La aldea cabraliega celebró la 8ª edición del Festival de Pueblo en Pueblo con una gran fiesta y un viaje colectivo por su memoria, su presente y su futuro
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La aldea cabraliega de Asiegu vivió este sábado 25 de abril una jornada difícil de olvidar.
La VIII edición del Festival de Pueblo en Pueblo convirtió al pequeño núcleo rural en un escenario vivo en el que vecinos y visitantes recorrieron, literalmente, la historia del lugar a través de un cuidado y emocionante viaje en el tiempo.

Desde primera hora de la mañana, la plaza se llenó de expectación. Allí, bajo un hórreo que fue la primera aula del pueblo hace 250 años, arrancó una propuesta que superó todas las previsiones: un recorrido teatralizado guiado por un maestro que condujo a la comitiva a través de distintos momentos clave de la historia de Asiegu, desde los tiempos más antiguos hasta una mirada proyectada hacia el futuro.

A lo largo del recorrido, los participantes atravesaron escenas cargadas de simbolismo y emoción: el Táranu como espacio ancestral, el Camín Real y la vida de los peregrinos en la Edad Media, la Caleya del siglo XX o el bullicio del mercado tradicional.

Personajes como el Antroxu, las curanderas, el gigante, los indianos, los campesinos, los monjes o los peregrinos dieron forma a un relato que mezcló historia, leyenda y memoria colectiva, manteniendo al público implicado de principio a fin.

El día acompañó: un sol radiante engalanó todavía más el lugar, que desde primera hora de la mañana se fue llenando de gente proveniente de todas partes de Cabrales y de otros concejos vecinos.

El viaje culminó en el presente y el futuro de la aldea, con la presentación del proyecto del Asomu, un nuevo espacio concebido como mirador, punto de encuentro y símbolo del camino que Asiegu sigue construyendo como comunidad.

Pero el festival fue mucho más que el cronoviaje. Durante toda la jornada, el pueblo se transformó en un gran mercado al aire libre con música en directo, talleres, cata de quesos y sidras, baile tradicional, gastronomía y encuentros entre vecinos y visitantes. Los actos incluyeron además la plantación de un manzano y la inauguración de la tirolina.

Más de 300 personas participaron en la comida popular, en un ambiente marcado por la convivencia, la colaboración y la celebración compartida.

El éxito del evento fue rotundo, tanto por la asistencia como por la implicación de los vecinos, que durante meses trabajaron de manera conjunta para dar forma a una propuesta única. El Festival de Pueblo en Pueblo volvió así a demostrar su esencia: una folixa para reunirse, un encuentro intergeneracional para compartir y poner en valor la identidad de los pueblos de Cabrales.

La IX edición del Festival regresará en seis meses, con los de Pandiellu como anfitriones.
Mientras, queda el buen sabor y la alegría sembrada en Asiegu: un pueblo muy vivo que volvió a demostrar que no es solo una aldea más, sino un lugar muy activo e implicado. Un pueblo que mostró su historia, celebró su presente y dejó claro que sigue caminando, con paso firme, hacia el futuro.



























































































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