La otra Santina de Covadonga vuelve a emerger del lago Enol

Como cada 8 de septiembre desde 1972, los buzos extraen la imagen de las aguas del mayor de los lagos de Covadonga para dar paso a una misa campestre en los Picos de Europa

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El buzo Alejandro Alija porta la Santina tras su extracción del lago Enol. | Xuan Cueto

Mientras el Real Sitio de Covadonga se llena para la más multitudinaria de las celebraciones religiosas, apenas 11 kilómetros montaña arriba tiene lugar la ‘cara B’ del Día de la Santina.

Del lago Enol, como cada 8 de septiembre desde 1972, emerge la otra Santina de Covadonga, la que pasa 364 días bajo el agua y solo unas horas a la vista de sus no pocos fieles.

El público llenó la orilla del Enol para presenciar la salida de la imagen. | Xuan Cueto

Porque esa imagen realizada en plomo, de 25 kilos de peso incluida la peana, es tan pequeñina y galana como la que más y tiene por ello su propia legión de seguidores.

A presenciar su extracción de las profundidades del Enol y a la posterior misa campestre a pie del lago acuden cada año devotos que repiten y curiosos que se van sumando, entre los que sorprende lo espectacular de la maniobra en tal asombroso escenario.

Lo subrayó el propio sacerdote encargado de oficiar la misa, Diego Macías, párroco de Cangas de Onís: «Ya quisieran muchos tener esta basílica tan particular».

Un templo bajo el agua

En ese «particular» templo natural de los Picos de Europa reside la Santina desde hace 54 años, en una cueva submarina en la que fue colocada a iniciativa del club Caña Pescamar de Gijón. El acto lleva de hecho el nombre de Memorial José Luis Gato Balbín, en recuerdo del artífice de la idea.

Hoy, los encargados de extraer la imagen del lago Enol son los buzos de la Federación de Actividades Subacuáticas del Principado de Asturias (Faspa). Este 2026, la tarea recayó en cuatro de sus integrantes: Alejandro Alija, Benito Pastor, Adolfo Menéndez y Kike González.

Los cuatro buzos en plena maniobra. | Xuan Cueto

Una vez dentro del agua, los buzos se dirigieron a los pies del Picu Bricial, donde reposa la Santina. La profundidad de la cueva depende del nivel del agua del lago, más seco este año debido a las condiciones del verano. Por ello, en esta ocasión, la marca quedó en 4 metros.

El calor de los últimos meses también se dejó notar en la temperatura del agua, a 21 grados en su capa más superficial, según midieron los propios buzos. Eso sí, una vez que comienza la inmersión, los grados se desploman y toca resistir al frío.

Público aguardando por los buzos. | Xuan Cueto

Todas esas condiciones fueron superadas con solvencia por los submarinistas de la Faspa, que en menos de media hora y entre vítores de «¡Viva la Santina y viva los buzos!» llevaron a tierra la imagen.

Para Kike González, cuyo padre fue uno de los que «empezó con esto» hace medio siglo, la extracción de la Santina es «un momento especial». «Volví hace cuatro años tras un parón de cuarenta y es muy emocionante. Siempre se hacen promesas allí abajo y se le pide también», explicó el buzo.

La Santina durante la puesta a punto. | Xuan Cueto

Arriba, el ritual se repite. Mientras la Santina recibe su puesta a punto anual, consistente en limpieza y retoques de pintura, los asistentes se congregan en torno a ella para tomar fotos y tocar su manto.

Cada cual pide y agradece así a una de las más singulares representaciones de la patrona de Asturias. Y cuando el 8 de septiembre llega a su fin, la Santina vuelve a sumergirse en las aguas del Enol, donde permanecerá todo un año, hasta que los buzos regresen a buscarla y vuelva a emerger, una vez más, para su día.

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