Ante la ausencia de ganado bovino por la dermatosis nodular, el equino puso los tratos y el público, siempre fiel, el ambiente
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La tradicional Feriona de Corao, celebrada este martes 26 de mayo, volvió a reunir a cientos de personas en el recinto del Castañéu de Corao, aunque en esta ocasión estuvo marcada por una ausencia que hasta hace apenas unos meses parecía impensable: la del ganado vacuno.
Las restricciones sanitarias vigentes en Asturias frente a la dermatosis nodular contagiosa de los bóvidos impiden desde marzo la celebración de ferias con reses bovinas en toda la comunidad.

La consecuencia fue una imagen inédita para muchos habituales de esta histórica cita ganadera del concejo de Cangas de Onís. Ni vacas, ni tampoco ovejas o cabras. La edición de este 2026 quedó reducida exclusivamente al ganado equino, con presencia de caballos, yeguas, potros y algunos burros, sumando en conjunto algo más de doscientas cabezas de ganado repartidas por el recinto ferial.
Pese a ello, la feria mantuvo parte de su esencia. No faltaron los puestos de productos relacionados con el campo, herramientas, ropa, alimentación y todo ese ambiente de mercado tradicional que sigue siendo uno de los grandes atractivos de la jornada.

Entre quienes no quisieron faltar estaba Pepe Vega, vecino y hombre de vacas «de toda la vida», que asegura llevar más de setenta años acudiendo ininterrumpidamente a la cita.
«Yo vengo desde críu. A la feriona no se puede faltar», comentaba mientras recorría el recinto.
Eso sí, matiza rápido: «A la feria de Corao no, al día de la feria». Porque para él, sin vacas, la cita queda inevitablemente incompleta. «Los caballos no los quiero ni regalaos», decía entre risas.

Pepe reconoce que jamás había visto el recinto ferial sin ganado bovino, salvo este año y la feria celebrada en marzo, también afectada por las restricciones sanitarias. Recuerda únicamente una suspensión histórica por culpa de la nieve, aunque aquella feria acabaría celebrándose dos semanas más tarde. También evoca «aquellos años raros del covid», con limitaciones de aforo y movimientos de ganado. Pero, fuera de esas excepciones, asegura que siempre recuerda Corao «hasta arriba de vacas».
Ante la ausencia de gando bovino, el negocio equino ocupó así todo el protagonismo de la jornada. Entre los asistentes se encontraba Víctor Amieva, de los conocidos Hermanos Amieva, habituales tratantes del sector equino, que acudió con varios potros de año propios y de su hermano, ausente en esta edición.
Según explicaba, el mercado atraviesa un momento desigual: «Los potros están cotizando a la baja».
Las yeguas podían encontrarse «por setecientos euros o incluso menos», aunque las de más calidad, especialmente las paridas o preñadas, ya superaban con facilidad los mil euros.

En cuanto al ganado destinado a carne, señalaba que los precios se mantenían «dentro de lo esperado». Pero si había un animal por el que preguntaba la gente durante toda la mañana, ese era el burro.
«Ahora hay pasto por todos los lados y la gente los ve como una buena opción para mantener las fincas porque no dan mucho que hacer».
Amieva estaba convencido de que habría hecho buen negocio con ellos. «Si hubiera traído ocho o diez burros, ya los hubiera vendido».
Con el paso de las horas, el calor fue ganando terreno, repitiendo las altas temperaturas de los últimos días y endureciendo una jornada que, aun distinta a la de otros años, volvió a demostrar el arraigo que mantiene la Feriona de Corao entre vecinos, ganaderos y visitantes.





































