La Parroquia Rural recibe la máxima distinción del Ayuntamiento de Piloña en un acto con los vecinos que sirvió además para presentar el libro del historiador José Antonio Longo Marina
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La Parroquia Rural de Villamayor puso este sábado el broche de oro al programa conmemorativo de su centenario. Dos actos, institucionales y culturales, sirvieron para finalizar el centenario por todo lo alto: la entrega de la Medalla de Oro concedida por unanimidad por el Ayuntamiento de Piloña y la presentación del libro Villamayor, parroquia milenaria, del historiador José Antonio Longo Marina.
El alcalde de Piloña, Iván Allende, subrayó durante la ceremonia que la Medalla de Oro es la máxima distinción del concejo y que en el caso de Villamayor se otorga no solo a la institución, sino «a su gente», en reconocimiento al trabajo desarrollado a lo largo de estos cien años por presidentes, vocales y vecinos. Allende destacó especialmente la labor del actual presidente de la parroquia rural, Andrés Rojo, y apeló a la necesidad de «sumar esfuerzos» para mejorar el territorio, animando además a la juventud a implicarse en la gestión pública local.
Por su parte, Andrés Rojo agradeció la distinción y afirmó que el «premio es para todos los que trabajaron por Villamayor» desde la fundación de la entidad en 1925. La Parroquia Rural de Villamayor, única entidad local menor del concejo de Piloña, ha celebrado a lo largo de 2025 diversos actos para rememorar su trayectoria y reivindicar su papel como administración más próxima a la ciudadanía.



Un libro para una historia milenaria
Concluida la entrega de la medalla, el historiador José Antonio Longo Marina presentó el libro Villamayor, parroquia milenaria, autoeditado por la propia Parroquia Rural. La obra ofrece un recorrido histórico desde la Prehistoria hasta la actualidad y sostiene la existencia de un poblamiento continuo en el territorio desde tiempos antiguos. Entre los hitos arqueológicos citados figuran la Llosa del Llendón y el castro de Antrialgo, así como la presencia romana evidenciada en la célebre estela.
El estudio se detiene en el esplendor medieval, con el monasterio de Santa María como referente, y avanza por la Edad Moderna y Contemporánea, con especial atención a la «segunda edad de oro» ligada a las inversiones de los indianos y a figuras como Rafael Fabián. El volumen también incorpora un destacado apartado gráfico nutrido con fotografías de Modesto Montoto y con imágenes cedidas por vecinos.
Longo Marina abordó asimismo la creación de la propia entidad local menor en 1925 y las tensiones iniciales con el Ayuntamiento de Piloña, que interpretó el proceso como una segregación administrativa.
El autor agradeció la colaboración vecinal en la recopilación de testimonios y documentación y expresó su deseo de que la publicación no sea la última dedicada a la historia de Villamayor.
Fundada en 1925, la Parroquia Rural de Villamayor ha conmemorado en 2025 su centenario con actividades culturales y festivas que han reivindicado el papel de estas entidades locales menores —2.725 en toda España— como administraciones de proximidad orientadas a la atención directa de las necesidades vecinales.






