Los equipos de fútbol sala, voleibol y orientación reciben el reconocimiento de la Gala del Deporte de Piloña en categoría infantil tras una temporada de aprendizaje, valores y éxitos
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Dicen que les encanta ganar.
Pero saben que lo que hacen no va de eso.
El deporte base, el que ellos practican, tiene tanto de deporte como de transmisión de valores y de una forma de afrontar la vida desde la infancia.
A veces ganan. Otras pierden. Y, por el camino, aprenden sobre compañerismo, esfuerzo, resiliencia… Socializan, hacen ejercicio y se divierten.
Para reconocer todo ello, y también los logros deportivos, la Gala del Deporte de Piloña reserva cada año un apartado especial dedicado a sus vecinos más jóvenes.
En esta edición —correspondiente a la temporada 2025—, los premios de las categorías infantiles se distribuyen entre deportes tan diversos como el fútbol sala, el voleibol y la orientación, que los pequeños practican bajo el paraguas del colegio público L’Ablanu, con el apoyo de entidades deportivas locales.
Los chicos invencibles
Para el equipo de fútbol sala minibenjamín, invicto la pasada temporada, es el premio al mejor deportista infantil.
Juan Aguado Martínez, Álvaro Álvarez Balbín, Luis Blanco Blanco, Leo Diego Blanco, Izan García López, Martín Medina Vigón, Daniel Ordieres Rodríguez, Dylan Sánchez Pavel, Hugo Vega Álvarez y Alexandre Periquito Mesa se proclamaron campeones de su grupo en los Juegos Deportivos del Principado tras completar la competición con diez victorias y ningún empate ni derrota.

El logro es toda una hazaña, pero en realidad su andadura en el fútbol comenzó de una forma muy distinta. Ese grupo de niños, que ahora tiene entre 8 y 9 años, se estrenó dos temporadas atrás, cuando tenían entre 6 y 7, jugando contra niños mayores.
Esa temporada no ganaron ningún partido y encajaron muchos goles. El mérito, destaca su entrenador, Pablo de la Parte ‘Polvi’, es haber vivido esa experiencia «sin una mala cara, sin echarse nunca la culpa unos a otros».
De las derrotas sacaron fuerza y lecciones que al año siguiente transformaron en continuas victorias. Pero, si hay que saber perder, no menos importante es saber ganar. Y cuando arrasaron partido tras partido, esos valores de compañerismo y respeto a los rivales siguieron intactos.

«Son unos críos que nunca tienen un mal gesto con nadie. Son súper buenos compañeros y eso es difícil hoy en día», destaca su entrenador. Trabajar con ellos, añade, «es fácil; siempre están atentos». «Es un grupo bueno a todos los niveles, futbolístico y humano», resume.
Esa parte humana es esencial en el deporte. Dentro de unos años jugarán o no al fútbol, pero los valores que ahora interioricen permanecerán con ellos.
«En esto se pierde más veces de las que se gana», reflexiona el entrenador, quien desea que generaciones como las de estos niños «mejoren lo que se está viendo hoy en día en el deporte».

«Lo único que tienen que hacer es disfrutar», subraya.
Por el momento, en ese camino están. Disfrutan al máximo de los dos días de entrenamiento y de los partidos, aprendiendo y creciendo juntos.
Las niñas que sueñan con los Juegos Olímpicos
Al voleibol juegan desde hace un par de años. Otras, hace solo una temporada. No es mucho, pero sí lo suficiente como para haberse convertido en ese tiempo en auténticas forofas de este deporte y en subcampeonas de Asturias en los Juegos Deportivos del Principado.

Mara Arechederra Cantora, Inés Sánchez Bárcena, Carmen Cobián Rodríguez, Itziar Álvarez Carbajo y Valeria Zarabozo Blanco tienen entre 8 y 9 años y conforman un equipo ganador por varios motivos.
Sin duda, por el subcampeonato que lograron la pasada temporada y por la consiguiente mención con la que se alzan ahora en la Gala del Deporte de Piloña. Pero también por todo lo aprendido en el proceso.
Coinciden todas ellas en que al voleibol llegaron tras ver jugar a otras niñas. Probaron y les gustó tanto como para dedicar dos tardes por semana al entrenamiento y un día del fin de semana a los partidos.

Los partidos, cuentan, son lo que más las motiva. Pero, si por ellas fuese, entrenarían todos los días. «Para aprender más», precisan.
Saber, en realidad, ya saben mucho. Si se ponen a hablar de voleibol, nadie las para: repasan jugadas de partidos, analizan remates, los equipos que se les resisten… Todo con una complicidad muy auténtica, muy de equipo.
«Son muy buenas compañeras entre ellas y se apoyan un montón», destaca Jomara García, entrenadora con la que consiguieron el subcampeonato. «Desde Piloña Deporte se fomenta mucho el esfuerzo, el respeto y ser buenos compañeros», añade.
Esta temporada las cinco siguen formando equipo. Como juegan en una categoría superior, parte de los otros equipos son mayores y las piloñesas, de momento, van séptimas.

A la pregunta de hasta cuándo formará el voleibol parte de sus vidas, responden con una sinceridad entrañable: hasta llegar a los Juegos Olímpicos.
¿Y, mientras tanto, tienen ganas de subir al escenario en la Gala del Deporte? La respuesta es un sí rotundo, con un añadido: tienen ganas de ese premio y «de ganar en general». Palabra de campeonas.
La dupla todoterreno
Celia Tolivia Vecino y Vera García López son dos chicas de sexto apasionadas por el deporte. Ya sea el voleibol, el atletismo o la orientación, disfrutan al máximo de cada disciplina y, más aun, si pueden practicarla juntas.

La pasada temporada formaron equipo en los Juegos Deportivos del Principado y, representando al equipo de orientación del colegio, se proclamaron campeonas de Asturias en la modalidad de parejas alevín. Por ese triunfo se les otorga la mención de la Gala del Deporte de Piloña, un premio que reciben «contentas».
El primer deporte que se cruzó en sus vidas fue el atletismo y, de ahí, pasaron en tercero de Primaria a la orientación. Fue Celia quien invitó a Vera a correr una carrera y juntas descubrieron que «molaba mucho». Tanto que ya no lo piensan dejar.
Su meta es, de hecho, compaginar orientación y atletismo siempre y cuando los estudios lo permitan. «De momento no tenemos que dejar nada, hay tiempo para todo», cuentan.

Ya sea en pista, en los trails que en ocasiones disputan o en orientación, está claro que lo suyo es correr. Pero, por preferir, reconocen, prefieren «correr en prao».
Y, aún mejor, hacerlo rodeadas de amigos. «Con amigos te diviertes más y, además, haciendo deporte conoces a gente», destacan.
Más allá de los triunfos, el hilo conductor de cada una de las historias de estos niños es que ganar importa, pero no es lo esencial. Lo verdaderamente valioso está en todo lo que sucede mientras tanto. En las tardes de entrenamiento, en los partidos, en las derrotas que enseñan y en las victorias que se celebran juntos. En crecer, compartir y descubrir que el deporte es mucho más que competir, es una forma de estar en el mundo.
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