Los Juegos de la Fiesta del Segador protagonizan este viernes el día grande de una celebración que mantiene vivo el recuerdo de las antiguas labores del campo. El sábado la sidra casera y la tortilla toman el relevo
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Desde antiguo, en las zonas rurales de Asturias, el verano estaba marcado también por las labores de siega.
Durante semanas, los prados se llenaban del sonido de las guadañas y de hombres y mujeres entregados a una de las tareas fundamentales del calendario campesino. Era un trabajo duro, hecho a mano, que exigía fuerza, destreza y muchas horas compartidas. Pero alrededor de la siega también existían formas de celebración, momentos de descanso y encuentros vecinales que formaban parte de aquella vida rural.
Una cultura rural que todavía hoy encuentra espacios para ser recordada y celebrada en fiestas como la del Segador de Benia de Onís, que este viernes 28 de agosto volverá a rendir homenaje a ese mundo ligado a las labores del campo con una jornada en la que la música, la gastronomía y el deporte rural serán los protagonistas

Una fiesta nacida para homenajear al segador
El viernes 28 es el día grande de la Fiesta del Segador, una celebración que nació en Benia de Onís a mediados del siglo pasado por iniciativa de un grupo de vecinos y del médico del pueblo, con el propósito de homenajear la figura del segador y poner en valor el trabajo ligado al campo.
Más de siete décadas después, aquella idea continúa reuniendo a numerosos vecinos y visitantes alrededor de una jornada en la que las antiguas labores agrícolas se convierten en protagonistas de la fiesta.

La jornada arrancará a las 12.00 horas con una gran romería asturiana, que incluirá un desfile de carros del país, amenizado por la música de la Banda de Gaitas de Onís y la Agrupación Coral Ecos de Onís, además del reparto de la parva.
La parva era el pequeño descanso dentro de las largas jornadas de trabajo del campo. Durante la siega, después de horas de faena, los segadores hacían una pausa para comer y beber, reponer fuerzas y continuar después con el trabajo. Era un momento de descanso, pero también de encuentro y convivencia entre quienes compartían aquellas jornadas.
El reparto de la parva en la Fiesta del Segador de Benia recupera precisamente ese gesto ligado a la cultura de la siega y convierte aquel momento cotidiano de las jornadas agrícolas en parte de la celebración.
A las 14.30 horas llegará la comida campestre en el Campo de la Iglesia, con un menú compuesto por paella, entremeses variados, café y postre. Después del parón para comer, los más pequeños tomarán el relevo a las 16.00 horas con los juegos infantiles.
Destreza, fuerza y tradición
El gran momento de la Fiesta del segador llegará a las 17.30 horas, con los tradicionales Juegos de deporte rural, una particular competición de deporte rural que reúne pruebas nacidas de habilidades y tareas vinculadas a la vida campesina.
La carrera de sacos y la de madreñas compartirán protagonismo con pruebas directamente relacionadas con la siega, como el concurso de cabruñu de guadaña, la siega, el levantamiento de sábanu y los tiros de cuerda. Una auténtica exhibición de destreza y habilidades vinculadas a las antiguas labores del campo y, también, un pequeño museo vivo de unos conocimientos y una forma de trabajo que la mecanización fue relegando.




Entre todas ellas, el cabruñu guarda especialmente la memoria de aquel trabajo. La hoja de la guadaña sufría un desgaste continuo durante la siega y debía afilarse periódicamente. Para ello, se colocaba sobre un pequeño yunque clavado en el suelo y se golpeaba con un martillo para recuperar el filo. Durante la propia siega, el segador utilizaba además una piedra de afilar para mantener la hoja en condiciones.
Lo que hoy se contempla como una competición era, por tanto, una destreza imprescindible para poder trabajar. Lo mismo ocurre con la siega o con el levantamiento del sábanu: pruebas que transforman antiguas labores del campo en un espectáculo de habilidad, fuerza y precisión.

Los participantes competirán además por premios en metálico. Los tiros de cuerda serán la prueba con mayor recompensa, con 200 euros para el equipo ganador, mientras que los concursos de cabruñu y siega otorgarán 100 euros al primer clasificado.
La jornada deportiva continuará a las 18.30 horas con la subida al Cuetu Grande, una cima de alrededor de 500 metros de altitud situada junto a Benia de Onís. La prueba contará con categorías masculina y femenina y repartirá premios de 150, 75 y 50 euros para los tres primeros clasificados de cada una.
A las 21.00 horas llegará la entrega de premios y, ya entrada la noche, la celebración continuará con la verbena. Desde las 23.00 horas, DJ y Panama Band pondrán música a una noche que prolongará la fiesta en Benia.
Sidra y tortilla para cerrar el fin de semana
La cita sidrera tendrá además una recompensa especial para los elaboradores del concejo. Los tres mejores clasificados de Onís obtendrán el derecho a participar en la final regional de sidra casera, convirtiendo el concurso de Benia en una primera parada hacia la fase decisiva del campeonato.
Así, durante dos jornadas, Benia de Onís volverá a reunir alrededor de sus fiestas algunas de las expresiones más reconocibles de la cultura popular asturiana. Primero, a través de la memoria de la siega y de unas pruebas que convierten antiguas labores en deporte rural; después, alrededor de la sidra, la tortilla y la celebración compartida.
Las Fiestas del Segador están organizadas por el Ayuntamiento de Onís, con el patrocinio de Caja Rural de Asturias, y tendrán como escenarios el Campo de la Iglesia, Vallín y la Plaza de Benia de Onís.





