La Asturias con piscina

Las piscinas privadas crecen un 17% en cuatro años, pero el calor no explica por sí solo el fenómeno. Riqueza, turismo y segundas residencias dibujan un nuevo mapa del verano asturiano

Tiempo de lectura: 8 minutos
Piscina en Asturias. | Gloria Pomarada

Hace no tanto, construir una piscina en Asturias rozaba la excentricidad.

¿Para qué gastarse decenas de miles de euros en algo que, con suerte, ibas a usar unos pocos días al año? Siempre que el verano decidiese comportarse como un verano.

Pero ya nada es como solía ser antaño.

La piscina ya no parece una idea tan marciana. Cada vez más asturianos fantasean con cavar el jardín y asegurarse una tregua bajo el agua.

Asturias supera actualmente las 4.100 piscinas al aire libre. Crecen a un ritmo que habría parecido impensable hace apenas unos años.

Y el calor, aunque parezca el motivo más obvio, no explica por sí solo este fenómeno. Ni siquiera es el factor más determinante.

Lo que los asturianos nunca creyeron necesitar

En aquellos veranos de un día bueno por cada cuatro malos, ¿quién necesitaba una piscina privada en Asturias?

Había playas. Había ríos. Y hasta las piscinas municipales tenían sitio de sobra.

A fecha de este 2026, el Catastro contabiliza 4.139 piscinas descubiertas en el conjunto de Asturias. La inmensa mayoría son privadas, bien de viviendas o de negocios como alojamientos turísticos. En Oviedo, por ejemplo, existen 369 piscinas al aire libre. Diez son públicas.

Desde 2022 se han construido 609 nuevas piscinas, un crecimiento del 17% en apenas cuatro años.

Lo que esa cifra revela es un cambio. El cambio climático, sería lógico pensar. Pero no exactamente.

Los datos cuentan una historia bastante más interesante.

El rastro del dinero y las vacaciones

Las piscinas no aparecen donde hace más calor. Tampoco donde vive más gente.

Aparecen donde coinciden tres factores: dinero, costa y segundas residencias.

Construir una piscina en España cuesta entre 18.000 y 35.000 euros. En Asturias, la renta media neta por hogar es de 32.317 euros según datos del INE. Es decir, una piscina de obra puede llevarse el dinero del que dispone una familia para todo un año.

No sorprende, por tanto, que los municipios con más de cien piscinas superen habitualmente los 30.000 euros de renta media por hogar, como Oviedo (38.153 €) o Gijón (35.852 €).

Pero el dinero tampoco explica toda la historia.

Piscina pública. | Gloria Pomarada

Las Regueras, con una renta media de 41.336 euros, solo registra 38 piscinas.

Villaviciosa y Mieres tienen prácticamente el mismo nivel de renta —32.650 y 32.313 euros respectivamente—, pero el primero suma 433 piscinas y el segundo apenas 27.

La comparación resulta todavía más llamativa si se observan casos como Degaña y Llanes. En Degaña, donde la renta media alcanza los 38.101 euros, el Catastro registra únicamente tres piscinas. En Llanes, con una renta inferior (30.722 euros), existen 134.

Las piscinas no están en las viviendas de los residentes habituales.Están donde está el turismo y en las casas donde la gente solo vive parte del año.

El mapa rompe la lógica

Analicemos el mapa.

Gijón lidera el ranking con 1.093 piscinas al aire libre, la inmensa mayoría privadas. Villaviciosa, con 433, es el concejo donde más crecen: un 50,9% desde 2022. Ambos tienen algo en común, que están junto al mar.

Por contra, concejos alejados de la costa como Taramundi o Ponga cuentan con sola una piscina. En ambos casos es pública.

Piscina de Taramundi, pública. | Gloria Pomarada

En los municipios costeros se concentran el 64% de todas las piscinas de Asturias. El interior reúne el 36% restante.

No es porque en el litoral haga más calor ni porque sus habitantes tengan necesariamente más dinero. Es porque la costa concentra las segundas residencias.

Los concejos donde más del 15% de las viviendas se utilizan de forma esporádica —vacaciones o fines de semana— son también los que acumulan más piscinas.

Ribadesella tiene un 21,4% de viviendas de uso esporádico —según datos del Censo de Población y Viviendas del INE— y 89 piscinas. Llanes alcanza el 20,8% y suma 134. Colunga registra un 20,5% y cuenta con 50.

Las piscinas no se asocian tanto a la población habitual como al mercado de la segunda residencia. Son, muchas veces, un extra de casas que permanecen vacías buena parte del año.

Lo que el calor explica

Que los veranos son cada vez más cálidos es algo que ya nadie discute.

El de 2025 pulverizó récords.

El 15 de agosto, Oviedo alcanzó 41,2 ºC, su temperatura más alta registrada desde que existen mediciones. Ese mismo día Amieva llegó a 41,1 ºC y Mieres-Biaña marcó 43,1 ºC, según los datos de Aemet.

El termómetro, a 38 Cº en Benia de Onís. | Xuan Cueto

También las olas de calor son cada vez más largas. En 2025 Asturias acumuló 33 días de ola de calor, solo por detrás de 2022, cuando se alcanzaron los 41.

Y, sin embargo, el mapa de las piscinas vuelve a romper la lógica.

Las mayores anomalías térmicas se producen en el interior, donde Aemet calcula desviaciones de hasta +3 ºC respecto a la media. Pero es en la costa, donde el incremento ronda +1 ºC, donde siguen concentrándose la mayoría de las piscinas.

El verano tampoco sabe qué hacer

El calor de estos últimos veranos es imposible de olvidar, pero quizás no tantos recuerden las tormentas. Al menos, no de la forma que evidencian los datos.

Durante el verano de 2025 se registraron 14.654 descargas eléctricas y 14 días de tormenta entre julio y agosto. En 2024 habían sido 10 días y unas 12.700 descargas.

Tormenta de verano sobre Asturias. | Xuan Cueto

En 2022, Aemet contabilizó 23 días de tormenta en Gijón y 19 en Oviedo, máximos en aquel momento desde que existen registros comparables.

Una tarde te achicharras y a la siguiente corres a cubrir la piscina entre truenos y relámpagos. Aunque cada vez haga más calor, los planes de baño en Asturias siguen sujetos al parte meteorológico.

Plástico azul en los praos

El calor puede haber creado la demanda, pero es el dinero el que decide cómo responde cada uno.

Algunos excavan el jardín y construyen una piscina de obra. Otros la sacan de una caja de cartón.

Piscina de jardín.

La que más abunda es esa otra piscina que no aparece en las estadísticas, la piscina desmontable. La que se ve en cada vez más praos de la Asturias rural.

Los dos tipos de piscina existen porque los veranos están cambiando, pero cada una cuenta una realidad diferente.

La incómoda aritmética del agua

El incremento de piscinas coincide con un periodo de subida de las temperaturas, pero también con un déficit de lluvia sin precedentes.

2025 fue un año muy seco, el segundo más seco desde que existen registros.

La precipitación acumulada durante el pasado verano en Asturias fue un 53% menor de lo normal. Agosto, mes «extremadamente seco» para Aemet, registró un déficit del 64%.

Dependiendo del tamaño, llenar una piscina requiere de 5.000 a más de 40.000 litros. | Gloria Pomarada

Llenar una piscina desmontable requiere de 5.000 a 15.000 litros de agua. Una pileta mediana estándar, de 8×4 metros, hasta 48.000 litros.

No es que tener piscina cause la sequía. Pero resulta difícil ignorar el momento.

Asturias está llenando cientos de nuevas piscinas privadas precisamente cuando sus veranos son los más cálidos y secos desde que existen registros.

Lo que una piscina dice de Asturias

La piscina alivia las altas temperaturas, pero no es solo un lugar en el que refrescarse.

No sirve tampoco para trazar un mapa del calor. Lo que traza es un mapa de la riqueza, del turismo y de una Asturias que está aprendiendo a convivir con veranos distintos.

Durante décadas, una piscina parecía un capricho excéntrico en un territorio de orbayu.

Hoy, sin embargo, empieza a parecer una inversión razonable. Quizá la piscina sea el mejor símbolo de la Asturias que viene.

Cómo se hizo este reportaje

Este reportaje forma parte de una investigación propia de El21 Asturias basada en el análisis de bases de datos públicas. Los datos sobre piscinas proceden de la Dirección General del Catastro, a partir del inventario de piscinas descubiertas por municipio entre 2022 y 2026.

Para analizar su distribución se cruzaron con indicadores de renta media por hogar (INE), uso de las viviendas (Censo de Población y Viviendas 2021), y datos climatológicos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) sobre temperaturas, precipitaciones y tormentas.

El análisis combina estas fuentes para identificar los factores que mejor explican la distribución territorial de las piscinas en Asturias.

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