El arte de pedalear y andar sobre dos ruedas

El Ayuntamiento de Piloña le acaba de nombrar mejor deportista del concejo 2025 por su potente y versátil palmarés la pasada temporada. Pero, más allá de pódiums, David Ovín es un chaval de Infiesto que ha hecho del ciclismo su escuela de vida

Tiempo de lectura: 8 minutos
David Ovín, mejor deportista del año en Piloña. | Gloria Pomarada

Si le preguntas quién le enseñó a montar en bici y qué recuerda de aquel instante, David Ovín es sincero: no sabe cuál fue su primera vez sobre una bicicleta, ni quién le sujetó el sillín; tampoco si lloró de miedo (apenas tendría tres o cuatro años) o cómo fue su primera caída.

Sin embargo, este ciclista piloñés —recién nombrado mejor deportista de su concejo— sí recuerda otras cosas. Por ejemplo, una bicicleta de segunda mano que su padre pintó para darle un aire nuevo (le encantaba aquella bici) o la sensación de libertad que le producía ir pedaleando a entrenar al fútbol y desplazarse sobre dos ruedas, independiente y veloz, por Infiesto.

A David la bici le acompaña desde niño. | Gloria Pomarada

Además, también tiene muy fresca la emoción palpitante del corazón desbocado al ganar velocidad o la sensación de superación y satisfacción que le invadía al superar una gran cuesta. Solo que, por aquel entonces, David no relacionó esas emociones con nada parecido al afecto ni con algo similar a una pasión. Lo suyo con la bicicleta comenzó como uno de esos romances de la infancia temprana: más una amistad, o una complicidad segura, que, andando el tiempo, se convierte en una historia de amor grande, vital e importante.

Una propuesta que lo cambió todo

Pero retrocedamos un poco: volvamos a ese chaval que se mueve en bicicleta por Infiesto y entrena al fútbol. Un día, le surge una oportunidad: Vicente Llerandi le invita a formar parte de un equipo ciclista con una quincena de rapaces de la zona. Ahí surgió la chispa. Ahí fue cuando identificó que lo que sentía sobre la bici era algo muy potente que quería trabajar. Ahí dejó de entrenar el noble arte del balón para comenzar a entrenar lo de andar sobre dos ruedas y a pedales.

David Ovín en carrera. | Tino Álvarez (Cedida por David Ovín)

No se le dio nada mal: desde aquel entonces hasta hoy solo se apartó dos veces de la bicicleta. Una con 20 años, por darse un tiempo, buscando su sitio, queriendo trabajar e independizarse; y la otra hace relativamente poco, a causa de una lesión intensa en la clavícula que le mantuvo cuatro meses parado (y un poco frustrado), pero que también le enseñó muchas cosas importantes. En total, dos décadas enteras de dedicación a un medio de transporte y un deporte por el que se decidió a apostar siendo un crío y por el que sigue apostando cada día.

Eso sí, en el camino tocó poner mucho esfuerzo, dosis de constancia, extras de ilusión… tocó caerse y aprender. Con todo, el ciclismo ha sido y sigue siendo una gran historia de amor en la que ha puesto el corazón y con la que ha conquistado innumerables alegrías, superando adversidades y destacando por su tenacidad, fuerza y versatilidad.

Palmarés y talento

No hay que rebuscar mucho para comprobar estas cualidades: la pasada temporada David consiguió la medalla de oro en el Campeonato de Asturias de BTT Rallye en categoría élite, el oro en el Campeonato de Asturias contrarreloj individual, el oro en el Campeonato de Asturias de BTT maratón, además de la medalla de plata en el Campeonato de Asturias de gravel. A estos éxitos se suman un cuarto puesto en el Campeonato de España Élite, un quinto puesto en el Campeonato de Europa de ciclo-cross y el trigésimo noveno puesto en la Copa del Mundo de ciclo-cross disputada en Benidorm.

David Ovín en carrera. | Cedida por David Ovín

Una buena colección de logros a la que él no le da excesiva importancia, pero que demuestra su gran talento y las razones que le han llevado a ser nombrado mejor deportista de Piloña 2025, galardón que recogerá este mismo sábado 21 de marzo en la Gala del Deporte y que él recibe como todo un honor, «emocionante y guapu».

Eso sí, alega cierta timidez: lo de destacar no le gusta. Es más de cosas sencillas, de vida tranquila. Y, aunque reconoce que le llenan sus éxitos y le da mucho gusto superarse, para él lo de competir es solo una etapa y sus aspiraciones vitales no pasan por subirse a pódiums ni atesorar primeros puestos: él aspira a cosas más llanas y más profundas, como ver crecer a su hijo feliz, abrir su pequeña tienda de bicis cada jornada y vivir en Infiesto, su hogar de toda la vida, disfrutando de los suyos, de su pueblo de siempre y de las pequeñas alegrías de cada día.

David Ovín en carrera. | Tino Álvarez (Cedida por David Ovín)

«Todo consiste en pedalear»

Quizás por esto, por ese carácter natural y humilde que le caracteriza, David no se detiene a echarse ninguna flor ni se da ninguna importancia cuando repasa su palmarés. Él resume su versatilidad y sus triunfos con una frase sencilla: «Todo consiste en pedalear». Como en la vida, pero subido a dos ruedas.

David Ovín en carrera. | Cedida por David Ovín

Sin embargo, basta profundizar en los detalles de cada modalidad que practica para darse cuenta de que David está dotado de una pasta especial para la bici: en BTT rallye despliega resistencia y técnica sobre terrenos exigentes; en contrarreloj combina potencia y concentración; en gravel se enfrenta a largas distancias con estrategia y fondo; y en ciclo-cross —su favorita— necesita explosividad, cambios de ritmo y una gran capacidad de adaptación sobre barro y obstáculos. Un currículo inquieto, lleno de contrastes y potencialidades.

Vivir y entrenar en casa

¿Y cómo se organiza para entrenar todas esas cualidades? Pues sin salir de Piloña: casi a la puerta de casa tiene todos los terrenos y desniveles que necesita para curtirse. Y siempre procura rascar un par de horas al mediodía para escaparse y trotar sobre dos ruedas. Además, le sirve de terapia. Dice que le despeja la mente, que le renueva. Que no solo pedalea por entrenarse, sino también para equilibrarse y porque le da alegría.

David repara bicis en su faceta como emprendedor en Sellón Bici Center. | Gloria Pomarada

Por lo demás, David es un tío centrado, con las cosas muy claras. Además, se encuentra en un momento vital muy dulce, una parte del camino que le está gustando mucho: en tiempos de pandemia decidió renovarse, dejar de trabajar para otros fuera de Piloña y emprender en Infiesto. Así nació Sellón Bici Center, un proyecto desde el que vende, restaura y repara bicicletas, pero que también es su buque insignia: un lugar desde el que propaga, apoya y fomenta el ciclismo en todas sus facetas. Un sitio que le permite vivir de lo que le gusta en el sitio que le gusta y de la manera que le gusta.

David en su taller de Sellón Bici Center, con una vieja bici de 1962 en reparación. | Gloria Pomarada

Y, por si emprender, entrenar y competir fueran pocas tareas, hace aproximadamente un año y medio en la vida de David se desbloqueó un nuevo desafío: se llama Lucas y es un torbellino inquieto que no hace mucho que aprendió a caminar y ya aplaude a todas las bicis que pasan.

Pero David no se agobia combinando estas tareas. Lo lleva bien, como lo de la bicicleta. Con alegría, cierta disciplina y agradecimiento. Con sencillez, cabeza y equilibrio. Sin aspirar a nada más que a los pequeños triunfos de cada día; sin buscar nada más que sentirse satisfecho y disfrutar el camino.

La vida de pueblo

Y, aunque pueda parecer una filosofía vital idílica y hasta forzada, no lo es: su largo romance con la bicicleta ha inculcado en David unas tablas que marcan su rutina. Y no solo por los éxitos, el esfuerzo, la fuerza de voluntad o el fondo; también las caídas, las recuperaciones, los fracasos y las frustraciones le han enseñado sobre la vida misma y está agradecido por ellas.

Así que, si tiene que resumir en pocas palabras, David Ovín está orgulloso y feliz.

David reparando bicis en su taller. | Gloria Pomarada

¿Debido a que el Ayuntamiento de Piloña le ha concedido el premio al mejor deportista del concejo 2025? Sí, por eso. Un premio así, otorgado en casa, te remueve cosas positivas. ¿Debido a la buena temporada cosechada? También: aunque no sea su meta principal, ganar es un impulso. Pero, sobre todo, David está orgulloso por estar en casa: le gusta ser y vivir en Infiestu.

David Ovín y una de sus bicis más antiguas. | Gloria Pomarada

Le gusta criar a su hijo aquí. Le gusta la vida de pueblo. Y todo esto, sumado a una tienda de bicis, a proyectos de educación y difusión del ciclismo, a pedalear a diario por su tierra, a estar cerca de los suyos y a ser reconocido por sus vecinos con un premio, le hace sentir un tipo muy afortunado. Le da una alegría inmensa y le otorga energía de sobra para seguir alimentando y trabajando en su romance con el ciclismo muchos (muchísimos) años más.

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