La XXI edición de la prueba reunió a 400 jóvenes palistas, 46 clubes, 13 autonomías y participantes de cinco países en una cita que por primera vez tuvo carácter internacional
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Antes de que los grandes nombres del piragüismo vuelvan a lanzarse al Sella el próximo sábado 8 de agosto, el río ya ha vivido su particular ensayo de futuro.
Niños y niñas que sueñan con repetir algún día la gesta de sus ídolos en el Descenso Internacional del Sella dieron vida hoy al Mini Sella, una prueba que es una auténtica escuela de campeones.
La competición celebró este año su XXI edición con una novedad histórica: por primera vez tuvo carácter internacional. La cita reunió a 400 jóvenes palistas, con 245 niños y 155 niñas, que participaron a bordo de 377 embarcaciones, representando a 46 clubes de 13 autonomías españolas y con presencia además de deportistas llegados de cinco países.
Una cifra que confirma el crecimiento de una prueba que mantiene vivo el espíritu del Descenso Internacional del Sella desde las categorías más pequeñas.




Un pequeño Sella con todos sus rituales
Aunque la distancia y el punto de salida son diferentes, el Mini Sella conserva algunos de los elementos que hacen único al Descenso Internacional. Antes de lanzarse al agua, los participantes vivieron uno de los momentos más reconocibles de la fiesta: el canto colectivo de Asturias, patria querida, el mismo que cada primer sábado de agosto acompaña la salida del Sella desde Arriondas.
Antes, claro, hubo pregón. Y en esta edición corrió a cargo de Bertín Llera, campeón del Descenso Internacional del Sella en K2 el pasado año junto a Walter Bouzán. Su presencia tenía además un significado especial, ya que el propio palista recordaba que él también había crecido compitiendo en el Mini Sella y que la última vez que tomó la salida fue hace ahora diez años. Para él, regresar una década después convertido en campeón del Sella y ser ahora el encargado de dar el pregón a quienes sueñan con seguir ese mismo camino es, confesó, ‘algo muy emocionante’.

El trazado de la prueba, eso sí, está adaptado a las edades de los participantes. Dos salidas, desde los Campos de Oba y el Peñón, dieron paso a un recorrido que replicó parte del trazado oficial: 3,5 kilómetros para los mayores y 1,5 kilómetros para los más pequeños,todos ellos con meta bajo el emblemático puente de Ribadesella.





El Mini Sella abre la gran semana de Les Piragües
La jornada sirvió también para dar el pistoletazo de salida a la semana grande del Descenso Internacional del Sella. Tras la competición, los campeones de la pasada edición, Walter Bouzán y Bertín Llera, descubrieron la placa conmemorativa que desde ahora inmortaliza sus nombres junto a los del resto de vencedores de la histórica prueba.
El acto contó con la presencia de los alcaldes de Ribadesella, Parres y Cangas de Onís, además del presidente de la Federación Española de Piragüismo, Javier Hernanz, y del presidente del Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella (CODIS), Juan Manuel Feliz.


La mañana continuó con otro de los actos más tradicionales de la semana del Sella: el izado de las banderas autonómicas con representación en esta 88 edición del Sella. Un acto que llenó de color el Paseo de los Vencedores riosellano.


A continuación, los auténticos protagonistas del día, los niños y niñas del Mini Sella, recorrieron las calles de Ribadesella en el tradicional desfile acompañados por el sonido de las gaitas y por Pinón y Telva, dos figuras ya inseparables de la fiesta asturiana y del propio Descenso Internacional del Sella.




Una cantera que ya empieza a escribir nombres propios
Pero el Mini Sella no solo es una fiesta para descubrir nuevos talentos ni tampoco sólo un homenaje a la gran prueba. Es también una pequeña bola de cristal en la que empiezan a dibujarse los nombres de quienes protagonizarán el futuro del piragüismo y, probablemente, los próximos grandes campeones del Sella.
La emoción con la que los jóvenes palistas cruzaban la meta bajo el puente de Ribadesella deja claro que el relevo está asegurado. Hay cantera, ilusión y talento suficiente para que el Descenso Internacional del Sella siga latiendo con fuerza durante muchas generaciones.
Y aunque todos los que participaron fueron, en cierto modo, ganadores y además dieron vida al río en el arranque de la semana de Les Piragües, al final el cronómetro tuvo la última palabra y la clasificación quedó de la siguiente manera:
En la modalidad de K2, la victoria fue para la embarcación formada por Alejandro Fueyo y Marco García, del Club Fertiberia y la Asociación Atlética Avilesina, con un tiempo de 14 minutos y 23 segundos. A solo cinco segundos entraron las vencedoras en categoría femenina, Sara Figaredo y Zoe Álvarez, del Kayak Oviedo, que firmaron una actuación sobresaliente con 14 minutos y 28 segundos.


El tercer puesto fue para la pareja formada por Daniela Domínguez y Mireia Isoba, del Club Náutico Ensidesa, con un registro de 14 minutos y 34 segundos.
En la modalidad de K1, el triunfo fue para César Álvarez Méndez, del Real Grupo de Cultura Covadonga, con un tiempo de 14 minutos y 30 segundos. La segunda posición fue para Ramón Valdés Serrano, del Club Piragüismo El Sella, con 14 minutos y 45 segundos, mientras que el tercer puesto fue para Bruno Sosa, del club argentino El Biguá, con un tiempo de 15 minutos y 12 segundos.

La presencia internacional en los puestos de cabeza confirma el nuevo camino que ha abierto esta edición del Mini Sella, una prueba que nació para formar a los futuros protagonistas del río y que ahora empieza también a mirar más allá de Asturias.
Porque cada palista que hoy baja el Mini Sella puede ser mañana uno de los nombres que se alcen con la victoria en los Sellas del futuro. Y si alguien resumió hoy bien esa idea fue precisamente Bertín Llera: hace apenas diez años era uno de esos niños que soñaban con ganar el Sella; hoy regresó como campeón de la prueba y pregonero del Mini Sella para animar a la siguiente generación de palistas. Ese es, probablemente, el mejor reflejo de por qué esta competición sigue siendo, año tras año, un pequeño tesoro y una auténtica escuela de campeones.





































