Todos a Cavandi por San Julián

El pueblo peñamellerano, en el que residen doce vecinos, celebró al santo con procesión y misa y ofreció una comida popular para doscientas personas

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Procesión rumbo a la capilla de San Julián. | Guillermo Fernández

La localidad peñamellerana de Cavandi, de la que forman parte cinco barrios en los que viven doce vecinos, doce casas abiertas durante todo el año, se transforma el día que celebran fiesta en honor de San Julián y llegan al pueblo medio millar de personas en un centenar de coches de todas las marcas y colores perfectamente aparcados en lustrosas cunetas de aromática hierba recién segada.

Los cinco barrios de Cavandi, al sur de la imponente mole caliza de la sierra del Cuera, se llaman Cavandi Joyu, El Colláu, Cavandi Tojes, Pedrolláu y Suyu. En El Colláu vive solo José Ángel Ruiloba y desde allí salió el desfile folclórico con rumbo a la capilla de San Julián. Menos de un kilómetro de viaje.

El Grupo Principado, al frente de la procesión. | Guillermo Fernández

Abría la comitiva el Grupo Principado, formado por tres gaitas, un tambor y un bombo, en manos de Dani Ríos, Manolín Vela, Vicente Trespalacios, Gregorio Trespalacios y Francisco Noriega, respectivamente. ¿Llegará el día en que reconozcan el nivel de Gregorio Trespalacios, un redoblante que hace expresarse al tambor en conceptos de tradición, ritmo, precisión y nitidez?

Por detrás de los gaiteros aparecían dos ramos de pan. El de los guajes a hombros de Alex, Unax, Sergio y Andrés, y el de los paisanos trasladado por Lolo, Miguel, Roberto y Alex. Tras las pirámides de pan marchaban medio centenar de mozas ataviadas de llanisca y tocando la pandereta al contrapunto de un tambor que tañía Vanesa Galán. Noelia Sordo llevaba en su regazo una imagen de la Virgen de Covadonga que iría en el lote de la subasta con el rosco del cerquillo.

Coplas de ofrecimiento del ramo en la plaza de San Julián. | Guillermo Fernández

Al alcanzar la plaza de San Julián, las mozas, abiertas en círculo, entonaron las coplas del ofrecimiento del ramo. De celebrar misa en la capilla aledaña se encargó el sacerdote Amador Galán, que el pasado 2 de mayo cumplió sus bodas de oro sacerdotales. Emocionado, recordó Amador cuando cantó la primera misa en su Llonín natal, arropado por centenares de lugareños de las dos peñamelleras. Al finalizar la eucaristía las mozas entonaron los cantares de la Despedida y se procedió a la subasta de los panes.

El sacerdote Amador Galán con los gaiteros. | Guillermo Fernández

Las agujas del reloj marcaban las tres de la tarde cuando doscientas personas se reunieron bajo una carpa para disfrutar de una comida comunitaria. De facilitar los alimentos de encargó Catering ‘El Campu’, una empresa ubicada en la localidad cántabra de Pesués, de la que es responsable Valentín González ‘Valen’, quien sirvió entremeses variados, paella, mousse de limón y café. Había tres paellas, dos mixtas y otra solo con pollo para alérgicos. Para elaborar las mixtas utilizó Valentín 20 kilos de arroz, pollo, cabecero de lomo, almejas, calamares, langostinos, verduras y el caldo correspondiente.

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