Más de doscientas personas y otros tantos perros, gatos, yeguas y caballos se dieron cita dentro y fuera de la iglesia parroquial del pueblo llanisco
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Como cada 17 de enero, este sábado se homenajeaba a San Antón en la localidad llanisca de Parres.
Más de doscientas personas y otros tantos perros, gatos, yeguas y caballos se dieron cita dentro y fuera de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Parres. El San Antonio Abad que se festejaba fue un monje cristiano fundador del movimiento eremítico y patrono de los animales.
A mediodía se celebró una concurrida misa cantada por el coro parroquial y oficiada por el párroco Florentino Hoyos, asistido por el eficaz monaguillo Miguel García Pidal. Tras la eucaristía, sacerdote y acólito salieron a la plazuela del templo para derramar generosas gotas de agua bendita sobre los animales y sus dueños.

Tras el baño en aguas purificadoras tuvo lugar la subasta de las ofrendas al santo, conducida por Ricardo Gómez ‘Cardi’. Pronto saltaron las alarmas porque en primera fila y sujetando una voluminosa cartera se encontraba la inquebrantable Paqui Gutiérrez, ausente en ediciones anteriores.
Se abrieron las pujas con una tarta de almendra de la confitería Ortegal y un precio de salida de 30 euros. Paqui, desmelenada, ordenó 80 euros y se adjudicó el dulce. A continuación apareció una docena de huevos, diez pardos y dos blancos, y de nuevo acudió Paqui al rescate para adjudicárselos en veinte euros. Una vez demostrada su energía, categoría y poderío, Paqui recogió la mercancía y se alejó del lugar por el mismo camino.

Julián Amieva, llanisco de la villa con ascendencia parraguesa, soltó 75 euros para llevarse una borona preñada procedente del obrador de Lofer. La llanisca Carmina Revuelta, con residencia en Pancar, paró en 25 euros la venta de dos gallinas del país. La guipuzcoana Isabel Azcárate, con segunda residencia en el barrio de Pedrujerrín, se hizo con un bol de arroz con leche tras ofertar 35 euros.
Lalo Gutiérrez Quintana, otrora buen futbolista local, se adjudicó una tarta de chocolate en 35 euros. Isaura Gómez se llevó dos rabos de cerdo, antaño el producto más buscado, por quince euros. Le preguntaron a Isaura que para qué los quería y contestó que «para echarlos al pote». A María Luisa Quintana no le tembló el pulso para ofertar diez euros por siete ambarinas panojas de maíz.

El dinámico Fernando Sobrino, habitual animador de las pujas, se ubicaba en lugares alejados y demostraba desinterés. El panorama cambió de forma radical al salir a subasta una tarta de queso por la que pagó 35 euros. El dulce lo había elaborado Carmen García, quien comentó que había seguido paso a paso la fórmula de una receta que le habían enseñado cuando ejerció de maestra en tierras de Guipúzcoa.
Raquel Díaz Caneja, la encargada de controlar el dinero, se adjudicó por diez euros una cesta de limones y naranjas de procedencia local, recogidos en árboles que crecen en un huerto propiedad de Ramonín González Mijares. Sobre la báscula, uno de los limones sentenció que pesaba 793 gramos. ¡Válgame Dios que faena!!
La recaudación superó los 400 euros y los parragueses finiquitaron la mañana con la ingesta comunitaria de una paella mixta a razón de diez euros por cabeza.




































