Subterráneos y desconocidos

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Es el verano de 2025 y un grupo de espeleólogos avanza bajo tierra por un meandro estrecho en el macizo del Cornión, en los Picos de Europa.

Buscan desde hace años un paso improbable: la conexión entre dos grandes sistemas subterráneos que, sobre el papel, deberían unirse en algún punto del laberinto kárstico.

Cuando lo atraviesan, comprueban que, bajo su zona de exploración, no hay cavidades aisladas, sino un único sistema gigantesco.

Buscando la conexión. | Paweł Michalski

«Estábamos convencidos desde hacía años de que la conexión existía; solo que no sabíamos por dónde». El relato de lo vivido este verano lo hacen desde el Speleoclub Wrocław, el club de espeleología polaco que, con apoyo de grupos colaboradores, ha logrado la conexión entre el Sistema Cembavieya y el Sistema Ḥou de la Canal Parda – Canalón de los Desvíos. 

Esa unión no solo confirma su intuición, sino que crea la mayor cavidad conocida de Asturias.

El paso que nadie había cruzado

La conexión de 2025 enlazó dos mundos subterráneos que hasta ahora terminaban de forma abrupta. Por un lado, Cembavieya, cuyo desarrollo descendía hasta un sifón; por otro, el sistema del Ḥou de la Canal Parda–Canalón de los Desvíos, que conduce a un río subterráneo y a un gran lago cerrado. El hallazgo consistió en localizar y atravesar pasadizos nunca antes recorridos que permitían pasar de uno a otro.

Exploración de 2025. | Paweł Michalski

El resultado es un sistema continuo que se extiende bajo toda la zona de exploración polaca en el Cornión (macizo Occidental y zona más extensa de los tres macizos que componen los Picos de Europa, situada entre Asturias y León). «Es probable que la actividad de exploración en esta zona continúe durante mucho tiempo», señalan desde Speleoclub Wrocław a EL21.

La dimensión del hallazgo

Según datos de la Federación de Espeleología del Principado de Asturias (FESPA), la nueva red «cuenta con 17 bocas y alcanza 1.061 m de desnivel (-1.058 / +3), y unos impresionantes 24,4 km de desarrollo». Con estas cifras, el conjunto se convierte en el decimoquinto -1000 de los Picos de Europa (tercero del Cornión) y el décimo de Asturias, además de la cavidad de mayor desarrollo tanto del macizo Occidental como de todo el Principado.

Exploración de 2025. | Paweł Michalski

Es decir, la conexión lograda por el Speleoclub Wrocław y los grupos colaboradores polacos «convierte a esta gran cavidad y nuevo -1000 del Cornión en la mayor cueva asturiana».

Treinta años bajo la misma montaña

El logro del pasado verano no es un hallazgo aislado, sino el último capítulo de una exploración iniciada en los años noventa. El club polaco retomó una zona previamente trabajada por otros equipos y la convirtió en su área de investigación anual. Desde entonces, más de tres décadas de campañas han permitido cartografiar galerías, enlazar simas y comprender la lógica interna del sistema.

Participantes de la expedición polaca. De izquierda a derecha: Marek Jędrzejczak, Ewelina Raczyńska (delante), Grzegorz Lubelczyk y Kamila Gajewska (detrás), Natalia Kubiak (delante), Wojtek Baran y Konrad Sosulski (detrás), Ania Kalińska y Arek Brzoza (delante), Marcin Krajewski (detrás), Marcin Buchla (tercer plano), Hubert Markowski, Jakub Buchla, Paweł Michalski y Michał Bochynek. En la imagen falta Ewa Kozicka, representada por el casco blanco sobre el mono. | Michał Bochynek (SCW)

«Tenemos más de 30 años de estancias anuales en los Picos de Europa. Hemos recorrido numerosos pasillos y dedicado muchos años a aprender el karst asturiano», explican desde el club a EL21. La continuidad ha sido posible por la estabilidad del grupo: un núcleo de espeleólogos que regresa casi cada verano a la misma montaña, al mismo sector, con el mismo objetivo de fondo.

Las conexiones que acercaron el sistema

La historia del sistema es una sucesión de enlaces que, pieza a pieza, fueron acercando el escenario de 2025. La cronología recopilada por la FESPA muestra cómo, desde 1995, diversas simas y pozos fueron integrándose en conjuntos cada vez mayores.

En plena montaña, buscando la conexión. | Paweł Michalski

En 2002, la conexión del pozu B-12 con el sistema del Canalón de los Desvíos confirmó que las cavidades superiores drenaban hacia un río subterráneo profundo. En 2010 y 2012 se enlazaron sectores de altura con el Sistema Cembavieya. En 2019 se produjo la unión entre el sistema del Canalón de los Desvíos y el del Ḥou de la Canal Parda, creando una red de doce bocas que ya descendía cerca de los -900 metros.

La conexión de 2025, a cota -643 en el Pozu de les Barrastroses (G-13), integró finalmente Cembavieya en ese conjunto y elevó el desnivel total por debajo de los -1000.

Explorar lo vertical

Las cavidades del Cornión son, en su mayoría, sistemas verticales: pozos encadenados, meandros estrechos y grandes vacíos que obligan a descensos y travesías técnicas. Algunos saltos superan los 200 metros. Sin embargo, el mayor desafío de la última campaña no fue bajar más abajo, sino encontrar un paso lateral que conectara sistemas.

Captación de agua en la cueva G-8. Abajo, Wojtek Baran; a media altura, Ewa Kozicka. | Kamila Gajewska (SW)

«Se abre un corredor hacia abajo, pero hay que seguir en horizontal, a veces ascendiendo por un meandro hacia la supuesta conexión», describen en el Speleoclub Wrocław. Ese tipo de exploración implica desplazamientos expuestos, progresión en vacío y largos recorridos en zonas donde nadie ha pasado antes. «La sensación de la primera pisada es preciosa», comparten.

Vivir dentro de la cueva

Las campañas combinan escalada, espeleología y logística de alta montaña. El equipo y las cuerdas se transportan en vehículo desde Polonia, lo que supone unos 30 horas de viaje, y luego a pie hasta el campamento de altura en Las Barrastrosas. Desde allí se accede a las bocas activas y se instalan vivacs subterráneos que permiten permanecer entre dos y seis días bajo tierra.

Vivac en el Pozu de les Barrastoses (G-13). De izquierda a derecha: Arek Brzoza, Hubert Markowski y Wojtek Baran. | Michał Bochynek (SCW)

«La vida se reduce a dormir y explorar», explican. El objetivo es evitar los largos accesos desde la superficie y conservar energía para la exploración profunda. Cada año se instalan cientos de metros de cuerda y numerosos anclajes, costeados por los propios miembros del club.

Cuando Asturias es casa

Más allá de la dimensión técnica, la relación del grupo con Asturias es también afectiva. «La palabra Asturias evoca emoción. Cuando llegamos, sentimos que volvemos a un segundo hogar», señalan.

Hubert Markowski en la cueva Pozu de les Barrastoses (G-13). Al fondo, las cumbres del macizo: Torre de la Canal Parda (2.353 m) y Torre Santa María (2.476 m); detrás, Torre Santa o Peña Santa (2.596 m) y Torres del Torco (2.451 m). | Michał Bochynek (SCW)

El proyecto ha tejido una red de amistades y apoyos locales, desde guardas de refugio hasta miembros de federaciones y vecinos, que también forman parte de la historia de estas exploraciones. «Logramos formar un grupo de amigos unidos por su pasión por los Picos de Europa», resumen.

Una exploración europea

De hecho, la historia de la exploración subterránea en los Picos es también la de una colaboración internacional prolongada. En sus montañas trabajan desde hace décadas equipos españoles, franceses, italianos y polacos que comparten información, técnicas y objetivos. El Speleoclub Wrocław ha colaborado estrechamente con el club valenciano CEV en la exploración de cavidades superiores y en los primeros intentos de conexión con los niveles profundos.

«Operando en los Picos continuamos una hermosa idea: explorar junto a españoles, franceses e italianos. De alguna manera, Polonia aún no estaba en la Unión Europea y nosotros ya creábamos la nuestra aquí», indican.

Explorar sin dejar rastro

Las cavidades del sistema se sitúan en alta montaña, dentro de un espacio protegido como es el Parque Nacional, con accesos difíciles y profundidades que limitan el impacto humano. Aun así, los equipos aplican principios estrictos de mínimo impacto y van retirando materiales antiguos dejados por expediciones previas.

En el interior de la cavidad. | Paweł Michalski

Los datos topográficos y científicos obtenidos se entregan a la FESPA y al Parque Nacional de los Picos de Europa. «Todo lo que hacemos en la cueva —explorar, cartografiar, investigar— corre por nuestra cuenta», señalan. La motivación, dicen, es simple: «por amor».

Un sistema aún incompleto

La conexión de 2025 cierra una hipótesis de décadas, pero no acaba ahí. Quedan cavidades cercanas sin integrar y el desarrollo de un lago continúa siendo desconocido.

Bajo el macizo existe un gran lago subterráneo conectado a un río cuyo destino final aún no se ha determinado.

Un dron subacuático introducido en el lago por el club polaco descendió más de 90 metros sin alcanzar el fondo. «Sabemos que ese no es el final», indican. La conexión de 2025, al integrar sectores superiores con el sistema profundo, refuerza la idea de una red hidrológica de gran escala aún incompleta.

Bajo los Picos de Europa, el mapa subterráneo sigue abierto.

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