gaitero Julián Herrero y el tamboritero Paco Cue, procedentes del cercano pueblo de Balmori.
Desde la Casa de Concejo salió la comitiva folclórica en dirección a una carpa ubicada a la vera de la capilla de Santolaya. Encabezaban el cortejo los gaiteros de Balmori, quienes llevaban por detrás tres vistosos ramos: dos de rosquillas y otro de pan artesanal. Seguían medio centenar de mozas vestidas de aldeana llanisca, quienes cantaban y tañían sus panderetas al compás de un tambor en manos de la joven Clara Borbolla Zapatero.
Decenas de vecinos, curiosos y turistas cerraban la marcha. Bajo una carpa muy bien acondicionada, montada sobre suelo de madera, se celebró la eucaristía. Al finalizar la misa, mozos y mozas de Quintana bailaron el Xiringüelín y las jotas de Leitariegos, Cadavedo y el Cuera, para finalizar la mañana con el Pericote.
En la jornada de la víspera, a mediodía, los vecinos habían plantado una hoguera de 35 metros talada horas antes en La Canal de Barro. Un año más, Ramón Pérez Pría ‘El Carialu’, asistió con su experiencia y buenos consejos a los plantadores y cuando la cima del eucalipto miraba al cielo, se sirvió una reparadora parrillada de la que formaban parte costillas y criollos, sin que faltaran las tradicionales tortillas de patata y empanadas.
Y, como la danza sale de la panza, eso decían, a las ocho de la tarde fue el esperado momento del amagüestu de castañas. Reseñar que la parroquia de Posada marca cada año el calendario del ancestral rito de la plantación de la hoguera. La primera del concejo, en enero, la levantan para La Paz, en Bricia, y la última, en diciembre, la enderezan por Santolaya en Quintana.













