Los juegos tradicionales volvieron a reunir en Onís a numeroso público en una jornada en la que las carreras de madreñes y sacos, el sábanu, el cabruñu y, sobre todo, la siega pusieron en valor el deporte rural asturiano
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Benia volvió a convertirse este viernes en escenario de una de esas jornadas en las que la tradición deja de ser recuerdo para convertirse en espectáculo. La Fiesta del Segador reunió un año más a vecinos y visitantes alrededor de los juegos tradicionales y de las distintas pruebas que mantienen vivo el espíritu del deporte rural asturiano.
La jornada comenzó con el desfile de carros del país, antes de dar paso a la comida campestre. En esta ocasión, sin embargo, la meteorología obligó a cambiar los planes y la comida se trasladó al polideportivo de Benia, donde también se celebraron los tradicionales sorteos. Ángel Sánchez y Elisa González, ella de Talaveru y él de Benia, ejercieron este año como zagales de las fiestas.

A las 16.30 horas comenzaron los actos lúdicos con los juegos infantiles. Una vez más, las pruebas tradicionales se convirtieron en uno de los grandes puntos de encuentro de la jornada y congregaron a numeroso público, dispuesto a disfrutar de unas competiciones en las que habilidad, fuerza y tradición van de la mano.
La carrera de madreñes volvió a dejar una victoria conocida. Iván Fernández, de Avín, se impuso por segundo año consecutivo, por delante de Cuco García y Abel, de Sotres.

En la carrera de sacos, Alejandro de Colombia se llevó la victoria, seguido de Diego Ramos, de Arriondas, e Iván Fernández, de Avín.
El sábanu, una cuestión de técnica
Una de las pruebas que mejor resume el carácter particular de la Fiesta del Segador es la carrera del sábanu. En esta ocasión, la victoria fue para Cuco García, de Cangas, con un tiempo de 1 minuto y 51 segundos. Abel García Cimentada, también de Cangas, fue segundo, mientras que Ángel Sánchez Sánchez, de Benia, ocupó la tercera posición.
La prueba tiene poco de improvisación. Lo sabe bien Luciano González, ganador en siete ediciones y participante también este año. La clave, explicaba, está en amarrar bien el sábanu para evitar que se pierda hierba y acabar sumando penalizaciones.

Es precisamente ese tipo de detalles el que convierte estas pruebas en algo más que una competición de fuerza. Conocer el terreno, dominar la herramienta y saber manejar la hierba son parte fundamental de un deporte que hunde sus raíces en las labores tradicionales del campo.
Carrera hacia el Cuetu Grande
La jornada deportiva tuvo también una cita con la montaña. La Subida al Cuetu Grande Memorial Pablo Torroba Vera y Jesús Fernández Niembro ‘Chusón’ volvió a reunir a corredores en una prueba que combina esfuerzo físico y memoria.

La participación alcanzó los 40 corredores. En categoría masculina, Juan Luis, de Nieda, logró el primer puesto con un tiempo de 18:08. Álvaro Escandón, de Alles, fue segundo con 18:32, mientras que Daniel F. Zaragoza, de Avín, completó el podio con 19:42. Diego Cotera, de Cabrales, ocupó la cuarta posición.

En categoría femenina, la victoria fue para Sandra Bulnes, que cruzó la meta en 24:11. La acompañaron en el podio Tania Huerta, de Colunga, segunda con 26:12, y Beatriz González, de Extremadura, tercera con 26:19.

Bulnes, además, es una de las jóvenes promesas asturianas de las carreras de montaña y su presencia en la prueba añadió un nombre destacado a una competición que sigue creciendo.
La guadaña y la siega
Entre las pruebas más ligadas al origen de la fiesta se encuentra el concurso de cabruñu. En esta edición, el triunfo correspondió a Ángel Sánchez Campillo, de Benia, seguido de Ángel Díaz Caneja y José Antonio Sánchez Campillo, ambos también de Benia. La clasificación se completó con Ángel Sánchez Sánchez, de Benia, y Alfonso Díaz, de Talavero.

Pero si hay una competición que concentra buena parte de la esencia de la Fiesta del Segador es el concurso de siega. Ángel Díaz Caneja, de Benia, se hizo con el primer puesto, seguido de Joaquín Piniella, de Colunga, y Alfonso Roza, de Llibardón. Ángel Sánchez Campillo y Antonio Sánchez Campillo, ambos de Benia, completaron los cinco primeros puestos.
La clasificación, en este caso, no se decidió únicamente mirando el cronómetro. De hecho, los ganadores no fueron necesariamente quienes terminaron antes, sino quienes, a juicio del jurado —formado por veteranos y expertos—, dejaron el prau en mejores condiciones.

Es una diferencia importante que explica la esencia de esta prueba: aquí no basta con segar deprisa. También cuenta hacerlo bien. La calidad del trabajo, el acabado y la forma de dejar la hierba sobre el terreno siguen teniendo tanto peso como la velocidad.
El tiru de cuerda pone el broche
Ya a última hora de la tarde, cuando la luz comenzaba a caer sobre Benia y poco antes de que llegara la noche, llegó otra de las pruebas más esperadas: el tiru de cuerda.
Cinco equipos participaron en una competición que, además, es la que concentra los mayores premios económicos de los juegos. Fuerza, coordinación y resistencia volvieron a medir a los participantes ante un público que puso el punto final a una tarde en la que las antiguas labores del campo y los juegos populares se transformaron, un año más, en competición.

El triunfo fue para Los Chavales, por delante de Los Guajes, segundos, y Enol, que ocupó la tercera posición.
Una tradición que sigue viva
La Fiesta del Segador demostró un año más que la tradición también puede ser una forma de espectáculo. Madreñes, sacos, la guadaña, la hierba y la cuerda siguen teniendo su lugar en Benia, no como piezas de museo, sino como elementos vivos de una cultura rural que cada año vuelve a salir al prau.
Y la fiesta no termina aquí. Este sábado, a partir de las 12.00 horas, Benia continuará con la programación con el concurso de tortillas de patata y el VII Concurso de Sidra Casera, dos nuevas citas para prolongar una celebración que combina gastronomía, cultura popular y deporte rural.






































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