La muestra reconstruye cómo aficionados, anticuarios y científicos comenzaron a estudiar los yacimientos prehistóricos del oriente asturiano entre los siglos XIX y XX
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El Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo propone un viaje a los orígenes de la investigación prehistórica en la cuenca del Sella con una nueva exposición temporal centrada en las personas, hallazgos y estudios que contribuyeron al conocimiento del territorio entre los siglos XIX y XX.
La muestra repasa la evolución de los estudios sobre la prehistoria en el oriente asturiano, desde las primeras observaciones científicas y el trabajo de aficionados, anticuarios y coleccionistas hasta la llegada de investigaciones impulsadas por entidades especializadas como el Instituto de Paleontología Humana de París o la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas.

A través de documentos, fotografías y referencias a algunos de los principales yacimientos del territorio, la exposición reconstruye el nacimiento de la arqueología prehistórica en la cuenca del Sella. Cuevas como Ardines o San Antonio, así como los dólmenes de Santa Cruz y Abamia o las primeras excavaciones desarrolladas en la zona, forman parte de un recorrido que conecta la riqueza patrimonial del territorio con quienes comenzaron a estudiarla y documentarla.
El recorrido expositivo no se detiene en aquellos primeros investigadores. La muestra también repasa la continuidad de los estudios prehistóricos a lo largo del siglo XX y hasta la actualidad, con referencias a trabajos desarrollados por especialistas como Francisco Jordá Cerdá, Miguel Ángel García Guinea, Alfonso Moure Romanillo, Rodrigo de Balbín Behrmann, Juan Tresguerres, Ana Pinto o Mario Menéndez Fernández, entre otros, que contribuyeron a ampliar el conocimiento sobre el poblamiento prehistórico del valle del Sella y sus cuevas con arte rupestre.
Durante una de las conferencias vinculadas a la exposición, el arqueólogo Miguel Polledo destacó que la cuenca del Sella constituye «un territorio muy amplio y muy diverso», donde la variedad de paisajes y recursos «genera una diversidad de yacimientos arqueológicos que abarcan desde la prehistoria más antigua hasta la Alta Edad Media».

Polledo recordó además que muchas de aquellas primeras investigaciones se situaban todavía «a medio camino entre el coleccionismo y la interpretación arqueológica», en una etapa en la que la arqueología científica apenas comenzaba a consolidarse en España.
La exposición podrá visitarse hasta el próximo mes de octubre en el Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo.






