La localidad llanisca festeja a San Justo y San Pastor con ofrendas y una multitudinaria procesión
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A mí ya no me quedan elogios, calificativos, para perfilar las fiestas de Porrúa, así que concluyo expresando que la localidad es el guardián de las esencias folclóricas de Asturias, y me refiero a la totalidad de la provincia.
Por si alguien no lo entiende diré que la esencia es aquello que constituye la naturaleza propia de las cosas de que se trata, lo permanente e inalterable que las define, la parte más pura de un concepto o un asunto, en este caso el folclore y sus manifestaciones.

Este domingo celebró Porrúa el día grande en honor a San Justo y San Pastor, los Santinos como se les conoce cariñosamente en el pueblo. De diferentes barrios y casas salieron a la calle cinco ramos de pan, decenas de hombre vestidos de porruano y más de dos centenares de niñas y mozas ataviadas con el traje de aldeana llanisca.
Los ramos en Porrúa responden a ofrendas personales o colectivas. Uno de ellos salió de La Veguina y era una ofrenda de nueve porruanas, nueve damas nacidas en el año 1976, hace cincuenta años. Ellas son Verónica Pérez, María José Piñera, Elsa Olivera, Estela Lobeto, Esmeralda Tamés, Silvia Romano, Rebeca Tamés, Lorena Romano y María del Mar Sobrino, esta última ya fallecida pero estuvo representada por su hijo Lucas.
Las mozas se sentían «emocionadas, orgullosas, unidas y felices festejando la vida». Recordaban, entre otras cosas, «haber compartido pupitre en la escuela, los festejos de la juventud y haber bailado todas el Pericote en alguna ocasión». Donar este año el ramo era una decisión tomada hace una década y agradecían a la vecina Montse Pérez haber armado el ramo.

De La Peruyal procedían dos ramos, una ofrenda de Maite Lobeto Romano para festejar la feliz llegada de su nieto Jorge. De La Jorcada descendió otra pirámide de panes, un presente de Olaya Romano para exteriorizar su alegría por la llegada de su hija Jana. El quinto ramo salió del barrio de L’Aguiyón, donado por Eloína Ramos Romano en demanda de salud para ella y sus hermanos Pedro Manuel, Joaquín y Avelino.
Camino de la iglesia parroquial abrían el desfile folclórico el gaitero Julián Herrero y el tamboritero Monchu Cue, desplazados desde Balmori. Al llegar al templo presentaron ante el altar los cinco ramos y las mozas ejecutaron el rito de la Reverencia. De dirigir la función religiosa se encargó este año el sacerdote Javier Moreno, vicario parroquial de la lejana Ceuta. A continuación se formó la procesión para lo que solo hubo que acoplar las andas con las imágenes de los santos Justo y Pastor.

Al finalizar la eucaristía los porruanos ofrecieron un interesante festival folclórico con la interpretación del Xiringüelín, el Quirosanu, las jotas de Leitariegos, Cadavedo y el Cuera, el Fandango, el Xiringüelu de Naves y el Pericote. Me parece innecesario comentar que la localidad se encontraba a rebosar con la llegada de centenares de visitantes.

















