Con el termómetro a 34 grados, la localidad llanisca celebra su día grande con procesión, subasta de panes y bailes
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La localidad llanisca de Balmori celebró este miércoles el día grande en honor a San Juan Bautista, cerrando de esta forma un extraordinario programa de actos que se prolongó durante tres jornadas festivas.
La procesión estaba anunciada para mediodía y a esa hora el semblante celeste era el de un espacio carente de nubes, mientras que en el asfalto se notaba un calor mauritano, la aguja del termómetro estable en 34 grados, siendo los bienes más solicitados el abanico, el ventilador a pilas y los botellines de agua mineral fresquita.

Los actos comenzaron con una procesión por las bien cuidadas arterias de la localidad. Iban por delante tres varones portando una cruz y dos ciriales y a su espalda caminaban el gaitero Monchu Cue y el redoblante Monchín Cue.
Seguía el estandarte de San Juan, enarbolado por Julián Herrero, y dos ramos: uno de rosquillas dulces y otro de pan artesanal. Por detrás se dejaban notar más de medio centenar de niñas y mozas vestidas de aldeana llanisca, cantando y tañendo la pandereta al contrapunto de un tambor. Ellas abrían paso a las andas con la imagen de San Juan, al sacerdote orionita Franck Atale y a un elevado número de vecinos, visitantes y curiosos.

La comitiva llegó a la iglesia, en cuya explanada las mozas entonaron las coplas del ofrecimiento del ramo. A la hora de la misa, oficiada por Franck, resultaba misión imposible encontrar lugar en el templo que tiene cúpula y campanario de estilo sudamericano. Tras la eucaristía se celebró la subasta de los panes. Finalmente, acompañados de gaita y tambor, la juventud interpretó ocho bailes: La Carrasquina, el Xiringüelín, la Jotina, la Bomba, el Fandango, las jotas de Cadavedo y el Cuera para finalizar con el Xiringüelu de Naves.















