Por primera vez, una empresa local se sitúa entre los grandes patrocinadores del Descenso Internacional del Sella: un gesto de orgullo y una forma de devolverle a la fiesta parte de todo lo que les da
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Son las 11:45 de la mañana del primer sábado de agosto en Arriondas.
El puente está lleno. Abajo, las piraguas esperan. En las orillas ya no cabe casi nadie. Quedan pocos minutos y el valle entero sabe lo que viene, conteniendo la respiración. En cualquier momento sonará el Asturias, patria querida y la emoción se desbordará.
Cualquiera que haya venido alguna vez a la Fiesta de las Piraguas entiende esta escena. Ese instante en que todo está a punto de comenzar y todas las miradas terminan en el puente, en las banderas que ondean, en las piraguas preparadas y en esos nervios palpables, casi visibles, que recorren el río de orilla a orilla hasta llegar a la ría de Ribadesella.
Una imagen icónica que este año será especial.
El nuevo puente Emilio Llamedo, recién estrenado, verá por primera vez la salida del Sella y eso es algo importante para la historia del lugar y del Descenso Internacional del Sella.
Pero además habrá además otro detalle, quizá pequeño y casi imperceptible entre la inmensidad de la escena, cargado de significado: por primera vez en la historia de Les Piragües una empresa local tendrá su nombre ahí arriba, colgando del puente, en un espacio que durante años ocuparon grandes marcas.
La bandera en cuestión llevará el nombre de la Llera-Fergal.
O, mejor dicho, de Marco e Iván.

Porque detrás de esa pancarta hay dos amigos que llevan toda una vida viviendo juntos les Piragües. Dos hombres criados en la comarca del Oriente que conocen bien ese sentimiento que regresa cada primer sábado de agosto y que, para quienes lo llevan dentro, es difícil explicar con palabras.
Una pancarta que se cuelga desde el orgullo
Hemos quedado con ellos precisamente en el puente Emilio Llamedo.
Todavía faltan días para que llegue el Sella y no hay grandes banderas, ni piraguas esperando abajo, ni multitudes en las orillas. Pero se asoman desde arriba y parecen emocionarse como si ya fuera 8 de agosto.
La oportunidad de patrocinar el Descenso, cuentan, apareció casi como un rayo. No la buscaron ni le dieron demasiadas vueltas. Surgió y enseguida supieron que querían estar ahí.
No hay demasiadas esquinas en su historia.
Colgar una pancarta de La Llera-Fergal en el puente no responde, dicen, a una estrategia de marca ni a una campaña de marketing. Quieren apoyar. Devolver a les Piragües una parte de todo lo que esta fiesta les ha dado.

Porque primero fueron vecinos que esperaban el Sella emocionados, como una de las grandes citas del año.Y después llegaron los años de trabajo y, con ellos, otra manera de vivir la fiesta. Hoy son empresarios de la hostelería y conocen bien lo que significa el primer sábado de agosto para quienes trabajan en Arriondas: preparación, esfuerzo, estrés y una de las jornadas más intensas del año.
Pero también saben lo que el Descenso Internacional del Sella devuelve al pueblo: trabajo, beneficios, ambiente, movimiento, alegría y promoción.
Una energía intensa que transforma Arriondas durante días y concluye de domingo, cuando llega la mañana y la gran fiesta que es el Sella se acuesta a dormir todo un año.
Por todo esto, entienden que una fiesta que tanto da, ha de ser cuidada cariñosamente.
Cuidada desde dentro. Desde la raíz y los tuétanos. Desde ese sentimiento que sólo se tiene cuando se mama y se siente el sella.
Más que publicidad, amor por el Descenso Internacional del Sella
Desde el flamante puente de Arriondas nos trasladamos hasta la zona de los bares, en el centro de la villa. Allí está uno de esos locales que forman parte de la historia cotidiana del pueblo y que hoy regentan ellos. Juntos, ilusionados, colocan en un lugar destacado el cartel de la Fiesta del Sella.
Casi incrédulos, sonríen al reconocer que jamás imaginaron que algún día serían ellos quienes pondrían el nombre de su empresa en el puente para la salida, allí donde siempre estuvieron grandes marcas. Y mucho menos en la 88.ª edición del Descenso Internacional del Sella, estrenando un escenario tan icónico como un puente nuevo.
Pero el caso es que es real. Donde un día estuvo Coca-Cola, este año estará la Llera-Fergal.
Y eso, emociona.

Además, apuntan que hay algo más que les ilusiona: que su paso adelante poniéndose como patrocinadores grandes anime a otros negocios de la comarca a hacer lo mismo. Que cada vez sean más quienes se impliquen desde dentro y con fuerza en una fiesta tan generosa y tan nuestra.
Que un día, dentro de muchos años, todo el puente de Arriondas se adorne de pancartas de emprendedores locales. Y no por publicidad, sino por orgullo. No por que vengan retornos, sino por apoyar un sentimiento por una fiesta que debe permanecer siempre.
Antes de despedirse, apuntan que, aunque lleven años perdiéndose parte de la idiosincrasia de la fiesta, este año han quedado para ir juntos a la salida.

Y cuando sean casi las doce, cuando las piraguas estén preparadas y el Asturias, patria querida esté a punto de desbordar el valle, habrá una diferencia.
Entre las banderas que adornen el puente Emilio Llamedo estará, destacada, la suya.
La de una empresa local.
La de dos amigos que llevan toda una vida viviendo con emoción y arraigo al Sella.






