Recibieron la flor los diez guajes nacidos en el último año, otros diez que cumplieron los 18 y una docena de matrimonios que superan los 25 y 50 años de feliz convivencia
Tiempo de lectura: 4 minutos
En una mañana soleada, en presencia de centenares de romeros, con más de un centenar de coches estacionados en aparcamientos y cunetas, la parroquia de San Pedro de Pría celebró este domingo su tradicional fiesta en honor a la Virgen de la Flor con desfile folclórico, misa, entrega de la Flor, procesión y bailes tradicionales.
El programa previsto se desarrolló en un espacio de doscientos metros, los que van de una escuela pública en imperdonable estado de ruina hasta la iglesia. El Ayuntamiento de Llanes debería ponerse las pilas y adecentar lo que fue un edificio escolar que ahora se hunde, está deprimido. El alcalde, Enrique Riestra, y el concejal de urbanismo Juan Carlos Armas, disponen de doce meses para sorprendernos en la próxima fiesta de la Flor, ya en víspera de las elecciones municipales de 2027.

Superado el mediodía, camino del templo parroquial, se puso en marcha una comitiva folclórica de la que formaban parte el gaitero Serxiu Luaces y el tamboritero Paul Balmori; tres ramos de rosquillas y pan artesanal, y más de medio centenar de mozas vestidas de aldeana llanisca. Cantando ingresaron en la iglesia donde se celebró una concurrida eucaristía oficiada por el párroco Domingo González.
Al finalizar la misa se entregó La Flor a los nacidos en Pría en el año, a los que cumplieron 18 años y a los matrimonios con 25 y 50 años de pacífica y perdurable convivencia. En La Pesa, Villanueva, Piñeres y Garaña nacieron diez guajes: Elisa, Felipe, Jaime, Lucía, Petra, Carmen, Sua, Eizán, Hugo y Alex.

Otros diez cumplieron dieciocho años: Gonzalo García Erauskin, Carla Inés Canseco, Daniela Molleda Rodríguez, Vicente Castañón Cota, Jara Martínez Fernández, Juanma García Alonso, Mireia Zapico del Amo, Aroa Viñas Martínez, Iyán Santoveña Alonso y Yanira Fuentes Toyos.
Llevan casados desde hace 25 años Merce Elola y Roberto Santiago; Rebeca Sánchez y José Álvarez; Mar Sánchez y Ramón Morán; Rosa María Rey y Oliver Nam; María del Carmen de Diego y Roberto Martínez, y Arancha Erauskin y Fernando García de Leaniz. Y ya vieron pasar cincuenta inviernos juntos Pilar Alonso y Toño Inguanzo; María Luisa Campollo y Gonzalo Salieres; Obdulia Corrales y Eufrasio Elola; María Luz Suárez y Enrique Granda, y Carmina Sánchez y Jesús Villa.

De abrir la procesión se encargó en el traslado del Pendón de Pría el joven Rubén del Cueto Sánchez, una tradición familiar que va camino de cumplir los cien años. Comenzó su abuelo, Ángel del Cueto Díaz, que había nacido en 1905, y continuó su padre Ángel del Cueto Ruiz, el dinámico Angelín que disfruta de una merecida jubilación. Seguían el estandarte parroquial, los gaiteros, los tres ramos, las mozas de llanisca, las andas con la imagen de la Virgen de la Flor, el párroco y un numeroso grupo de romeros y devotos.

Antes de regresar al templo, Marta Elola, con pandero y voz, acompañó el baile de Las Danzitas. Ya en el crucero de la iglesia, mozos y mozas de Pría interpretaron el Xiringüelín, la giraldilla de Malveo y los sueltos de Trasmonte. Al ritmo de gaita y el tambor bailaron el Saltón y la jota de Pría. La mañana festiva se dio por concluida con la entrega de las coronas de flores. La de la Virgen fue para la lugareña Nieves Gutiérrez Inés y la del Niño Jesús se le entregó al «Grupo Puente», un colectivo intergeneracional que cuida del entorno de San Pedro de Pría.

























