Lastres se supera: 14 metros de cucaña solo para valientes

Raúl Fernández, de la saga de los Chicaguines, se alza por segundo año consecutivo con la victoria

Tiempo de lectura: 3 minutos
Raúl Fernández, ganador por segundo año de la cucaña de Lastres. | Xuan Cueto
PUBLICIDAD

La cucaña de Lastres es por derecho propio un imprescindible del verano. Pocos acontecimientos reúnen en un puerto a tal cantidad de espectadores y, ante todo, impregnan de un sentir y un orgullo tan profundo a todo un pueblo.

Enmarcada en las fiestas de San Roque —organizadas por la Asociación Atalaya de Llastres— la cucaña sigue la dinámica propia del juego popular: los participantes deben caminar por un tronco de eucalipto cubierto de grasa para hacerse con el ramo de laurel que pende en el extremo.

Parece claro y alcanzable, pero la realidad es bien distinta. Cruzar el palo sin resbalar es tarea casi imposible y las caídas al agua están aseguradas. Más si la cucaña es tan monumental como la colocada este año: 23 metros de eucalipto, 14 de ellos suspendidos sobre el agua del puerto. El récord absoluto de longitud de la prueba.

A esa impotente cucaña se enfrentaron este martes 43 valientes, cuarenta de ellos hombres y tres mujeres. Como novedad, el juego contó en esta ocasión con rondas eliminatorias y un VAR para repasar las ‘jugadas’ polémicas.

Tras cuatro rondas y con 12 participantes aún en pie, Raúl Fernández marcó la diferencia alcanzando el preciado laurel. El joven, ganador ya en 2024, se hizo de nuevo con la victoria del V Memorial Pistón y I Memorial Carriles. «Estoy muy contento. Es una experiencia digna de vivir», contó el campeón.

¿La clave para repetir victoria? Para Raúl, «no tiene mucho más truco que echar huevos y da-y pa alante». Eso sí, lo de ganar en la cucaña él lo lleva en la sangre, pues desciende de la saga de campeones de los Chicaguines. «Mi tío, un hermano de mi madre, cuando era más joven pues igual ganó doce años seguidos o así. La verdad es que los triunfos suelen quedar aquí en casa», compartió.

Finalizada la cucaña y coronado el vencedor, llegó el momento más esperado para los niños: la suelta de 400 patitos de goma y más de un centenar de pelotas. Y como broche de oro a San Roque, la descarga de fuegos artificiales despidió las fiestas hasta el próximo año.

Mil maneras de caer

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio