Un recorrido por los principales enclaves del Llanes marinero, con claves prácticas para entender la villa y disfrutar hoy de su casco histórico y su vibrante zona portuaria
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Caminar por Llanes es adentrarse en la historia. Sus calles, sus edificios y su puerto conservan una relación directa con el mar que el paso del tiempo no ha podido borrar.
De sus múltiples acontecimientos, un episodio histórico ocurrido en 1517 permite hoy unir pasado y presente a través de la Ruta Marinera de la Princesa. El recorrido, presentado como experiencia cultural en FITUR 2026, sigue los pasos de una joven Leonor de Austria, quien recaló en la villa tras un accidentado viaje por mar.
Más de cuatro siglos después, su historia sirve como hilo conductor para descubrir los espacios más representativos del Llanes marinero bajo una mirada contemporánea.
¿Por qué recorrer la Ruta Marinera de la Princesa?
Más allá del relato histórico que la enmarca, esta ruta es una forma cómoda e inmersiva de entender Llanes a pie. El recorrido enlaza plazas, miradores, edificios religiosos, espacios portuarios y zonas de paseo, siempre con el mar como referencia.
Es una propuesta especialmente adecuada para visitantes que quieren conocer la villa sin prisas, combinando patrimonio, paisaje y escenas cotidianas que siguen definiendo la vida marinera del municipio.
Presentada en FITUR 2026, la Ruta Marinera de la Princesa propone recorrer Llanes desde su vínculo histórico con el mar, a partir de la escala forzosa que hizo en su puerto, en 1517, la comitiva de la princesa Leonor de Austria durante su viaje desde Flandes. El itinerario, desarrollado gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Llanes y la Cofradía de Pescadores de Santa Ana, recupera ese episodio como punto de partida para un paseo que conecta patrimonio, paisaje y memoria marinera, integrando herramientas digitales que ayudan a entender la villa más allá de una visita convencional.
Qué ver y qué hacer a lo largo de la ruta
La ruta se estructura en una serie de paradas que permiten recorrer Llanes de manera gradual, desde su casco histórico —declarado Bien de Interés Cultural (BIC)—hasta el puerto y la zona de San Antón.
Plaza de Santa Ana
El paseo comienza en uno de los espacios más completos del casco histórico. La plaza de Santa Ana y sus inmediaciones concentran varios elementos clave de la Ruta Marinera de la Princesa: la propia plaza como punto de encuentro, el palacio de San Nicolás, la muralla medieval, la capilla de San Nicolás y el edificio del Cabildo.
Imprescindible es sin duda la visita a la capilla de Santa Ana, del siglo XV, que atesora un interesante retablo. Una fecha a tener en cuenta es el 26 de julio, día de Santa Ana, pues ese día la patrona de la marinería llanisca regresa a su ermita tras una salea por el Cantábrico y procesión por la villa.

La plaza es por tanto un buen lugar para observar la relación entre arquitectura civil, religiosa y defensiva, y para situarse dentro de la antigua villa amurallada antes de continuar el recorrido.
El Fuerte
Desde la plaza, el camino conduce hacia El Fuerte de la Moría, del siglo XVI, una zona elevada que permite entender la función defensiva que tuvo Llanes y su estrecha relación con el Cantábrico.
Hoy El Fuerte es un punto tranquilo, adecuado para detenerse y observar cómo la villa se abre hacia la costa, con vistas que ayudan a comprender su posición estratégica. Un dato histórico a tener en cuenta es que la villa nunca ha sido invadida por mar.
La basílica
La basílica de Santa María del Conceyu marca otro de los hitos del recorrido. Declarada como Bien de Interés Cultural (BIC), es una iglesia gótica edificada sobre otro templo anterior. Las obras comenzaron en 1240 y en 1480 se produjo la consagración.

Su presencia monumental contrasta con la escala más doméstica de las calles cercanas. La visita, que bien merece un vistazo al interior y a sus retablos, permite apreciar uno de los principales edificios religiosos de Llanes y su papel central dentro de la trama urbana.
El paseo de San Pedro
El recorrido continúa hacia el paseo de San Pedro, uno de los espacios más reconocibles de Llanes. Este mirador natural sobre los acantilados ofrece vistas abiertas al Cantábrico y es uno de los mejores lugares para comprender la relación directa entre la villa y el mar.
Mirando hacia el sur, esta atalaya ofrece vistas privilegiadas a la sierra del Cuera, a la playa del Sablón y al centro de la villa, en cuyo perfil destacan monumentos como el Torreón —del siglo XIII y declarado Monumento Nacional— o, en lo alto de una colina, la ermita de la Virgen de Guía, del siglo XVI.

El paseo es además una de las paradas más conocidas de la ruta ‘Llanes de Cine’, pues en él se rodó ‘Historia de un beso’, de José Luis Garci.
Todos estos alicientes lo convierten en un tramo pensado para caminar despacio, detenerse y observar.
El puente
El paso por el puente sobre el río Carrocéu introduce al visitante en una zona de transición entre el casco histórico y el área portuaria. Desde aquí se percibe cómo el mar se adentra en la villa y cómo el puerto forma parte del entramado urbano. Más que un espacio separado, es una calle más de la villa.
Imposible resulta al cruzar el puente no fijarse en la ‘menina’ expuesta sobre él, una escultura de Antonio Azzato Sordo inspirada en la obra de Velázquez y vestida con el traje de llanisca.
San Antón
Para llegar a San Antón se atraviesa la antigua rula, hoy convertida en oficina de turismo, un ejemplo claro de reutilización de espacios ligados a la actividad pesquera.
Ya en la zona de San Antón, la visita al faro y al tendedero de redes permite asomarse al puerto desde otra perspectiva y disfrutar de buenas vistas tanto de la actividad portuaria como de los Cubos de la Memoria, obra de Agustín Ibarrola integrada ya en el paisaje cotidiano de Llanes.

El puerto
El último tramo de la ruta discurre plenamente por el puerto. Se pasa junto al edificio de La Tijerina, sede de la antigua Sociedad de Salvamentos de Náufragos.
Bajando hacia el muelle y caminando por su margen derecha en dirección al puente nuevo, se atraviesa el Campo del Gato, una zona de amarres donde el puerto se incrusta en el corazón de la villa.

Una vez en la margen izquierda aparece la nueva zona portuaria, donde la actual Cofradía de Pescadores de Santa Ana ofrece una de las experiencias más auténticas del recorrido: observar la entrada de los barcos, la descarga de pescado y, si coincide el momento, la subasta.

El paseo se completa caminando por el espigón, con los Cubos de la Memoria acompañando el final del itinerario.
Experiencias destacadas
Más allá de los puntos concretos, la ruta permite vivir escenas cotidianas que definen Llanes: el trajín del puerto, el uso diario de plazas y paseos, la convivencia entre turismo y actividad pesquera y la cercanía constante del mar. Todo ello convierte el recorrido en una experiencia sensorial, donde el sonido del agua, el viento y la actividad portuaria forman parte del paseo.

Información práctica para planificar la visita
Cómo llegar: Llanes cuenta con buenas conexiones por carretera a través de la A-8 y de la N-634. Es posible también llegar en transporte público, en bus o tren.
Cuánto tiempo se necesita: Entre una hora y media y dos horas, dependiendo de las paradas y del tiempo dedicado al puerto.
Mejor momento del día: Las primeras horas de la mañana o el final de la tarde permiten disfrutar del paseo de San Pedro y del puerto con una luz más favorable. Para ver actividad pesquera, conviene informarse de los horarios de llegada de los barcos.
Dificultad: Baja. Es un recorrido urbano, sin desniveles exigentes.
Servicios disponibles: A lo largo de toda la ruta hay bares, restaurantes, comercios y servicios turísticos.
Consejos útiles para el visitante
Conviene llevar calzado cómodo, ya que aunque el recorrido es corto, invita a detenerse con frecuencia. En días de viento, el paseo de San Pedro y el espigón pueden ser más expuestos. Para quienes quieran profundizar en el contexto histórico, la web-app asociada a la Ruta Marinera de la Princesa permite ampliar información en cada punto sin necesidad de descargar aplicaciones.
¿Para quién es ideal esta experiencia?
Es una ruta adecuada para todo tipo de visitantes: parejas, familias, viajeros culturales y público local que quiera redescubrir la villa desde otro enfoque. Su carácter urbano y accesible la hace especialmente interesante como primer contacto con Llanes o como complemento a una estancia más larga en la zona.
Ideas para completar la visita
Quien disponga de más tiempo en Llanes encontrará motivos de sobra para alargar la estancia y ampliar la mirada más allá de la Ruta Marinera de la Princesa.
Uno de los rasgos más visibles del concejo son las casas de indianos, construidas por emigrantes que regresaron de América a finales del siglo XIX y principios del XX. Sus fachadas coloridas y su arquitectura ecléctica aparecen repartidas por pueblos y carreteras, componiendo un paisaje urbano tan singular como revelador de la historia reciente de Asturias.

El otro gran complemento está en la costa llanisca, un mosaico de más de treinta playas muy diferentes entre sí. Desde arenales urbanos como El Sablón o Toró, integrados en la propia villa y fáciles de combinar con un paseo, hasta playas abiertas y salvajes como Torimbia o Ballota, donde el protagonismo es absoluto del paisaje.
A ello se suman dos rarezas geológicas únicas, Cobijeru y Gulpiyuri, playas interiores formadas por procesos kársticos que conectan con el mar a través de cuevas y sorprenden incluso a quienes ya conocen bien la costa cantábrica.

Muy cerca de estos arenales aparecen los bufones, grietas en los acantilados que, con marea alta y fuerte oleaje, expulsan chorros de agua y aire a gran altura. Los de Arenillas, Pría, Ballota o Santiuste ofrecen uno de los espectáculos naturales más sobrecogedores del litoral, especialmente en días de mar movida.
Hacia el interior, el paisaje cambia de registro sin perder atractivo. La Sierra del Cuera dibuja un telón de fondo verde que acompaña a Llanes desde casi cualquier punto. Bosques, valles y pueblos de montaña invitan a recorrer rutas de senderismo con vistas que, en días despejados, alcanzan tanto el mar como los Picos de Europa, recordando la cercanía constante entre costa y montaña.

El calendario festivo ofrece también otra forma de entender la villa. En Llanes las fiestas patronales están presentes a lo largo de todo el año. Las más célebres son las celebraciones de los bandos de La Magdalena, San Roque o la Virgen de Guía, repartidas entre julio, agosto y septiembre, y que muestran un Llanes participativo y abierto, donde tradición y vida social siguen marcando el ritmo del tiempo.
La experiencia se completa inevitablemente en la mesa. La gastronomía llanisca combina producto del mar y del interior con naturalidad: pescados, mariscos, carnes y quesos locales, siempre acompañados de sidra. En los llagares y sidrerías, el ritual del escanciado forma parte del ambiente y convierte cada comida en una escena ancestral llena de vida.
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