Cinco artistas convierten las plazas de Candás, Pravia y Cangas de Onís en espacios de creación compartida, con propuestas abiertas a la participación de vecinos y visitantes
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Las plazas son el espacio donde habita el verbo pasar. Pasan personas, la mayoría con prisas y sin detenerse. Otras, las menos, pasan cosas. Y algunas veces, aun menos frecuentes, esas cosas consiguen que quienes pasan se detengan y miren.
Eso ocurrió durante tres días en tres plazas de tres pueblos asturianos. Candás, Pravia y Cangas de Onís convirtieron por unas horas sus espacios públicos en lugares de creación contemporánea, abierta y participativa.

El proyecto lleva por nombre ‘Arte en las plazas’, está comisariado por La Juan Gallery, impulsado por LABoral Centro de Arte y Creación Industrial y cuenta con el apoyo de la Fundación Caja Rural de Asturias dentro de su programa ‘Cultura en el Territorio’.

Cinco artistas, cada uno con su propia mirada, le dan vida.
Vestirse de sol
Por la plaza Camila Beceña de Cangas de Onís, última de las tres paradas, rotaba este domingo un sol. Era parte de ‘Vestirse de sol’, una performance del artista, performer y poeta Mocholi, quien recupera el imaginario de Ocaña, figura de la contracultura durante la Transición, artista, performer y activista LGBTIQ+.
Su creación alude a un episodio antesala de la muerte de Ocaña, cuando durante las fiestas de su pueblo vistió un disfraz de papel y tela que ardió durante la performance. Aquellas quemaduras acabaron precipitando su muerte con 36 años.

Con un sol en la mano y un traje que comenzó blanco y que ha ido cubriéndose de cintas de colores, Mocholi rinde homenaje a Ocaña y, al mismo tiempo, convierte la acción en un experimento sociológico. Cada cinta que le han colocado durante los últimos meses lleva escrito un deseo.

«Hay gente que se emociona al escribirlo», explica el artista. Son, principalmente, deseos de «paz, amor y salud». Las mujeres mayores son quienes más suelen pararse a escuchar y escribir. Cuando lo hacen, cuenta Mocholi, «no piden para sí», sino para su familia.

Es además un «vestido crónica», pues a lo largo del verano los deseos han evolucionado con la actualidad, desde los incendios hasta el Mundial de Fútbol o el reciente desahucio de Maricarmen. «Es un vestido repleto de gente soñando, una construcción colectiva que lleva la vulnerabilidad a la plaza», siempre dentro de un «espacio de refugio».
A cambio de abrirle su intimidad, Mocholi les canta una copla.
Art now
En el centro de la plaza canguesa, una mujer de rojo va armando una torre de libros. Se llama Verónica Ruth Frías, es artista visual y performer y da vida a ‘Art Now’, una acción con perspectiva feminista que invita a reflexionar sobre la exclusión histórica de las mujeres en la cultura.

Una vez levantada, tanto la artista como las participantes se encaraman a la tambaleante torre de libros. Quienes más se atreven son las niñas, que ayudadas por Verónica Ruth Frías y por las manos de familiares que las acompañan van aumentando la pila de libros para «llegar más alto».







Desde arriba se entiende la expresión en su pleno sentido, ascender con valentía y ayuda y, a la par, mirar abajo, hacia una historia recogida en libros en la que «aunque no estemos, estamos».
Trenzar el territorio
También para los niños es un imán ‘Trenzar el territorio’, de la artista interdisciplinar Irene Trapote. Con lana merina, asociada por la artista al «territorio» y a lo «devaluado» de este tipo de materiales, los participantes van construyendo una gran trenza.

La acción comenzó el viernes en Candás y, al llegar al domingo, ocupa ya más de la mitad de la plaza Camila Beceña de Cangas de Onís.

La trenza crece con cada participante. Nudos y conexiones se van sumando mientras la acción plantea cómo, de forma colaborativa, se puede llegar «más lejos y más rápido» y cómo se habita y construye la comunidad en el paisaje asturiano.
Frecuencias del lugar
Mientras se desarrollan las acciones más visuales, en la plaza no deja de sonar una música. Es la propuesta de María Mieres, música, diseñadora sonora y artista, que, a través de ‘Frecuencias del lugar’, construye en directo música electrónica y ‘ambient’.

Utiliza para ello grabaciones que realiza en los lugares donde actúa, desde las olas y el viento del Cantábrico a los pájaros, las vacas y las campanas de Cangas de Onís. El público crea además junto a ella, pues al presionar una serie de comandos, esos sonidos se integran en la composición.

Se trata, explica la artista, de hacer entender que el «sonido orgánico que nos rodea» tiene un ritmo y puede formar parte de una melodía.
Mesa de memoria
En una mesa, sobre unos lienzos que comenzaron la mañana en blanco, va tomando forma otra creación. ‘Mesa de memoria’ es su nombre y Marta Botas, artista, ilustradora y directora creativa, quien llena de color las telas con ayuda de vecinos y visitantes.

Son los propios participantes quienes marcan los temas y los diseños, siempre ligados al lugar donde se encuentran. En Cangas de Onís pronto aparecen los quesos, la sidra, el ganado… Ese es precisamente el fin, «poner en valor la cultura gastronómica y cotidiana del pueblo».





Y así es como, durante unas horas, la plaza se transforma con pintura en directo, música, performance, tejidos, libros y recuerdos. Con personas que pasan y otras que se quedan, niños que trepan a una torre de libros, vecinos que interrumpen un deseo, participantes que añaden un hilo a una trenza o incorporan el sonido de las campanas a una canción.

La idea con la que nació ‘Arte en las plazas’, la de sacar el arte contemporáneo de sus espacios habituales, cobra vida.
La plaza deja de ser un lugar por el que se pasa. Se convierte en un lugar donde pasan cosas. Y donde, en la mañana del domingo, existe un motivo para detenerse a mirar.






