Una mirada en imágenes a los bufones de Pría, en Llanes, donde las olas, los acantilados y la luz del atardecer convierten la costa asturiana en un paisaje siempre distinto
Tiempo de lectura: < 1 minutoExisten lugares a los que uno vuelve pensando que ya los conoce. Y entonces cambia la luz, el mar se levanta o el sol empieza a esconderse detrás de los acantilados, y todo parece nuevo. En los bufones de Pría, la costa nunca se repite. Cada tarde tiene algo distinto, incluso cuando uno lleva toda la vida mirando el mismo horizonte.
Quizá por eso seguimos viniendo. Para escuchar las olas, esperar ese instante en el que el cielo se enciende y recordar que hay bellezas que no necesitan que pase nada extraordinario. Basta con estar allí, mirar y dejarse sorprender una vez más.












