La bella «marcianada» de escuchar a una güela

Inés G. Aparicio presenta en Cangas de Onís ‘La diva, mi abuela y yo’, un cortometraje de animación que conecta memoria familiar, cuplé y feminismo a través de la relación entre la cineasta, su abuela y Lilián de Celis

Tiempo de lectura: 6 minutos
Proyección en Cangas de Onís de ‘La diva, mi abuela y yo’, de Inés G. Aparicio. | Gloria Pomarada

Si Dios no media
Tendremos las mujeres que ir a la guerra
Y yo como medida de precaución
Ya estoy organizando mi batallón»

Esa estrofa del cuplé ‘Batallón de modistillas’, cantada por una abuela, es el origen de una bella «marcianada» que, entre todas las formas de arte posibles, encontró acomodo en un corto de animación 2D.

Fotograma del corto de animación ‘La diva, mi abuela y yo’.

Lleva por título ‘La diva, mi abuela y yo’, y de la relación entre esos tres personajes surge un universo de reflexiones, preguntas y recuerdos.

Tres mujeres y un mismo lugar

La diva de esta tripleta no es otra que Lilián de Celis, artista nacida en Fíos (Parres) y una de las más célebres cupletistas de todos los tiempos. Esperanza González, también parraguesa, es la abuela que un día tararea esa canción a su nieta, el ‘yo’ de esta historia.

La nieta en cuestión no es una nieta cualquiera, sino una que escucha y que, además, cuenta: la cineasta Inés G. Aparicio.

Allá por la pandemia, se encontraba grabando a su güela Esperanza para crear un «archivo sonoro», sin más pretensión que registrar su memoria oral para la familia. Atravesaba además una época en la que dudaba sobre seguir haciendo cine.

Esa canción lo cambió todo.

Un cuplé con mensaje feminista

El ‘Batallón de modistillas’ del que Esperanza recordaba esa estrofa fue un cuplé repopularizado por Lilián de Celis. Compuesto a principios del siglo XX y con letra de Álvaro Retana, dice cosas como:

«Son los hombres con nosotras
En la paz muy bravucones
Y nos tienen dominadas
Sin dejarnos rechistar
Pero en cuanto que nos vean
Decididas a la lucha
Con las suegras en vanguardia
De correr no pararán»

O:

«Hay pollos muy tunantes que a las muchachas
Se ofrecen a seguirnos a retaguardia
Mas hemos acordado por votación
Que si ellos van delante será mejor».

La cineasta muestra un collage con las fotos de Rodrigo Cuevas y Álvaro Retana. | Gloria Pomarada

«¿Los 8M por qué no estamos cantando esto?», recuerda que se preguntó Inés G. Aparicio. Con el feminismo y la memoria como temas, la cineasta fue tirando del hilo para dar sentido a la historia.

Su abuela y Lilián de Celis vivían separadas por apenas seis kilómetros, en los concejos de Parres y Cangas de Onís, respectivamente.

Esperanza González, abuela de la cineasta. | Gloria Pomarada

Inés G. Aparicio se puso en contacto con la cupletista. Ella le abrió las puertas de su casa, de su archivo y de su memoria, que, sumada a la de su güela Esperanza, bastó para ir gestando ‘La diva, mi abuela y yo’.

Con la colaboración de «lo mejor de lo mejor» del cine y la animación, trabajando durante cuatro largos años y con el presupuesto «de lo que cuesta un piso en Gijón», la cineasta parraguesa dio vida a un corto estrenado en la última edición de la prestigiosa Seminci de Valladolid, galardonado en el FICX de Gijón con el premio a la distribución «Festhome», proyectado en Bogotá…

Vuelta a casa

Tras ese periplo, ‘La diva, mi abuela y yo’ llegó este viernes a una de sus casas, a la Casa de Cultura de Cangas de Onís, donde, en una charla con el público organizada por la productora Sultana Films y el Ayuntamiento cangués, Inés G. Aparicio compartió materiales inéditos y los detalles más íntimos del corto.

Detalles como lo bonito de transformar, a base de «mucha gente», momentos de «desesperación» y otros «muy prestosos», lo que a priori parecía una «locura» o «marcianada» en su primera obra de animación.

La cineasta Inés G. Aparicio. | Gloria Pomarada

También reflexiones como la evolución de la libertad de la mujer: cómo las «divas de ahora» callan de forma «un poco incomprensible», cómo silenciaron a tantas durante la dictadura, cómo «quizás tenemos idealizadas» a algunas de ellas o cómo las de finales del siglo XIX y principios del XX «lucharon por la libertad», pero hoy ya nadie las recuerda.

«La dictadura no es que nos robara cuarenta años, es que nos robó todo lo anterior», expresó la directora.

Imágenes de Lilián de Celis decoraron la Casa de Cultura para la ocasión. | Gloria Pomarada

De Lilián, quien no pudo asistir finalmente al coloquio, recordó la cineasta que fue «alguien muy importante» y, sin embargo, no disfrutó de la enorme fama de otras de sus coetáneas.

«Llevo viendo a Lilián toda la vida, con su ‘animal print’ y sus uñas que ni Rosalía. Pero no sabía que Lilián era Lilián y eso es preocupante», compartió.

La cineasta junto a una de las fotos de Lilián de Celis proyectada en la presentación. | Gloria Pomarada

El corto no solo es un viaje a la memoria familiar, sino que recupera la figura de Lilián a través de sus propios recuerdos, mediante fragmentos de conversaciones reales con la última gran cupletista. Es más, indaga en su «infinito» archivo, que es «el archivo de toda una generación», e incluso reutiliza sus atuendos, pues para componer los fondos de la animación escanearon los vestidos de Lilián.

Y, como no, la música está muy presente en ‘La diva, mi abuela y yo’, de la mano de la propia cupletista, quien pone la banda sonora junto con Rodrigo Cuevas.

Una de las fotos de la grabación de la banda sonora, obra de Lilián de Celis y Rodrigo Cuevas. | Gloria Pomarada

Cine en Asturias

El corto de Inés G. Aparicio es el primero de animación hecho en Asturias en «ocho años», hecho que evidencia la situación del sector. La animación, pero también el cine en general, reivindicó la cineasta, «necesita más ayudas», al igual que la región «necesita una Filmoteca».

Materiales del corto lucieron en las paredes durante el acto de presentación. | Gloria Pomarada

Pese a las innumerables dificultades que conlleva siempre la creación, el cine, como contrapartida, acaba regalando momentos mágicos. Momentos como el vivido en Cangas de Onís, en la sala donde Inés G. Aparicio veía películas del Cinefórum y donde hoy son sus obras las que se proyectan. Puro metacine.

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