La gala central del aniversario reúne a alumnado, familias, docentes y autoridades en una jornada marcada por el descubrimiento de una placa conmemorativa, una cápsula del tiempo y una exposición sobre la evolución del colegio público
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A lo largo del último medio siglo, por sus aulas han pasado niños que crecieron y se convirtieron en padres; padres que llevaron a sus hijos a ese mismo colegio y que hoy son incluso abuelos de alumnos.
Otros regresaron con los años convertidos en profesores, después de haber sentido entre aquellas paredes, ya durante su etapa de estudiantes, la llamada de la vocación docente.
Todas esas historias y la singularidad de haber visto pasar a generaciones y generaciones de piloñeses se celebran este curso en el colegio público L’Ablanu de Infiestu.

Fundado oficialmente en 1976, el colegio nació de la concentración escolar, por la cual se cerraron las pequeñas escuelas de los pueblos para reunir al alumnado en centros más modernos y con mayores recursos.
El de Infiestu fue uno de esos colegios y la celebración de ese aniversario llegó este viernes a su culminación con una gala que sirvió para mirar al pasado, pero también al presente de un centro que sigue muy vivo.
De las escuelas rurales a un gran centro educativo
Construido sobre el antiguo campo de fútbol de Pialla, fue recibiendo alumnos ya desde 1974. Eran tantos que estaban distribuidos por otras instalaciones de la capital piloñesa, como la Obra Pía o las antiguas escuelas que hoy ocupa la residencia de mayores.
Adaptarse a ese nuevo colegio no fue sencillo. Los maestros y niños de los pueblos venían de clases pequeñas, sin niveles y con un único docente. Fueron también los años del fin de la segregación por sexos: niños y niñas compartieron por primera vez las aulas como compañeros.

Aquel cambio vino acompañado de nuevos profesores y nuevas metodologías, más cercanas y participativas, que transformaron la forma de enseñar y aprender. Llevaron el color a la educación.
A lo largo de los años, muchas cosas han cambiado en L’Ablanu, desde el propio nombre del centro hasta las metodologías educativas o el número de alumnos, ya muy lejos de aquellos más de mil estudiantes de sus orígenes. Sin embargo, otras cuestiones, quizá las más importantes, se mantienen: la calidad educativa, los valores y ese sentimiento de familiaridad que solo pueden ofrecer los colegios pequeños.
El centro cuenta hoy con servicios como enseñanza bilingüe, radio escolar, comedor, transporte y un calendario repleto de actividades.
Un homenaje a quienes hicieron crecer L’Ablanu
«La escuela pública representa uno de los mayores logros de nuestra sociedad porque garantiza el acceso al conocimiento, fomenta la igualdad de oportunidades y contribuye a la formación de ciudadanos responsables, solidarios y comprometidos con su comunidad», ensalzó la directora, Susana Álvarez, durante el acto central de la gala.
Expresó asimismo el «profundo agradecimiento hacia los fundadores y primeras familias que plantaron la semilla de lo que hoy es este gran árbol; a cada maestro y a cada miembro del personal no docente que ha pasado por estas aulas por dejar su piel y su alma en la tarea más noble del mundo: educar».

A los alumnos les recordó que son «el latido de este colegio, el verdadero motor que da sentido a cada rincón de estas paredes».«Gracias por vuestra energía, vuestras risas y por recordarnos cada día por qué elegimos esta vocación», les trasladó.
«Tenemos que cuidar esta educación porque es el mayor patrimonio que vamos a dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos», destacó por su parte el alcalde, Iván Allende.

La jornada contó también con la presencia de la concejala de Juventud, Irene Carreño, y del director general de Formación Profesional del Gobierno del Principado de Asturias, Ángel Balea.
Una cápsula del tiempo para las futuras generaciones
Uno de los momentos más especiales de la celebración fue el descubrimiento de una placa conmemorativa del 50.º aniversario y el enterramiento de una cápsula del tiempo preparada por el alumnado del centro.
Además, los asistentes pudieron visitar una exposición que reúne fotografías de alumnos y del propio colegio de estas últimas décadas.

Con el aniversario de L’Ablanu ya finalizado, son tres los centros educativos de Piloña que han alcanzado los 50 años de historia: el IES de Infiesto, el colegio público El Plaganón de Sevares y El Prial. El siguiente en alcanzar tan señalada fecha será el colegio público Julio Rodríguez Villanueva de Villamayor.















