
El viaje del Gamonéu
De la majada a la mesa, la historia de un queso que no se entiende sin el territorio donde nace.
En los Picos de Europa, el Gamonéu empieza mucho antes de convertirse en queso. Empieza en los pastos, en las majadas y en el trabajo de quienes conocen la montaña y sus ritmos.
Después vendrán la quesería, la cueva y el tiempo. Hasta que el queso sale de la montaña y llega a una feria, un mercado o una mesa.
Este es su viaje.
Todo empieza arriba


Antes de la quesería está la montaña.
El ganado, los pastos, las majadas y el trabajo de los pastores forman parte de la historia del Gamonéu tanto como la leche con la que se elabora.
En primavera y verano, el ganado sube a los puertos. Allí empieza el viaje.


De la leche al queso
La leche llega a la quesería y empieza la transformación.
Cuajado, corte, moldeado, salado y ahumado. Gestos que forman parte de una manera de hacer transmitida durante generaciones.




Después, el tiempo
El fuego deja paso a la cueva.
En las cuevas calizas, el Gamonéu madura lentamente, en unas condiciones de temperatura y humedad que forman parte de su carácter.
Aquí, el tiempo también hace el queso.


El viaje continúa



Después de la montaña, la quesería y la cueva, llega el momento de compartirlo.
El Gamonéu sale de su territorio y aparece en mercados, tiendas, ferias y certámenes. Cambia el escenario, pero no el vínculo con quienes siguen haciéndolo.
Y hay un momento del año en que Onís y Cangas de Onís se convierten en los grandes puntos de encuentro alrededor del queso.
Octubre es ese momento.