En Onís demuestran un año más cómo se siega y exhiben velocidad y técnica levantando el sábanu, corriendo en madreñes y tirando de la cuerda
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Benia de Onís segó, cabruñó, corrió en madreñes y sacos, demostró como se hace un buen sábanu y exhibió potencia en el tiro de cuerda. Lo hizo un año más con motivo de las Fiestas del Segador, unos auténticos juegos olímpicos del deporte rural que suman más de siete décadas de historia.
Pese al paso de los años y a que tareas como la siega a guadaña han ido desapareciendo del día a día, en Onís siguen preservando intacto el saber en torno a esas tareas y, lo que es más importante, transmitiéndolo de generación en generación.
Prueba de ello es la juventud tanto del concejo como de otros municipios limítrofes que cada 28 de agosto pone en práctica ese conocimiento y lo exhibe ante sus vecinos y los numerosos visitantes que acuden al Segador.

Este año a la competición se sumaron además un buen número de nuevos vecinos asentados en Onís, procedentes de países como Italia o Lituania.
Con más de 1.400 euros en premios, las fiestas organizadas por el Ayuntamiento de Onís son exhibición, pero también despiertan una sana competitividad.
Así se vivió desde primera hora de la tarde hasta entrada la noche, cuando finalizaron los juegos tras el disputadísimo tiro de cuerda. Con seis equipos en la lucha dotados de tanto tesón como fuerza, las rondas se sucedieron hasta cerca de las diez de la noche, con Los Zancañeros como campeones absolutos.
Tras ellos se clasificaron Los Chavales y en tercera posición empataron a puntos Los de Enol y Los Terribles.

En la siega, categoría estrella de la fiesta, Ángel Díaz Caneja acreditó con un oro su maestría con la guadaña. La plata fue para Manolo Roza y el bronce para Toño Sánchez Campillo. Cuarto y quinto se clasificaron Alfonso Roza y Ángel Sánchez Campillo.
Antes de segar tocó cabruñar y en esa modalidad la mejor técnica fue la de Ángel Sánchez Campillo. Segundo y tercero fueron Antonio Sánchez Campillo y Ángel Díaz Caneja y cuarto y quinto Ángel Sánchez Sánchez y Manolo Roza.
La siega y el cabruñu contaron además con una mención especial para la cántabra Silvia Adeguellu, procedente de Puente Nansa y primera mujer «en años» en participar en esas categorías, destacó el alcalde, José Manuel Abeledo.

En levantamiento de sábanu, Ángel García Rama fue el más rápido de los doce participantes en cargar la hierba y completar la vuelta al circuito. La plata se la llevó Rubén Carriero y el bronce David García Cimentada.
La prueba de madreñes, con nueve participantes y tres vueltas al circuito, coronó a Iván Fernández. Tras él cruzaron la meta David García Cimentada y Edier Viveros.
En sacos tomaron la meta de salida doce corredores y tras las dos vueltas pertinentes, Edier Viveros se impuso en la carrera, seguido de Darío Martínez y Ralph Andrews.

Entre los premios, los ganadores recibieron un queso Gamonéu para contribuir a su promoción. «Si quieres buen quesu, tien que ser Gamonéu», destacó el alcalde, quien ejerció de maestro de ceremonias durante los juegos.
Antes, durante la mañana, Benia albergó la gran romería asturiana amenizada por la Banda de Gaitas de Onís y la Agrupación Coral Ecos de Onís, con reparto de la parva y desfile de carros del país. Los mejores carros, y por tanto los galardonados, fueron los de Benia y Bobia de Arriba. Entre los actos de la mañana y la tarde, una comida sirvió para reponer fuerzas a los 270 comensales participantes.
A pie de cañón durante toda la jornada estuvieron los zagales de la fiesta: Raúl Bobia Moral y Carlota Fernández Asprón.
Finalizado el Segador, la fiesta no para en Onís. Este sábado desde las 12 horas las celebraciones siguen con el concurso de sidra casera y de tortillas y la Subida al Cuetu Grande.














































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