L’Allume, la noche en la que el Sella se ilumina de memoria

La ceremonia de L’Allume volvió a reunir a selleros y visitantes en un emotivo homenaje a Dionisio de la Huerta, Emilio Llamedo y a todas las personas que forman parte de la memoria del Descenso Internacional del Sella

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L’Allume . | Xuan Cueto

Son las once de la noche y Arriondas está de fiesta.

Mañana sábado será el gran día del Descenso Internacional del Sella, pero la capital parraguesa lleva horas viviendo una de sus jornadas más especiales. Tras la ceremonia de apertura y la izada de banderas, las calles siguen llenas de música, de encuentros y de ambiente sellero. Sin embargo, cuando la jornada se acerca a la medianoche, la celebración cambia de ritmo. El bullicio deja paso a la emoción y los pasos y las miradas empiezan a dirigirse hacia el río.

Es el momento de L’Allume de Les Piragües, una ceremonia que hace ahora doce años puso en marcha el colectivo Selleros y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una de las citas más emotivas del ritual colectivo que acompaña al Descenso Internacional del Sella.

Durante la tarde, las candelas ya han empezado a prepararse. Cada una de ellas lleva detrás una historia, un nombre, un recuerdo o un mensaje. Selleros y visitantes participan así en un homenaje colectivo en el que cada pequeña luz representa a alguien que forma parte de la memoria de esta gran familia del Sella.

L’Allume. | Xuan Cueto

Cerca de la medianoche comienza el camino hacia el río. Las gaitas abren el paso y detrás avanzan quienes portan las candelas en una comitiva que recorre el puente Emilio Llamedo rumbo a la orilla. En cabeza marchan las luces dedicadas a Dionisio de la Huerta y Emilio Llamedo, dos nombres inseparables de la historia y de la emoción del Descenso Internacional del Sella.

La comitiva cruza el puente mientras las llamas avanzan lentamente hacia el río, creando una de esas imágenes que ponen los pelos de punta y que explican por qué el Sella es una fiesta que no se parece a ninguna otra.

Un río convertido en camino de luz

Ya con todos los participantes ubicados junto al río, llega el momento esperado. El pregón comienza, como manda la tradición, con una frase que ya forma parte del imaginario del Sella: «Corred, selleros, al río. Que en esta noche asturiana, don Dionisio, don Emilio y demás selleros que faltan descienden hoy por el Sella iluminando sus aguas…».

Juan Manuel Feliz pone voz a las palabras que dan paso al instante más simbólico de la noche: las candelas emprenden su viaje por las aguas del Sella.

Juan Manuel Feliz. | Xuan Cueto

Es entonces cuando ocurre la magia. El río oscuro empieza a llenarse de pequeñas luces que avanzan lentamente corriente abajo, transformando la noche en un paisaje único. Un homenaje íntimo y colectivo que recuerda que el Sella es mucho más que una competición deportiva o una gran fiesta: es también memoria, sentimiento y corazón. Es la huella de quienes hicieron grande esta historia y el vínculo de quienes cada año vuelven a reunirse alrededor de un mismo río.

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