Pepín y Salomé, o cómo ser quince años alcaldes

Los regidores de Cangas de Onís y Caravia reivindican una forma de hacer política basada en escuchar, estar cerca de los vecinos y entender el Ayuntamiento como un servicio público

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Acto de homenaje a los alcaldes en Cangas de Onís. | PP Asturias

Quince años dan para muchas inauguraciones, presupuestos, crisis, elecciones y proyectos.

También para comprobar qué hace que un alcalde siga contando con el respaldo de sus vecinos elección tras elección. Esa fue la historia que dejó este viernes el reconocimiento del PP a José Manuel González Castro, ‘Pepín’, alcalde de Cangas de Onís, y a Salomé Samartino, alcaldesa de Caravia, ambos con quince años al frente de sus respectivos ayuntamientos.

Los dos alcaldes aprovecharon la ocasión para reflexionar sobre qué significa gobernar durante tanto tiempo en dos concejos muy distintos, pero con una misma filosofía: la cercanía.

«Han sido quince años que han pasado muy rápido, pero que están llenos de trabajo, de esfuerzo, de decisiones difíciles, de proyectos compartidos y, sobre todo, de una enorme vocación de servicio público», resumió Pepín, quien recordó que hubo momentos especialmente complicados, pero nunca faltó «el compromiso, la responsabilidad y el convencimiento de que merecía la pena trabajar por Cangas de Onís».

Salomé Samartino, Álvaro Queipo y José Manuel González Castro ‘Pepín’. | PP Asturias

Para el alcalde cangués, el secreto de la gestión municipal está lejos de los grandes discursos. «Gobernar no consiste en ocupar un cargo, sino en servir a los vecinos, escuchar sus preocupaciones, resolver sus problemas y mejorar su calidad de vida», afirmó. Una manera de entender la política que, asegura, ha guiado todas las decisiones tomadas desde 2011.

También quiso alejar cualquier protagonismo personal. «Nadie gobierna solo», recordó, agradeciendo el trabajo de concejales, técnicos municipales y de todas las personas que han participado en los proyectos desarrollados durante estos años. Porque, según explicó, detrás de cada obra o de cada servicio mejorado hay un trabajo colectivo.

Ese trabajo, sostiene, ha permitido transformar Cangas de Onís en «un concejo más fuerte, más dinámico, más moderno y con mayores oportunidades».

Una escuela de vida

Salomé Samartino hizo un balance igualmente personal sobre su labor al frente de Caravia. Reconoció que el camino no siempre fue sencillo y recordó que su etapa como alcaldesa comenzó en plena crisis económica, continuó con las limitaciones impuestas por las reglas de gasto y tuvo uno de sus momentos más difíciles durante la pandemia.

Sin embargo, de esos años extrae una conclusión clara: «El verdadero progreso está en facilitar la vida a las personas, que su pueblo sea el mejor lugar para vivir».

Para Samartino, la Alcaldía ha supuesto mucho más que desempeñar una responsabilidad institucional. «Ser alcaldesa de Caravia no ha sido únicamente un cargo; ha sido lo más grande, un sueño hecho realidad, un honor representar a mi pueblo en cualquier lugar del mundo y una escuela de vida», aseguró.

Durante estos quince años, dice haber descubierto que las soluciones rara vez son inmediatas y que la política municipal exige escuchar antes que hablar. «He aprendido que el verdadero progreso nace del diálogo, de escuchar a los vecinos y buscar soluciones, de la solidaridad y de la capacidad de trabajar juntos más allá de nuestras diferencias».

La regidora también quiso compartir el mérito con quienes han acompañado estos quince años de gestión: concejales, trabajadores municipales, asociaciones, empresarios y vecinos. «Nada de esto habría sido posible sin el esfuerzo de todas esas personas», señaló.

«Pisar calle y cumplir»

Durante el acto celebrado en Cangas de Onís, el presidente del PP de Asturias, Álvaro Queipo, destacó que tanto Pepín como Salomé representan una forma de entender el municipalismo basada en la cercanía, el conocimiento del territorio y el compromiso con sus vecinos, subrayando que mantenerse quince años al frente de un Ayuntamiento solo es posible cuando existe una relación de confianza construida día a día.

«No se gobierna durante quince años por casualidad, especialmente en la política municipal, ni nadie gobierna quince años un ayuntamiento si no conoce a sus vecinos, si no pisa la calle y si no cumple», destacó.

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