Cabras y ovejas por Santa Lucía en Posada de Llanes

La presencia de cabritos, otrora masiva, fue testimonial, tan testimonial que solo acudió un ejemplar

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Cabras del país en la feria de Santa Lucía, en Posada de Llanes. | Guillermo Fernández

La tradición señala: 13 de diciembre; festividad de Santa Lucía; feria de ganado menor: cabras y ovejas en la villa de Posada de Llanes.

Un año más, el recinto ferial acogió interesantes corrales de ovejas de las razas xalda, lacha y carranzana y de cabras del país. La presencia de cabritos, otrora masiva, fue testimonial, tan testimonial que solo acudió un ejemplar.

El Ayuntamiento de Llanes homenajeó a dos veteranos ganaderos, José Luis Traviesa Gutiérrez, de Piedra, y Gabriel Pidal Poo, de Lledías. El dinámico Sergio Cuanda Bilbao, jefe de ventas de Agrícola Cuesa, acudió con potentes tractores de la marca Casse. Las mujeres de la Junta Vecinal se pusieron al frente de un bar ambulante que estuvo siempre a rebosar y varios mercaderes abrieron puestos con una oferta muy variada.

Las ovejas carrazanas de saca, aquellas destinadas al sacrificio en un futuro próximo, cotizaban entre 80 y 100 euros, mientras que por las de vida pedían de 200 a 300. Las xaldas de saca andaban a 60 euros y se valoraban los corderos a 14 euros el kilo. Las lachas de cara negra estaban preciadas en 200 euros y por un excelente cordero padre pedían 500.

El asunto de las cabras del país es de locura, porque se confunden valor y sentimientos con precio. Me comentó Manuel Peláez Traviesa, ganadero de la localidad de Piedra, que «hoy, una cabra de vida, de entre dos y seis años, puede valer 300 o 1.000 euros». Ello depende del ‘capricho’ de comprador y vendedor. Matizó Manuel que lo que está sucediendo «es una locura, como le ocurre a otros con la caza o el fútbol». Y argumentó que las ventas suelen cerrarse «mediante llamadas de teléfono móvil, después de subir fotos del animal a las redes sociales». En cuanto a los cabritos aseguró Manuel que «se venden en casa, ya no salen de las cuadras por los constantes ataques del lobo». El precio estimado del cabrito es de «14 euros el kilo».

La feria contó con una elevada presencia de representantes municipales. Acudió el alcalde, Enrique Riestra, y los concejales María del Mar García Poo, Priscila Alonso, Josín Amor, Xuan Valladares, Miguel Alonso y Pablo Cueto. Entregaron una placa de plata y un queso a José Luis Traviesa y a Gabriel Pidal por «toda una vida dedicada a la actividad campesina y ganadera». Traviesa, que llegó acompañado por su hermana Aurora y su hijo Ramón Antonio, me comentó que hace 58 años había traído sus primeras carranzanas del País Vasco y que había ejercido como juez calificador en certámenes ganaderos de la raza.

Rosendo Noriega y su hijo Rosendo ‘Junior’, acudieron con un rebaño de más de 120 ovejas xaldas. La xalda es la típica oveja asturiana, de origen celta, que estuvo en peligro de extinción como consecuencia de haber entrado en competencia con otras razas de mayor rendimiento económico. De hecho, el censo de 1982 sentenció que solo quedaban en Asturias 800 hembras, mientras que el Catastro del Marqués de Ensenada habla de 600.000 ejemplares en el siglo XVIII. Un hato muy interesante de lachas de cara negra trajo desde Villahormes el joven Pedro Sánchez González. La lacha, de origen vasco y navarro, está muy solicitada para la elaboración del queso Idiazbal y da corderos de gran peso debido a una gestación prolongada, de 154 días de media.

Sergio Cuanda, muy requerido por los visitantes, informaba a posibles compradores sobre tractores Casse de entre 75 y 260 CV, así como de maquinaria de forrajes de las marcas Vicon y Kverneland. En un mercado alternativo a la entrada del recinto ferial se ofertaban quesos, miel, embutidos, artesanía, complementos ganaderos, calzado, frutas y hortalizas, paraguas, frutos secos y ropa en general.

Una pincelada histórica al terminar: Santa Lucía, joven italiana de Siracusa, murió decapitada en el año 304, a la edad de 21 años, durante las terribles persecuciones contra los cristianos por parte del emperador Diocleciano.

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