La Asociación de Comerciantes y el Ayuntamiento impulsan esta cita: un mercáu indianu en la plaza del Cañón que se celebra durante dos jueves de julio y hace de puerta de entrada al calendario festivo veraniego de Parres
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Cuentan las crónicas del concejo de Parres que fue un 20 de julio de 1947 (mucho antes de que Oviedo celebrase por primera vez el Día de América), cuando en Arriondas se dedicó una jornada a homenajear a los “americanos” llegados de ultramar.
El programa de las fiestas del Carmen de aquel año la bautizó precisamente como Día de América y, entre sus actos, figuraba un cóctel de confraternidad hispanoamericana celebrado en el desaparecido Casino de la villa. Aquel homenaje sirvió, además, como antesala de las fiestas del Carmen de aquel verano.
Inspirándose en aquella jornada, en el año 2016 la Asociación de Comerciantes de Arriondas se decidió a rescatar aquel espíritu de homenaje a los indianos pero bajo una fórmula completamente renovada. Nacía así la conocida como Fiesta de los Indianos de Arriondas, una cita que se viste de pequeña celebración al aire libre y mezcla comercio local, artesanía, gastronomía, música en directo y, por supuesto, estética indiana.

Diez años después de aquella primera edición impulsada por el comercio local (y setenta y nueve años después de aquel histórico Día de América celebrado en el desaparecido Casino) Arriondas vuelve a rendir homenaje a los indianos dentro de su programa de las fiestas del Carmen.
Así, los “Jueves Indianos” regresan al verano 2026 con dos jornadas que combinan mercado nocturno, música en directo y animación. Además, ambos jueves son preludios de dos fiestas importantes: el primero actuó como antesala de las fiestas del Carmen; y el segundo, que tendrá lugar el próximo jueves 23 de julio, hará de pequeña puerta de entrada a las esperadas fiestas del Bollu y La Peruyal.
La edición de este año incorpora además varios ingredientes especiales. El mercáu Indianu de Arriondas tiene como escenario la renovada Plaza del Cañón, recientemente remodelada, y además coincide con otro momento simbólico para la villa: la inauguración oficial del nuevo puente Emilio Llamedo, prevista para este viernes 17 de julio por la tarde. Dos espacios renovados que servirán de telón de fondo para una celebración que, diez años después de echar a andar, continúa reivindicando la historia de la emigración y el comercio local.

Dos jueves de indianos en Arriondas, dos preludios de dos grandes fiestas
Es jueves. Son las siete de la tarde. La lluvia intensa y los truenos han decidido ser los protagonistas, así que la cita con los indianos se retrasa. No obstante, todo está listo, y sólo hay que esperar que unos tímidos rayos de sol escampen las densas nubes para que de repente –mientras ya empieza a anochecer- , la plaza del Cañón comience a moverse.
La gente está animada: donde hace apenas unas semanas aún había vallas, maquinaria y obreros, hoy lucen casi una treintena de puestos de artesanos de la zona y comercio local . Entre ellos comienzan a abrirse paso los acordes de las guitarras que acompañan la voz de Candela Álvarez, encargada de poner la banda sonora a la primera de las dos jornadas del Mercau Indianu de este verano.

Durante unas horas, la plaza cambia de aspecto, repleta de indianos sonrientes, de música y de ambiente de mercado nocturno. Hay complementos, moda, alimentación, artesanía variada, pequeños detalles… una propuesta que busca dinamizar y dar a conocer al comercio y a los artesanos de proximidad al tiempo que ofrece una excusa más para salir a la calle las noches de verano y disfrutar del ambiente.





La escena volverá a repetirse el próximo jueves, 23 de julio. Entre las siete de la tarde y casi la medianoche, el Mercáu Indianu de Arriondas regresará a la plaza del Cañón para despedir esta décima edición y servir, esta vez, de cuenta atrás para las fiestas del Bollu y La Peruyal.
En esta segunda jornada volverán los puestos repletos de arte y productos de cercanía, mientras que la animación correrá a cargo de la Escuela de Baile Spiral de norte a sur, que pondrá ritmo a una tarde concebida, una vez más, para pasear sin prisa, comprar producto de proximidad y disfrutar del ambiente veraniego de la villa.
Quizá esa sea la mayor virtud de esta cita. Que nació mirando al pasado, inspirándose en un episodio casi olvidado de la historia de Arriondas, y diez años después ha conseguido convertirse en una tradición propia. Una pequeña fiesta que abre las puertas al verano festivo del concejo y demuestra que, a veces, las mejores ideas consisten simplemente en rescatar una buena historia y volver a echarla a andar con un traje nuevo.






