Crímenes, mitos y paisaje: el oriente asturiano según Marta Huelves

Colombres, Cangas de Onís y Llanes son los escenarios de una serie de misterio donde la mitología y el territorio tienen tanto peso como el crimen

Tiempo de lectura: 10 minutos
Quinta Guadalupe, uno de los escenarios de la historia de misterio. | Gloria Pomarada

He aquí una historia de crímenes y misterios.

Un relato, con tres actos, que sucede en tres zonas del oriente asturiano.

Tres historias de esas que atrapan, que llenan la cabeza de interrogantes. Tres crónicas oscuras, aliñadas con mitología, leyenda y paisaje, que no pasan desapercibidas.

Colombres y el origen del misterio

La primera sucede en Colombres. Comienza con la misteriosa desaparición de una adolescente. Comienza con una madre preocupada, desesperada, que no puede hacer más que rezar a la Santina. Y aunque la joven aparece días después, sana y salva, la suya es solo la primera de una serie de desapariciones extrañas en las que el árbol del tejo —el texu— tiene mucho peso.

¿Misterioso? Pues esto es solo el principio.

Un asesinato en Cangas de Onís

La segunda historia sucede en Cangas de Onís y no le va a la zaga: un afamado empresario del concejo aparece asesinado en su casa.

Sí, sí: asesinado.

Lo encuentra la mujer de la limpieza. Y aunque pudiera parecer un ajuste de cuentas, en el enredo de los porqués de esta muerte surgen elementos del paisaje —como el lago del Bricial, en los Picos de Europa— que vuelven las incógnitas aún más inquietantes.

Bricial, el tercero y esquivo lago de Covadonga. | Xuan Cueto

La noche de San Juan en Llanes

Y para rematar este ciclo de misterios, una tercera historia. Esta sucede en Llanes: un joven aparece muerto tras la noche de San Juan. En su boca encuentran el símbolo de la Flor del Agua. Algo que ya de por sí es muy extraño.

Pero ¿y si a este hecho se le añade que la muerte no es única? ¿Y si años atrás ya aparecieron otros jóvenes muertos el mismo día y con el mismo símbolo?

Tres casos unidos por una investigadora

Pues bien, lector: estos son los elementos singulares y principales de esta historia.

Y el hilo que une los tres misterios —además del territorio en el que ocurren— está en manos de una misma investigadora: Marina Roldán. Inspectora de la Policía Nacional. Gijonesa, metódica, observadora. Es ella quien sigue las pistas, quien conecta hechos que parecen aislados y quien se adentra en lugares donde el pasado pesa tanto como las pruebas.

Puente Romano de Cangas de Onís. | Xuan Cueto

Marina no trabaja sola. A su lado está el inspector Salvador Bedia. Juntos recorren pueblos, caminos, montañas, playas y edificios cargados de historia. Lugares donde el crimen no es solo un suceso, sino una grieta por la que asoman viejas leyendas, silencios heredados y miedos que parecían dormidos.

Y aunque los tres casos son independientes y cada cual tiene su propio desenlace, juntos conforman una serie de casi mil páginas en la que —a través de la lectura— se pasea por el paisaje y la cultura del oriente de Asturias.

Una inspectora, tres casos y un mismo territorio

Porque no: no estamos hablando de hechos reales. Quizá a estas alturas resulte obvio, pero conviene aclarar que detrás de estas historias tan truculentas está la imaginación de Marta Huelves, una historiadora y escritora madrileña que encontró en la comarca oriental de Asturias el escenario perfecto para mezclar novela negra, mitología y retrato social.

Marta Huelves no llegó a estas historias por casualidad. Su vínculo con el oriente de Asturias es antiguo, familiar y profundamente emocional. Aunque nació en Madrid, lleva viniendo a esta comarca desde niña, en vacaciones y estancias largas. «Siempre me pareció un lugar fascinante», cuenta.

Marta Huelves. | Foto cedida por la escritora

«Como historiadora, además, siempre me han atraído las leyendas y las historias que esconden los lugares», relata comenzando a desgranar de qué forma se le ocurrió el camino de tres novelas con la Asturias más pequeña y apartada como protagonista.

El chispazo inicial

Cuenta que el germen de todo surgió en un espacio muy concreto: en la Quinta de Guadalupe, casona de indianos de Colombres y sede del Archivo de Indianos. Un edificio que impresionó a Marta por su arquitectura, por su interior, por su halo mágico y por todo lo que custodia entre sus muros. «Ahí surgió el chispazo», recuerda. «Supe que tenía que ser una novela, una historia policial que se entrelazara con la mitología, con el paisaje, con las gentes. Un retrato histórico desde otro prisma».

Interior de la Quinta Guadalupe. | Xuan Cueto

No es casualidad, entonces, que todo empiece en Colombres. ‘La memoria del tejo‘, el primer libro de la serie, arranca precisamente allí, con la desaparición de una adolescente. Un suceso que actúa como detonante de una trama en la que el crimen es solo el principio. «La investigación, los asesinatos, el misterio… todo eso es un gancho», explica Huelves. «Una excusa para contar los lugares que me impresionan del oriente asturiano».

Una serie más que una trilogía

Esa intención atraviesa las más de mil páginas que conforman la serie. Y aunque podría hablarse de una trilogía, Marta dice que prefiere otro término: serie. «Porque los tres libros pueden leerse de manera independiente. Cada historia tiene su propia trama y su propia conclusión. Lo que se mantiene es el universo y los personajes principales», cuenta.

«Me interesa mucho dar voz y carácter a quienes habitan estas historias», señala la autora. «Es un juego muy interesante, porque te permite indagar en lo social, en lo psicológico. Me gusta que sean intensos, pero creíbles. Que rompan estereotipos».

Esa mirada se encarna especialmente en la inspectora Marina Roldán y en Salvador Bedia, una pareja investigadora que evoluciona libro a libro y que sirve de hilo conductor para recorrer pueblos, montañas, senderos rurales, playas y edificios cargados de memoria.

Mitología como estructura narrativa

Además, la mitología asturiana juega un papel esencial en todas estas historias. Y no como un mero adorno, sino como parte estructural del misterio. Al igual que sucedió con la trilogía del Baztán de Dolores Redondo (que acontecía en Navarra), aquí las leyendas, los símbolos y los relatos populares forman parte del ADN de la trama.

«La mitología asturiana es muy desconocida fuera del Principado», explica Huelves. «Y, sin embargo, tiene una fuerza enorme. A la gente de aquí le atrae reencontrarse con las leyendas de siempre en una novela; y a la gente de fuera le despierta mucha curiosidad«.

Documentación y equilibrio

Para una historiadora, lanzarse a la novela negra no fue un paso improvisado. La documentación fue, reconoce, una de las partes más exigentes del proceso. «Quería contrastar, leer más, saber más, buscar detalles», cuenta. Pero ese trabajo previo tuvo su recompensa. «Mientras iba tirando de los hilos, la historia se iba construyendo en mi cabeza. Cuando me senté a escribir, la trama ya estaba casi completa, y el proceso fue mucho más fluido y mucho más gustoso».

A ello se sumó el reto —y el disfrute— de dosificar la información. «Me divertí mucho teniendo cuidado de no dejar pistas demasiado obvias y de mantener el misterio», confiesa. Un equilibrio que se mantiene a lo largo de los tres libros y que se apoya, además, en una mirada constante a lo social: a los pueblos, a sus dinámicas internas, a lo que se dice y a lo que se calla.

El Oriente como protagonista

Con el paso de las páginas, queda claro que el Oriente de Asturias no es solo un escenario, sino un protagonista más. Colombres, Cangas de Onís, Villanueva, Llanes, los Picos de Europa, el lago del Bricial, playas, puentes, casonas y caminos conforman un mapa literario que huye de los lugares más evidentes.

«Mi propósito era llamar la atención sobre los lugares pequeños», afirma la autora. «Dentro de Asturias hay sitios que no salen en las guías y que tienen muchísima magia. Lugares pequeños, historias pequeñas, mitos… todo eso es lo que teje mis tramas».

Quinta Guadalupe. | Gloria Pomarada

Esa intención parece haber encontrado eco entre los lectores. A Huelves le llegan mensajes de personas que descubrieron paisajes, costumbres o leyendas asturianas a través de sus novelas. De quienes han viajado después para recorrer los lugares por los que transitan Marina Roldán y Salvador Bedia. Incluso de quienes, siendo asturianos, se dieron cuenta de que habían pasado toda la vida al lado de rincones que no habían mirado de verdad hasta leerlos.

«La novela también puede servir para deconstruir las guías turísticas», reflexiona. «Para mirar los sitios de otra manera y fijarse en esos pequeños detalles que, a veces, explican mejor un misterio que cualquier prueba».

El cierre del ciclo

Tras la publicación de ‘La memoria del tejo‘, Marta Huelves no imaginaba que la historia tendría continuidad. Quiso, primero, comprobar la respuesta del público. La acogida fue inmediata y la inspectora Marina Roldán salió del ordenador para instalarse en la imaginación de los lectores.

Con escaletas ya esbozadas (tanto en trozos de papel como en su cabeza) y con una historia que llevaba tiempo creciendo por dentro, llegó ‘El tercer lago‘, segundo libro de la serie ambientado en torno al lago del Bricial y a un crimen en Cangas de Onís. Durante esta entrega, lugares como el Monasterio de Villanueva o el Puentón de Cangues son una parte esencial de la trama, que también se adentra por senderos a la sombra de roca caliza en Picos de Europa e indaga en leyendas que llevan siglos resonando por las orillas del Sella.

Monasterio de San Pedro de Villanueva. | Xuan Cueto

Finalmente, en octubre de 2025 y tras cosechar éxito y alegrías con los dos primeros libros llegó el tercero: ‘La Flor de Agua‘. Una novela ubicada en Llanes y vestida con leyendas relacionadas con la magia del agua que cierra el ciclo de esta serie de misterios paseando (y descubriendo) un concejo de Llanes lleno de detalles y recodos mágicos.

Y aunque Marta reconoce que el ciclo no tiene por qué cerrarse y que mitos y leyendas en Asturias hay para escribir muchos libros, de momento no hay una cuarta novela en el horizonte. «Ahora estoy trabajando en otros proyectos, pero dejo la puerta entreabierta. Lo bueno de esta serie es que los misterios se resuelven, pero los personajes no están cerrados. Así que puede decirse que está en stand by«, confiesa.

Un lugar en el alma

Antes de despedirnos de ella, le hacemos la pregunta de oro: cuál es su lugar de Asturias favorito. Uno al que desearía volver siempre, uno que tenga muy pegado al alma. La respuesta llega rápida: «Sin dudar, la playa de La Franca. Tiene algo especial. Algo difícil de describir, pero que se siente, mucho más allá de su belleza evidente. Una especie de energía que hace que me sienta bien», divaga la autora.

Playa de La Franca, en Ribadedeva. | Gloria Pomarada

Y quizás de eso va toda esta serie de libros: de energía. De ese «chispazo» especial que genera el oriente de Asturias y la cultura que lo empapa. De ver el conjunto de cosas que conforman un paisaje (las que van más allá de lo obvio) y buscar la manera de ponerle palabras, de darle valor.

Quizá ahí resida también la clave de estas novelas: en esa forma de mirar. En detenerse. En escuchar. En descubrir que, a veces, los grandes misterios (y las grandes verdades) se esconden en los lugares más pequeños y apartados.

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