No tan fría y siempre mágica: la Cabalgata de Reyes puede con todo en Cangas de Onís

Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron las calles de la ciudad entre música, carrozas e ilusionados niños

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Sus Majestades de Oriente llenaron de ilusión Cangas de Onís. | Gloria Pomarada

Las previsiones meteorológicas auguraban frío y lo hizo, aunque no tanto como el previsto. Si bien los malos pronósticos restaron público, la magia siempre gana y en Cangas de Onís también se impuso.

No hay hielo que no se derrita con una buena dosis de ilusión y de ese sentimiento iban bien cargados los niños este 5 de enero. Desde el propio concejo cangués y de más pueblos de la comarca llegaron pequeños y mayores para presenciar una de las cabalgatas más especiales de Asturias.

Gaspar repartió sonrisas y alegría entre los niños. | Gloria Pomarada

En esta edición de 2026, la comitiva partió desde el Mercado de Ganado, iniciando desde allí un recorrido que fue sumando público y emoción a medida que avanzaba hacia el centro de Cangas de Onís.

Bien abrigados, vecinos y visitantes aguardaban con impaciencia mientras el sonido de la banda de gaitas canguesa abría el desfile. A continuación, una comitiva de acompañantes reales y carrozas llenó las calles de color y animación: malabaristas, zancudos, ángeles, romanos, pastores, personajes infantiles y un tren cargado de regalos de la asociación Incatur.

Intercalados entre el despliegue, la charanga Xaréu nel Ñeru se encargó de mantener el ambiente festivo pese a las bajas temperaturas.

Xaréu nel Ñeru puso la animación en una fría noche de invierno. | Gloria Pomarada

Tras ese primer bloque festivo, hizo su aparición la delegación más esperada y solemne: la llegada desde Oriente. El Príncipe Aliatar en coche clásico, pajes, guías con antorchas y escoltas a caballo acompañaban a las carrozas reales de Melchor, Gaspar y Baltasar, tiradas este año por buguis.

Una vez recorridas las calles Mercáu, San Pelayo, Conde Peñalver y la avenida de Covadonga, Sus Majestades se dirigieron a la plaza de la iglesia para realizar la ofrenda ante el belén viviente.

Allí, Melchor tomó la palabra para dirigirse a los niños y contarles su periplo: «Niños y niñas de Cangas de Onís, venimos de un lugar muy lejano y venimos muy cansados. Hemos pasado desiertos, mucho calor; hemos pasado por países en los que hacía mucho frío y estaba nevando, en otros llovía. Pero gracias a los camellos, que son muy resistentes, hemos llegado hasta aquí. Teníamos mucha ilusión por traeros muchos regalos».

Los Reyes llegaron acompañados de una amplia comitiva de ayudantes. | Gloria Pomarada

Los camellos, explicó Su Majestad, quedaron «en Contranquil descansando para esta noche repartir los regalos». Porque regalos, ahondó, traen «muchos para todos» por una razón de peso: «Sabemos que os habéis portado muy bien, que habéis sido obedientes con vuestros padres, con los maestros que os enseñan tanto. Por eso tenéis que seguir siendo así, obedientes y buenos con los que os quieren. Y por supuesto, no os olvidéis de vuestros abuelos, que os enseñan mucho».

Y para finalizar, antes de proceder a la recepción en la iglesia, Melchor lanzó un consejo a los niños para esta noche de Reyes: «Cenar lo que os pongan sin protestar, a la cama y mañana, la alegría de los juguetes, los cuentos y la ropa, que es lo que más nos habéis pedido».

Quienes hayan cumplido, a buen seguro verán sus sueños cumplidos este 6 de enero.

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