Un pregón a siete voces para las Fiestas del Bollu y La Peruyal

La Sociedad La Peruyal elige como pregoneros de 2026 a siete conocidos hosteleros de Arriondas, un homenaje colectivo a quienes durante décadas vivieron la fiesta desde el otro lado de la barra

Tiempo de lectura: 6 minutos
Pregoneros de las fiestas del Bollu de Arriondas. | Xuan Cueto

Son siete.

Siete personas distintas.

Siete nombres, siete trayectorias y siete formas de entender la vida.

No son una peña, ni una asociación, ni tampoco la directiva de alguna iniciativa moderna o un grupo musical.

Son —simplemente— Lin, Juan, Candi, Belisario, Nena, Mari Sol y Mariam: siete vecinos de Arriondas que, durante décadas, han vivido el Bollu desde un lugar diferente al de la mayoría: el de detrás de la barra del bar. El de la hostelería.

Siete amigos, ya jubilados y con un vínculo especial, que han sido los escogidos para dar el pregón de las Fiestas del Bollu y La Peruyal 2026.

Una sola memoria hecha de miles de recuerdos

Y sí, siete pueden parecer muchas personas juntas para un solo pregón. Sin embargo, basta sentarse un rato con ellos para que ocurra algo curioso:

Uno empieza una historia y otra la termina. Uno recuerda una fecha y otro corrige un detalle. Una menciona una anécdota y los demás completan la escena… Así, van trenzando una amalgama de recuerdos que rebota de boca en boca y crece hasta formar un relato rico y único; una sola memoria, hecha de miles y miles de instantes del día del Bollu.

Beli, Candi, Lin, Marisol, Nena, Mariam y Juan serán los pregoneros de la fiesta del Bollu 2026 . | Xuan Cueto

La sensación, casi al momento, es la de estar hablando con un solo personaje: uno que suma nada menos que 459 años de vida y de recuerdos. Un personaje entrañable, serio y bromista al tiempo. Muy del Bollu. Cargado de respeto y de emoción por la fiesta. Tan eficaz y trabajador que —con 14 brazos y siete corazones— consiguió durante largas décadas dar de comer y de beber a todo un pueblo y allegados. Alguien capaz de preparar 50 tortillas y otras tantas empanadas para la merienda del prau mientras servía comida a cientos y cientos de vecinos, procurando además que no faltara la sidra fría ni el café humeante en la barra.

Durante años y años dedicados a la hostelería no vieron el desfile de carrozas. | Xuan Cueto

Un personaje capaz de recordar las primeras fiestas en el Prau del Ronderu, o aquellos voladores inmensos que tiraba con maestría el Roque y señalaban, como tambores profundos, la cuenta atrás para el gran día; un solo personaje capaz de detallar la evolución del Bollu desde sus inicios hasta ayer mismo; uno que se emociona, sin tapujos, cuando reafirma contundente que el sentimiento que la fiesta despierta en todos los vecinos es algo único, sagrado y especial. La verdadera esencia del festejo. Lo que pone la piel de gallina. Algo que ellos, como hosteleros, han tenido la suerte de presenciar en primera fila y de manera masiva.

Mucho más que siete personas

Y esa es precisamente la razón por la que la Sociedad La Peruyal los ha elegido como pregoneros de 2026.

No representan únicamente a siete personas. Representan a un gremio imprescindible para entender el Bollu; un solo ser que durante años (en una fiesta hecha de reencuentros que se vive en la calle) cuidó de que nadie pasase ni sed ni hambre. Un ser que hizo todo esto sin dejar de sentirse parte del festejo, sin dejar de emocionarse con la magia y el ambiente del día. Sin dejar de cuidar lo que se honra en esta fiesta: la vecindad.

Aunque siempre trabajaron ese día, la fiesta del Bollu es especial para estos siete y no representó nunca agobio. | Xuan Cueto

Porque lo curioso, lo que los hace especiales, es que cuando hablan de la fiesta no mencionan la palabra agobio ni carga, a pesar de todo el trabajo que sacaron adelante y las horas de pie que representaba el festejo para ellos. Les preguntas por el Bollu y hablan de emociones. De abrir temprano y ver al pueblo despertarse, al son de gaitas y voladores. Del respigo en el corazón que surge al escuchar el primer pasacalles. De la gente que madruga y empieza a recorrer las calles, ataviada con trajes y nervios. Del ambiente distinto que se respira desde las primeras horas.

O de las caras conocidas que regresan cada año, sin falta, solo para estar ese día. De los que ya no están, pero dejaron tras ellos a otros que se les parecen mucho y siguen honrando la fiesta en su lugar.

Les preguntas por el Bollu y ellos hablan de orgullo.

Los pregoneros ya se preparan para el que será un Bollu muy especial para ellos. | Xuan Cueto

Y aunque reconocen que durante años para ellos supuso mucho trabajo, también coinciden en señalar que nunca dejó de ser el día más especial del año. Un día diferente, en el que las cargas se llevaban con otro espíritu. Un día que siempre concluían reventados, como si cargasen con 100 kilos sobre la espalda; y, sin embargo, ni todo el cansancio del mundo les impedía ir rumbo al prau nada más bajar la persiana, dispuestos a formar parte de esa liturgia vecinal que representa la fiesta.

El ritual no estaba completo hasta entonces.

Del otro lado de la barra al balcón del pregón

Ahora —ya jubilados— este ser que componen estos siete disfruta del día del Bollu al máximo, exprimiendo cada momento. Abrazando cada parte de la fiesta como quien abraza a alguien a quien añoró durante mucho tiempo. Participando de cada rito que la compone, desde el principio hasta el fin.

Sonrientes, califican su nombramiento como pregoneros como algo sorpresivo que jamás se imaginaron; algo sumamente ilusionante. Un honor y un orgullo que aceptaron sin pensar a la primera.

El pregón de La Peruyal será a 7 voces por primera vez en la historia de la fiesta. | Xuan Cueto

Aunque, bueno, también confiesan ciertos nervios: una especie de miedo escénico que va creciendo a medida que la noticia se posa en sus cabezas. Ellos —bromean— saben de comandas, de guisar, de sidra, de pasteles… hasta ejercieron mucho de psicólogos, confesores, consejeros, confidentes o mediadores. Pero lo de la oratoria, eso es nuevo para ellos.

No obstante, lo tienen muy claro: será un pregón cargado de emoción, recuerdos y anécdotas; de retratos e historias de aquí.

Un pregón a siete voces cargado de respeto y de orgullo por la fiesta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio