La Tierra la Gallina: una historia sobre mujeres, lucha y valentía escrita por Irene Faza

Un libro de memorias y recuerdos. Una abuela que narra su historia vital y familiar a una nieta. Un homenaje, lleno de emoción, memoria colectiva y enseñanza a las mujeres rurales que sembraron cuidados, cariño y esfuerzo en tiempos de odio, oscuridad y miseria

Tiempo de lectura: 8 minutos
Irene Faza Aladro, arqueóloga piloñesa autora de La Tierra la Gallina | Gloria Pomarada

La Tierra la Gallina. Este nombre, perteneciente a una pequeña finca en el concejo de Amieva, es el que da título a la historia de Olvido.

Olvido. El nombre de la protagonista de este relato: uno que —paradójicamente— está cosido de recuerdos y memoria. Una historia contada en primera persona que comienza con una niña diminuta agazapada sobre la tierra, temblando mientras escucha los aviones de guerra rugir sobre su cabeza.

Una narración que abarca una vida entera (y otras vidas) y concluye (o vuelve a comenzar) con una abuela sentada charlando con su nieta.

Olvido, protagonista del relato. | Cedida a EL21

Entre medias —entre la niña y la anciana que llegó a ser—, Olvido fue muchas cosas: la hija de un anarquista asesinado a la que el odio condenó a preguntarse de forma infinita por qué, para qué y dónde. La dueña de una única fotografía y un solo recuerdo propio de aquel al que llamaba papá. La que vio a su madre, desesperada, con las tripas rugiendo y 6 bocas que alimentar. Una de las muchas niñas que —con tan solo 8 años— partió lejos de casa para servir a señores ricos, haciendo callo en las manos y en el alma a base de silencio, soledad, hambre y trabajo.

Sin embargo, si hay algo que la sitúa bien para la historia que nos ocupa es su faceta de abuela. Un dato aparentemente sencillo o insignificante que, no obstante, es el sustrato desde el que surge todo: porque si hoy estamos hablando de Olvido, rememorándola,  se debe a su nieta (la arqueóloga piloñesa Irene Faza Aladro) que no sólo dedicó tiempo a escucharla y a grabar sus charlas sino que después, cuando su abuela partió y tuvo que despedirla, encontró en aquellas grabaciones una forma de seguir estando con ella.

Irene Faza , muy pequeña, con su abuela Olvido. | Cedida a EL21

Así que sí: esta historia ha de empezar con Olvido. Pero también con Irene. Con ambas charlando sentadas ante la cocina de leña. Con decenas de historias sueltas guardadas en un cajón que una mujer joven de este tiempo comienza a ordenar, sólo por amor sincero, sólo por añoranza. Por un libro que se llama La Tierra la Gallina y está escrito por Irene pero urdido con la voz de Olvido.

«Grabé a mi abuela durante muchas conversaciones nuestras. Teníamos un vínculo muy especial. Ella me contaba historias de la familia, historias de cuando la guerra, historias de su infancia, del padre perdido, de la madre derrengada, de cómo oprimían el hambre y el miedo…cuando murió, volví a aquellas grabaciones sólo con la intención de pasar tiempo con ella, de escucharla de nuevo. Y cuando me quise dar cuenta, estaba tomando apuntes, elaborando esquemas, transcribiendo sus palabras. Recomponiendo su voz y sus reflexiones y rellenando los huecos con reflexiones propias», relata la autora, describiendo la especie de catarsis que la llevó a escribir este libro lleno de memoria.

La Tierra la Gallina está editado por Trabe y escrito por Irene Faza. | Gloria Pomarada

Dice Irene que al principio sólo pretendía que fuese un homenaje a su abuela. Pero que una vez ordenado el material y encajadas las piezas se percató de que las palabras de Olvido eran también un homenaje claro, una oda triste pero necesaria y muy real, a todas esas mujeres que —en tiempos oscuros, de rabia y miseria—  lucharon desde el hogar  y el esfuerzo callado, para sostener lo verdaderamente importante.

Editado por Trabe, este mapa de memoria recompuesto ya está en todas las librerías. Se titula La Tierra la Gallina, una obra emotiva, llena de dolor y pena, pero también de amor, tradición y arraigo.

La biografía de Olvido, la biografía de muchas

Hemos quedado con Irene Faza en Santianes, en el concejo de Piloña, el lugar en el que su abuela se estableció y crió a su familia tras el largo periplo de la infancia y la juventud. El sitio  en el que más feliz fue.

Irene llega luciendo una gran sonrisa y unos pocos nervios: lo que hasta hace poco eran apuntes en su ordenador hoy tiene ya forma de libro, forma de historia inmortal y lleva su nombre en la portada .

Explica con melancolía que sí, que de la historia de Olvido se desprende tristeza y demasiada injusticia, pero que es necesario atravesar esa tela de los años duros para llegar a la verdadera enseñanza surgida de todo aquello: la que muestra una tierra fértil pero devastada y a gente humilde, a mujeres destrozadas, peleando por ella y por rescatar todo lo bueno que la guerra fulminó a su paso.

Irene Faza, autora del libro. | Gloria Pomarada

«Esta es una historia de justicia. Un relato que trata de rescatar del olvido hechos y vivencias que no deben olvidarse. Las mujeres como mi abuela fueron parte de un proceso que llega hasta nuestros días. Recoger sus palabras, transmitir lo que vivieron, es una manera de hacer que la memoria de aquello no se deshaga para siempre. Una forma de hacer que esa memoria no se convierta nunca en vacío», señala con emoción.

Cuenta que tras tomar cientos de apuntes y escribir cientos de páginas, decidió poner el relato en orden: desde la infancia en Amieva, en el pequeño pueblo de Enu, hasta la adolescencia y la juventud de luego, pasando por la etapa en la que Olvido se enamoró y se estableció en Piloña para siempre. Un viaje vital que no sólo incluye hechos sino también pensamientos.

En el libro está escrito en asturianu y, además de un relato vital, incluye reflexiones de Olvido muy profundas. | Gloria Pomarada

«El libro comienza con ella reflexionando sobre el padre perdido. Sobre el daño terrible que infringe en el corazón de una niña saber a su padre muerto pero no despedirlo jamás. Sobre esa impotencia, inocente, de no entender la guerra o no recordar la voz de alguien querido. Y sobre la importancia de construir recuerdos, aunque estén hechos de trozos de los recuerdos de otros», desgrana Irene.

Tras ello, cuenta que su abuela siempre llevaba consigo una fotografía: una imagen en blanco y negro —gastada, remendada y arrugada— del progenitor desaparecido. Y luego reflexiona acerca de la importancia capital de ciertos objetos. De cómo algo tan pequeño y frágil como una foto vieja puede contener dentro todo un universo: casi un cosmos, hecho de papel y tinta, que su abuela convirtió en talismán, orgullo y presencia.   

Foto familiar de Irene Faza. | Cedida a EL21

También dice que esa foto (que la familia conserva con devoción y cariño) es una metáfora de la memoria misma, de todos esos recuerdos dispersos y casi olvidados de cientos de mujeres como Olvido: algo remendado, doblado, guardado como algo íntimo por sus protagonistas. Algo que cuando pasa a nuestras manos tenemos el deber de valorar y conservar, procurando legar su importancia a los que vienen tras nosotros. Algo que al recibir debemos convertir en sacro y procurar que permanezca.

 «Se titula La Tierra la Gallina porque ese es el nombre de un prau que mi bisabuela Mersinda, ya viuda y desamparada,  cambió por un saco de harina cuando el hambre los apretaba.  Al recordar aquello, mi abuela Olvido siempre se preguntaba: «¿Cuántos tortos vale un prau? ¿Pa cuantos tortos le daría aquella harina?».

La obra está ya a la venta en librerías. | Gloria Pomarada

La pregunta, —lanzada desde la distancia del tiempo y repetida en voz alta por Irene desde el presente— resuena como eco de campanas. Es una cuestión dura y certera, tintineante, que alude a la desesperación de aquellos tiempos pero también al desarraigo y a la humillación. A la nulidad absoluta en la que se quedaron muchas, viudas de esperanza.  

Por eso este libro: para recordar a Olvido y homenajearla. Para recordar a todas las que, como ella, fueron huérfanas de libertad pero resistieron valientes. Para contar en voz alta todo lo que ellas no contaron hasta ancianas. Para que se las escuche, para traer de vuelta todos sus fantasmas, traumas y batallas y convertirlos en antídotos contra el odio. Para hacer que todo aquel dolor e ignominia, toda aquella valentía, no se disuelva en la fragilidad de la memoria.

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