Walter Bouzán y Bertín Llera ganan el Descenso Internacional del Sella 2026 en un sprint de infarto

La pareja riosellana se impone en la 88.ª edición tras un emocionante sprint en la ría, convertida por la marea alta en una pista de velocidad. Alberto Plaza gana el K1, Amaia Osaba y Llara Tuset el K2 femenino y Zsófia Czelai-Vörös el K1 femenino

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Walter Bouzán y Bertín Llera, ganadores del Sella. | Xuan Cueto

El Sella tenía este año una carta escondida para el final. La marea alta esperaba en Ribadesella para convertir los últimos kilómetros en algo distinto, casi en una pista de competición.

Y cuando ocho K2 llegaron a la ría con todo por decidir, la profecía se cumplió: el 88.º Descenso Internacional del Sella acabó resolviéndose a toda velocidad, en un sprint de paladas frenéticas que terminó coronando, una vez más, a Walter Bouzán y Bertín Llera.

La pareja riosellana volvió a ganar el Sella. Para Bouzán es la decimotercera victoria. Para Bertín Llera, de solo 24 años, la segunda consecutiva. Dos generaciones distintas, una misma embarcación y otra página para la historia de la prueba.

Pero antes de llegar a ese desenlace hubo que recorrer los 20 kilómetros entre Arriondas y Ribadesella. 1.291 palistas, 874 embarcaciones y representantes de 22 países tomaron parte en esta 88 edición, que arrancó, como manda la tradición, después del pregón en verso.

Este año la voz fue la de Santi Cazorla, que regresó a sus raíces con un pregón cargado de emoción. «Mi padre nació aquí, en Arriondas, y poder estar hoy aquí hace que el privilegio sea todavía más grande. Siento que hoy vuelvo a mis raíces», dijo el futbolista. Y puso en el pregón el mismo ímpetu que tantas veces puso sobre el campo.

Bertín Llera, Santi Cazorla y Walter Bouzán. | Xuan Cueto

Después llegó el momento de la verdad. Por primera vez, una mujer tiró del cepo número 1: la piragüista Sara Ouzande dio la salida a una carrera que desde los primeros metros dejó claro que no iba a regalar nada.

El orden del crono colocaba a Walter Bouzán y Bertín Llera en la primera posición de salida, pero la arrancada no fue perfecta para los favoritos. Tuvieron dificultades para montar y fueron Julio Martínez y Franco Balboa, junto a Pedro Vázquez y Javi López, quienes hicieron las mejores salidas. El estado del río tuvo mucho que decir: se esperaba un gran tapón y lo hubo, el mayor de los últimos años, acompañado además por varias sequeras que complicaron todavía más los primeros metros.

Tapón originado en la salida. | Xuan Cueto

Por La Remolina, Pedro Vázquez y Javi López ya comandaban la carrera. Walter y Bertín habían conseguido reunirse con la cabeza. El ritmo, sin embargo, era todavía contenido. Nadie quería pagar demasiado pronto el esfuerzo. En K1, mientras tanto, Alberto Plaza comenzaba a marcar territorio.

En Bode, Julio Martínez y Franco Balboa lideraban el K2, con Pedro Vázquez y Javi López segundos y David Rodríguez Dorado y Adrián Martín Torres terceros. Los daneses Pedersen y Knudsen intentaban alcanzar el grupo. La consigna parecía clara: vigilar, reservar y esperar.

Salida del Descenso. | Xuan Cueto

Por Triongu, donde el río se estrecha, la cabeza volvía a recomponerse. Pedro Vázquez y Javi López, Walter Bouzán y Bertín Llera y el resto de favoritos empezaban a configurar el grupo que iba a marcar el ritmo de la carrera. En K1, Plaza seguía delante, con el sudafricano Joshua Fenn como perseguidor.

En el Pozu del Arcu, los favoritos seguían al frente, aunque Julio Martínez y Franco Balboa perdían momentáneamente la ola. Más adelante, por El Rametón, Walter y Bertín y Pedro y Javi formaban un primer grupo mientras otro llegaba ya a cierta distancia. En Torañu, la cabeza crecía hasta las nueve K2. Nadie quería llegar a la ría en un grupo demasiado grande.

El río no lo puso fácil. | Xuan Cueto

La carrera seguía guardando fuerzas. También en el grupo delantero femenino, donde Amaia Osaba y Llara Tuset marchaban al frente después de haber sido segundas el año anterior.

A la media hora, en El Rabión del Diablu, Walter y Bertín pasaban a marcar el ritmo. Pedro y Javi les seguían y el grupo comenzaba a romperse. Por La Requexada, cuatro embarcaciones se destacaban: Walter y Bertín, Pedro y Javi, Julio y Franco y Miguel Llorens y Valdemar Jørgensen.

Pero el Sella todavía no había decidido quién quería mandar.

K2 entrando en la ría. | Xuan Cueto

Por Fries, los perseguidores llegaban con fuerza y volvían a engancharse a la cabeza. Y en Cueves llegó uno de los primeros grandes golpes tácticos. Llorens y Jørgensen cambiaron el ritmo y se colocaron primeros. La respuesta fue inmediata: los demás contraatacaron y, después de una pugna abierta por la cabeza, Pedro Vázquez y Javi López recuperaron el mando.

Mientras tanto, en K1, Alberto Plaza seguía paleando con comodidad y con una ventaja cada vez mayor sobre sus perseguidores.

Y entonces apareció la gran protagonista silenciosa de esta edición: la marea.

Cabezas de carrera al sprint. | Xuan Cueto

En el puente de Lloviu ya se notaba con claridad que la ría iba a ser diferente. El agua alta empezaba a convertir el tramo final en una superficie mucho más limpia y rápida. La pista de sprint que se había anunciado durante los días previos empezaba a hacerse realidad.

Por Campos de Oba, cuando llevaban unos 56 minutos de carrera, seis K2 entraban en la ría juntas: Walter Buzán y Bertín Llera; Pedro Vázquez y Javi López; Miguel Llorens y Valdemar Jørgensen.; Julio Martínez y Franco Balboa; David Rodríguez Dorado y Adrián Martín Torres; y los húngaros Adrián Boros y Tamas Erdelyi. Poco después se engancharon Adrián Prada Pérez y Braís Sánchez Novelle y, más tarde, Juan Ignacio Cáceres y Pedro Agustín Ratto.

La ría era ya una pista de velocidad.

Alberto Plaza, ganador en K1, entrando en meta. | Xuan Cueto

El público comenzó a empujar con fuerza desde las orillas. La sensación era la de estar asistiendo a un 1.000 metros de sprint, con las embarcaciones lanzadas hacia Ribadesella y prácticamente sin margen entre unas y otras.

La tradición dice que quien primero ve el puente de Ribadesella gana el Sella. Esta vez, ocho K2 lo enfocaban prácticamente juntas.

Walter Bouzán y Bertín Llera probaron primero con un cambio de ritmo fuerte. El resto respondió. Después llegó el sprint definitivo y el grupo comenzó a reducirse hasta seis embarcaciones. Miguel Llorens y Valdemar Jørgensen tomaron la cabeza. Parecía que podían haber encontrado el hueco.

Pero Walter y Bertín tenían todavía una carta.

Atacaron por la izquierda.

La maniobra funcionó. La embarcación asturiana recuperó el mando y encaró los últimos metros por delante. Detrás, Llorens y Valdemar peleaban por la segunda plaza y los húngaros Boros y Erdelyi por el último lugar del podio.

Walter Bouzán y Bertín Llera cruzaron primeros.

Otra vez.

Llera y Bouzán, de nuevo campeones. | Xuan Cueto

Bouzán, a sus 48 años, alcanzaba su decimotercer Sella. Bertín, con 24, encadenaba su segunda victoria consecutiva. Una pareja construida sobre el contraste de la experiencia y la juventud volvía a imponerse cuando más importaba: en la pista de velocidad en la que se había convertido la ría.

«Sabíamos que la baza era el final. Nos encontramos bien en carrera», explicó Walter. «El sprint sabíamos que llegábamos bien. Alberto es una potencia; yo, a pesar de la edad, no ando lento». Y resumió después lo que supone seguir compitiendo al máximo nivel a los 48 años: «Cualquiera que tenga 48 años me entenderá, este esfuerzo lleva mucho desgaste físico y mental».

Bouzán suma ya 13 victorias en el Sella. | Xuan Cueto

A su lado, Bertín celebraba su segunda victoria consecutiva. «Soñaba con una victoria y van dos seguidas, es increíble. La carrera salió perfecta. Llegamos bien colocados e hicimos lo que sabíamos».

Miguel Llorens y Valdemar Jørgensen fueron segundos. Los húngaros Adrián Boros y Tamas Erdelyi, terceros.

Alberto Plaza vuelve a ganar nueve años después

Si el K2 tuvo que decidirse en un sprint multitudinario, el K1 contó una historia completamente diferente. Alberto Plaza dominó la prueba desde los primeros compases y terminó cruzando la meta en solitario.

El cangués se impuso por delante de Joaquín Iglesias, segundo, y Kiko Vega, tercero. Una victoria especialmente celebrada por Plaza: «Muy contento. Después de nueve años conseguí de nuevo la victoria».

Alberto Plaza recuperó el troo del K1. | Xuan Cueto

El Sella volvió a demostrar también que no necesita estar siempre en el máximo nivel competitivo para seguir atrapando a sus protagonistas. Este año regresaron al río nombres como Álvaro Fernández Fiuza, ocho veces ganador del Sella, en K1, y Javier Hernanz, presidente de la Real Federación Española de Piragüismo, que volvía a participar catorce años después de su última presencia.

Amaia Osaba amplía su leyenda

En el K2 femenino, la victoria fue para Amaia Osaba y Llara Tuset.

Para Osaba fue mucho más que otra victoria. La piragüista sumó su décimo triunfo en el Sella, ocho de ellos en K2 y dos en mixto, y alcanzó además su 17º podio consecutivo en la prueba.

Amaia Osaba y Llara Tuset, campeonas en K2. | Xuan Cueto

«Estoy muy contenta. Todos los años son muy difíciles», reconoció tras la victoria. Y aprovechó el momento para lanzar una reivindicación: que las ganadoras femeninas tengan también una placa en el Paseo de los Vencedores, al igual que los ganadores masculinos.

En K1 femenino, la victoria fue para la húngara Zsófia Czelai-Vörös, por delante de Irati Osa y Andrea Rodríguez.

La húngara Zsófia Czelai-Vörös. | Xuan Cueto

La 88 edición termina así como empezó: con el Sella haciendo historia. Una mujer tirando por primera vez del cepo número 1, una marea alta transformando la ría en una pista de sprint, un cangués recuperando la victoria nueve años después y una pareja que vuelve a escribir su nombre en la leyenda.

Y, sobre todo, Walter Bouzán y Bertín Llera cruzando primero el puente de Ribadesella.

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