Haigas, indianos con sus característicos atuendos blancos y mucho público llenan la capital de Ribadedeva en el día grande de la fiesta de interés turístico regional
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Los trajes blancos, los sombreros panameños, los habanos, los baúles y los haigas son símbolos de un pasado indiano ya lejano. Un día al año, sin embargo, esos elementos icónicos de quienes emigraron e hicieron fortuna en América regresan a las calles de Colombres con motivo de la Feria de Indianos, fiesta declarada de interés turístico regional.
La de este 2025 es la decimoséptima edición del evento, celebrado por todo lo alto con un programa que este sábado vivió su día grande. La jornada arrancó con el descubrimiento en la plaza de la Casa de Piedra de una placa alusiva al país al que este año está dedicada la Feria, Puerto Rico.
El desfile fue el siguiente de los acontecimientos de la mañana. Abrieron la comitiva una decena de haigas, desde Lincoln de la serie Mark de 1977 y 1974 a un Ford F-100 de 1956, un Ford Fairline de 1967 o un imponente Chevrolet Impala de 1959 con sus características líneas de ala de gaviota, todos ellos de origen estadounidense.

Tras la comitiva de coches clásicos, vecinos y visitantes ataviados al estilo indiano recorrieron las calles de Colombres al ritmo de sonidos del otro lado del charco. Entre los integrantes del desfile estuvo un año más la escuela de moda y patronaje Epyco, de Oviedo, con un grupo de veinte personas que lucieron trajes de 1900. «Somos las mamás de los indianos», bromeó Cristina Herrero, directora de la escuela.
Todos los trajes con los que Epyco acude a la Feria de Indianos son «fieles reproducciones» de la época. Por estar dedicada esta edición a Puerto Rico, la escuela acudió con un atuendo boricua de organdí natural, encaje, algodón y pasamanería en oro. Eso sí, contó Herrero, conseguir un modelo para el diseño no fue tarea sencilla y requirió de una ardua búsqueda documental.
«Costó muchísimo entontrarlo», explicó la directora. Como motivó apuntó a que en Puerto Rico no existió la opulencia de otras partes de América, lo que se tradujo en vestimentas más modestas, de las que existen menor cantidad de registros bibliográficos. Lo mismo ocurre con la joyas y por ello ese vestido se acompañó de un collar de cristal. «No se trata de disfrazarse, sino de hacer representaciones reales», subrayó Herrero.

Además del desfile, la Feria tiene entre sus grandes alicientes el mercado instalado en la plaza Manuel Ibáñez, dotado de medio centenar de puestos de alimentación y artesanía. No faltaron en los estands los pueblos y asociaciones del concejo de Ribadedeva, como El Patiu, Navengantes, Suerte de Poeta, el coro, Mansolea Trail, Pimiango, Villanueva, La Asunción y La Sacramental, San Juanucu de Boquerizo o Bojes.
De despachar seiscientos costillares, dos mil criollos y ciencuenta kilos de panceta se encargaron Manuel Roiz Junco ‘Manolito’ y Fabián Pigueiras. A esa propuesta culinaria se sumó una gran paella y numerosos puestos con platos típicos de distintos países de América.
«Viajeros de la esperanza»
El pregón corrió a cargo de la Asociación Cultural Aires del Cuera y a su lectura procedieron dos de sus integrantes: Mercedes Álvarez y Lidia Martínez, quienes repasaron la trayectoria del coro en estos 25 años de existencia. Tuvieron palabras para destacar la importancia de la música, «banda sonora de la vida», pero también para recordar el legado de los indianos.
«Desde este rincón de Asturias queremos poner en valor con orgullo y agradecimiento esa mezcla, ese mestizaje que nos enriquece y también esos viajeros de la esperanza que transformaron sus lugares de origen. Gracias, Puerto Rico, por ese corazón generoso en la acogida», expresaron.
El alcalde de Ribadedeva, Jorge Martínez, agradeció por su parte a la asociación de fiestas de Villanueva y a Rafael Sánchez Gonzalo la organización de la Feria. Destacó también la colaboración de Tina Casanova, escritora puertorriqueña estrechamente ligada a Asturias, concretamente a Arriondas, villa a la que es asidua verano tras verano.
«En esta fantástica, tradicional y multitudinaria Feria de Indianos he participado en muchas ocasiones. En nombre de Puerto Rico les quiero dar las gracias por haberlo escogido para el homenaje», dijo la escritora, quien se despidió con un «yo soy boricua, pa’ que tu lo sepas», grito de orgullo puertorriqueño coreado por el público.
Precisamente Casanova fue una de las encargadas de dar continuidad al programa de actos durante la tarde, con su conferencia ‘Emigración asturiana a Puerto Rico: realidades y ficción en la obra de Tina Casanova’, celebrada en el Archivo de Indianos.
La jornada del sábado incluyó además visitas guiadas, talleres, juegos infantiles, verbena y un encuentro coral de Habaneras en la Iglesia de Santa María de Colombres.
La Feria de Indianos continúa este domingo, de nuevo con mercado y misa en honor a Nuestra Señora de la Divina Providencia, así coo conferencias,visitas guiadas y el sorteo de un viaje a Puerto Rico. Todo el programa, tanto del domingo como del resto de actividades que se celebrarán a lo largo de este mes, puede consultarse aquí.





























































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