Arriondas despide a don Salmón del Lladuengu

La comitiva fúnebre, organizada por la Asociación Selleros, recorrió las calles de la villa con música, sátira y referencias a la actualidad comarcal, poniendo el broche final al antroxu en Parres

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Don Salmón, camino del entierro. | Xuan Cueto

Llevaba anunciándose toda la semana. Los programas de investigación centraban su labor en ese caso: don Salmón del Pozu Lladuengu había desaparecido.

Los vecinos aportaban testimonios: algunos decían haberle visto, otros creían que estaba de fiesta en otro concejo, que había sido secuestrado… Había teorías para todos los gustos, pero, finalmente, el pasado viernes —víspera del carnaval en Arriondas— se anunció la noticia: el Salmón estaba muerto. Y los vecinos eran convocados para enterrarle de riguroso luto durante la tarde del domingo.

Hoy fue el día.

Una comitiva fúnebre acompañó a Don Salmón. | Xuan Cueto

A eso de las seis de la tarde, el cortejo fúnebre, con el pez y las plañideras, empezó a adueñarse del protagonismo en las calles. Una tradición muy local y muy carnavalera, inspirada en el clásico entierro de la sardina, pero aquí con un pez mucho más autóctono del concejo parragués.

El acompañamiento musical no desentonó con la solemnidad impostada: gaitas y sones de bandina marcaban el paso de una comitiva en la que no faltaban autoridades —desde el cura hasta la Guardia Civil—, todos, por supuesto, convenientemente disfrazados.

Porque en eso consiste la esencia del acto: en reírse de todo empezando por uno mismo.

El humor no faltó en el entierro. | Xuan Cueto

Al entierro se animó a acudir mucha gente. La fiesta consiste en recorrer las calles, de capilla en capilla —de bar en bar—, rindiendo homenaje al difunto. Una tradición festiva cargada de picardía, guiños, crítica y buen humor, muy seguida por los vecinos y especialmente familiar, de esas que se viven a pie de calle y con acento propio.

La comitiva avanzó por las principales vías al son de la música y con el salmón de cuerpo presente hasta llegar al parque, donde tuvo lugar la lectura del testamento, siempre repleta de referencias a la actualidad comarcal.

La música acompañó al cortejo. | Xuan Cueto

No faltaron alusiones a obras, bromas de corte local ni anuncios a bombo y platillo; todo en tono satírico, con humor afilado y alguna que otra pulla bien dirigida. Incluso se deslizó que el alcalde del concejo vecino aguardaba agazapado a que se terminara el nuevo puente para acudir a inaugurarlo… entrando, eso sí, desde el lado contrario.

Don Salmón, camino del entierro. | Xuan Cueto

La celebración pone el broche al carnaval y confirma que la tradición sigue viva: una fiesta de cierre de antroxu muy vecinal que pusieron en marcha hace tres décadas la asociación Asociación Amigos de Parres y cuyo testigo recogió hace aproximadamente diez años la Asociación Selleros con notable éxito. Visto el ambiente de este domingo, las risas y la abundante asistencia, está claro: el entierro de don Salmón del ríu Lladuengu es una cita muy querida.

Todo apunta a que seguirá muriendo y enterrándose —simbólicamente— cada año, fiel a su destino festivo y a la tradición de su gente.

Adiós a Don Salmón… hasta el próximo año. | Xuan Cueto

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