El mixto perfecto: cómo la peña de bolos de Piloña rompe barreras y une a hombres y mujeres en el mismo equipo

En un deporte tradicionalmente masculino, la Peña Bolística Piloñesa demuestra que los bolos asturianos permiten competir en igualdad, con equipos mixtos donde además de mujeres incorporan a jóvenes

Tiempo de lectura: 4 minutos
Laura Pliego, jugadora de la Peña Bolística Piloñesa. | Gloria Pomarada

En los últimos Juegos Olímpicos de París las disciplinas mixtas, aquellas en las que en las que hombres y mujeres compiten juntos, alcanzaron un máximo histórico de 22. En los Juegos de Los Ángeles, dentro de dos años, se espera que lleguen a 25.

Más allá de esa progresiva pero aún lenta evolución al alza, los deportes mixtos siguen siendo una excepción.

Si bien en las citas olímpicas han ganado presencia, resulta difícil imaginar a hombres y mujeres jugando juntos, por ejemplo, un partido de fútbol en una gran liga profesional.

No todos los deportes se prestan, se podrá pensar. Sí y no, pero lo cierto es que algunas disciplinas encajan a la perfección porque no existe ninguna diferencia biológica. La tan recurrente fuerza no es excusa.

Son especialmente idóneos aquellos deportes en los que el rendimiento es, ante todo, técnico y táctico, y donde la precisión, la coordinación o la gestión mental pesan más que la potencia física.

Menos de una decena de mujeres

En ese grupo encajan los bolos asturianos. Paradójicamente, uno de los juegos más tradicionalmente asociados a los hombres resulta perfecto para que ellos y ellas compitan en igualdad de condiciones, con la misma camiseta y de tú a tú.

Actualmente, en Asturias no llegan a la decena las mujeres que compiten en el juego de los bolos. Que dos jueguen en un mismo equipo es todavía una rareza. Que, además, en ese conjunto haya hombres jóvenes eleva aún más la singularidad.

Isabel, Manuel, Miguel y Laura integran el equipo más diverso de la peña. | Gloria Pomarada

Ese equipo existe y pertenece a la Peña Bolística Piloñesa, que cuenta actualmente con dos conjuntos. Uno de ellos, impulsado por Armando Alonso Vigil, lo integran Laura Pliego Sánchez, Isabel Casado López de la Riva, Manuel Castañedo Sánchez y Miguel Llerandi Carballeira: dos mujeres y dos hombres, uno de ellos de 24 años.

La combinación de mujeres y juventud no es habitual en los deportes tradicionales, pese a que su supervivencia depende precisamente de atraer nuevos jugadores. Y ese objetivo pasa, en buena medida, por abrirse a todos.

Así lo entendió Armando Alonso Vigil. Para lograrlo, recluta jugadores desde la base, a través de talleres con niños, y se ha aliado con la asociación de mujeres Algame.

La riosellana Isabel Casado es jugadora desde hace años y, ahora, veterana del equipo piloñés. | Gloria Pomarada

Desde octubre, socias de Algame acuden semanalmente a jugar en la bolera de San Cipriano, en Infiestu. De esa experiencia surgió, precisamente, la incorporación de jugadoras a la Peña Bolística Piloñesa.

Tanto Isabel como Laura participaron en una de aquellas jornadas.

Laura, del propio concejo de Piloña, había jugado con anterioridad, aunque de niña. Isabel, de Ribadesella, es la veterana del equipo y acumula experiencia en otros conjuntos.

Hace años, rememora Isabel, eran más las mujeres en equipos de toda Asturias, «pero fue bajando», en parte por la elevada media de edad. Volver a encontrarse con otra compañera en el mismo combinado es casi un sueño. «No la suelto», bromea.

Atraer a los jóvenes

Más allá de géneros, los bolos asturianos libran hoy una batalla por el relevo generacional.

De ahí la importancia que veteranos como Armando conceden a la presencia de jóvenes como Miguel o de jugadores como Manuel, recién llegado a este deporte. «Cogí la bola por primera vez el otro día», cuenta.

Miguel, el más joven del equipo. | Gloria Pomarada

Los cuatro disputan el torneo Amigos de los Bolos con una premisa clara marcada por el ‘míster’, Armando: «Pasarlo bien y aprender».

«Hay un ambientillo especial. Tienen órdenes de que no hay presión», explica.

La presión, no obstante, existe porque, como en cualquier deporte, a nadie le gusta perder. De hecho, apuntan Laura e Isabel, la gran dificultad no está en la fuerza física, sino en «lo mental», en «saber aguantar la presión», en sobreponerse cuando una tirada sale mal.

Subrayan, además, que el clima que han encontrado en la competición es de «respeto absoluto».

De momento, el equipo más diverso de la peña piloñesa ha disputado tres encuentros. Los dos primeros, contra las peñas de Contrueces y del Grupo Covadonga, se saldaron con derrota. Este pasado viernes, jugando en casa, se impusieron a la peña de Turón. «Es la primera victoria», cuentan entre risas.

A los bolos, subrayan, acuden a disfrutar. Pero ganar nunca sienta mal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio