El Ayuntamiento de Cangas de Onís lleva por duodécimo año la cuatreada a la plaza Camila Beceña para acercar este deporte tradicional al público y buscar relevo generacional
Tiempo de lectura: 4 minutos
Una semana al año, en Cangas de Onís se juega a los bolos en la calle. Y no en cualquier lugar, sino en la plaza Camila Beceña, en pleno centro y ante la mirada de cuantos vecinos y visitantes transitan por el corazón de la ciudad.
Ser vistos es el fin que subyace en la Semana de los Bolos en la Calle. Exhibir los bolos, generar curiosidad en torno a ese deporte tradicional asturiano y, con suerte, atraer a nuevos jugadores es el propósito que persigue el torneo desde hace más de quince años, cuando nació de la mano de la peña de bolos local y del Ayuntamiento de Cangas de Onís.
El Ayuntamiento toma el relevo
Tras la pandemia, la peña cesó su actividad y fue el Ayuntamiento el que tomó el relevo, aliado en esta nueva etapa con la Federación Asturiana de Bolos. El objetivo, explica el concejal de Deportes, Agustín García, era que «no decayese el deporte tradicional en Cangas de Onís». «Seguimos apostando por ello aunque no haya peña», apunta.

A lo largo de la última semana, el torneo alcanzó así su decimosegunda edición, con más de cincuenta jugadores «de primer nivel» de la modalidad de cuatreada. Este viernes fue el turno de la final: Verónica Iglesias (Peña Villa La Sidra Titi de Nava) contra Diamantina Vallina (Peña Bolística El Piles, de Gijón), en categoría femenina; y Bernardo Menéndez (Peña Villa de Noreña) contra Alejandro Nuño (Peña Bolística El Piles), en masculina.




El triunfo fue en ambos casos para los jugadores de la peña gijonesa. En masculino, el alumno se impuso al maestro, con victoria de Alejandro Nuño frente al que fuera su mentor por 14-9.
En femenino, Diamantina Vallina fue la vencedora pese a «no venir pensando en ganar, porque Verónica es superior a mí». «Hoy tocome», bromea tras imponerse en la final la jugadora de El Piles, una de las mujeres con más experiencia en los bolos.
Embajadores de los bolos
Además de jugar allá donde surja la oportunidad —«este año no me perdí nada», confiesa—, Diamantina es una de las grandes embajadoras de los bolos, ya sea enseñando a nuevas jugadoras o recorriendo centros escolares.
«Hago colegios, pero no hay continuidad para seguir dándolos en las clases. Y hay niños que apuntan, es una pena», comparte.

Atraer a los más jóvenes es la obsesión de un deporte falto de cantera. Actualmente, la Federación cuenta con unos 700 jugadores. «Desde la pandemia bajó, antes eran casi el doble. Cuesta dar el relevo», explica su presidente, Iván Rivas.
Llevar los bolos fuera de la bolera
Torneos que salen de la bolera para llevar los bolos a las calles, como el de Cangas de Onís, sirven para «dar visibilidad» y que «el público lo pueda conocer, se anime y vea que existen más deportes que el fútbol».
Mientras las finales avanzan, por la plaza Camila Beceña van pasando turistas nacionales y extranjeros que se asoman a la bolera portátil y preguntan qué juego es ese y si solo se disputa en Asturias. «Nunca lo habíamos visto», comenta sorprendido un grupo de ingleses.

También entre el público, pero el local, otro grupo conversa sobre el problema de la falta de relevo generacional: «Si dedicaran 20 minutos en las escuelas, habría gente para jugar a los bolos».
Desde los espacios públicos, competiciones como la Semana de Bolos en la Calle de Cangas de Onís tratan de prender la llama. Una vez encendida, quienes ya están dentro confían en que los bolos hagan el resto. «A mí me pilló con una edad, pero si me pilla joven… Yo cuando juego, disfruto», afirma Diamantina Vallina.





















CON EL APOYO DE





