La fiesta reunió a cientos de personas en el pueblo ribadedense en una jornada soleada, con pasacalles de gaitas, desfile folclórico hasta la pradería de San Emeterio, misa de campaña y actuaciones de grupos de danza y música tradicional
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Viajé este domingo a la localidad ribadedense de Pimiango donde celebraban el día grande de San Emeterio, conocido por aquellas fértiles tierras con el afectuoso apelativo de Santu Medé, afamado sanador de huesos, militar romano, mártir de la época de Diocleciano y hermano de San Celedonio.
En apenas dos horas, desde las diez a mediodía, el termómetro experimentó un alza de cinco grados. Por lo tanto, la mañana permaneció soleada y desde el pueblo se podía contemplar el macizo central de los Picos de Europa con una generosa nevada. Esponjosas nubes lejanas, augures del buen tiempo, coronaban el Picu Urriellu.
Se inició la actividad festiva con un pasacalles por todo el pueblo a cargo del grupo de gaitas Principado, del que formaban parte los gaiteros Vicente Trespalacios, Daniel Ríos y Manolín Vela y los redoblantes Francisco Noriega y Gregorio Trespalacios. Hasta las once de la mañana los romeros fueron llegando a cuentagotas y finalmente se colapsó la plaza de la iglesia parroquial.
De allí salió el desfile folclórico en dirección a la pradería de San Emeterio, dos kilómetros de viaje bordeando el Cantábrico. Iban por delante dos ramos de pan artesanal; un grupo del que formaban parte medio centenar de niñas y mozas vestidas de aldeana llanisca; la imagen de San Emeterio a hombros de cuatro porruanos; el párroco, Ignacio Pérez Perela; el grupo de gaitas Principado; el grupo de danzas ‘Santa Justa’, de Ubiarco, y el grupo de bailes ‘El Perendengue’, de Cangas de Narcea.
La representación política local la ostentaba Jorge Martínez Martínez, alcalde de Ribadedeva, mientras que los del Partido Popular apostaron muy fuerte con un desembarco sin precedentes. A Pimiango llegaron José Manuel Fernández Díaz ‘Chami’, senador del Reino y alcalde de Peñamellera Baja; Álvaro Queipo Somoano, presidente del PP en Asturias y diputado regional; José Manuel Felgueres, diputado regional, y dos concejalas populares de Ribadedeva: El portavoz del grupo, Ignacio Garmendia Cano, y el edil Fernando del Barrio Romano.
Tras escenificar la Reverencia a la entrada del cementerio parroquial, la comitiva continuó viaje hacia la pradería de San Emeterio. Allí se celebró una misa de campaña acompañada por las voces del ochote ‘Cantos del Fontan’, cuyos componentes interpretaron piezas de polifonía religiosa bajo la batuta de su director, Gorka Fernández de Castillo. Al finalizar la eucaristía se produjo un masivo desplazamiento hacia la ermita de Santu Medé, donde las mozas entonaron las coplas del ofrecimiento del ramo. Y el ochote ofreció un concierto con canciones populares: ‘No hay carretera sin barro’, ‘Boga boga’, ‘Bailes de gaita’, ‘El menú’ y la conocida habanera titulada ‘Dicen que se muere el mar’, entre otras.
Los grupos folclóricos habían venido a bailar y eso fue lo que hicieron. Los cántabros de ‘Santa Justa’ procedían de la localidad de Ubiarco, municipio de Santillana del Mar. Eran más de 40 personas las que tocaban o bailaban. Al son de panderetas, tambor y pito montañés interpretaron las jotas Montañesa y de Tresviso, el Trepeletré y el Pericote de Tresviso. Los asturianos de ‘El Perendengue’ viajaron desde Cangas de Narcea y acudían a dar a conocer el folclore propio de Cangas, Tineo, Ibias y Degaña. Al frente del grupo venía María Josefa Fernández Cañedo y acompañados exclusivamente por panderos cuadrados bailaron las jotas de Cangas e Ibias, el Son de Arriba, la muñeira de Tormaleo, la danza de las Tabiernas y L’Amudar.






















