El LXXXV Concurso Exposición de quesos de los Picos liquida sus existencias en una jornada multitudinaria en la que el Gamonéu del Puertu alcanzó los 55 euros el kilo y encumbró a la quesería Gumartini
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Entre tres y cinco pesetas. Lo que hoy vendrían a ser dos o tres céntimos de euro.
Aunque parezca mentira, ese fue el precio que se pagaba por un kilo de Gamonéu del Puertu en el que fue el primer Concurso-Exposición de Quesos de los Picos de Europa, celebrado un 12 de octubre de 1941 en Cangas de Onís.
Ochenta y cinco años después, en la misma plaza y en la misma fecha, las monedas de cobre han dado paso a los billetes y el precio se ha elevado de manera estratosférica: a 55 euros el kilo. Una cifra que da buena señal del botín gastronómico y la joya que es el tradicional Gamonéu del Puertu.
Ahora, imaginemos por un instante viajar al pasado. Emprender un cronoviaje y contarles a aquellos pastores de principios de los años 40 que el kilo de su cuidado producto llegaría a alcanzar las 9.000 pesetas casi un siglo después.
Seguramente se llevasen las manos a la cabeza. 9.000 pesetas era lo que podía valer en aquel entonces una vivienda humilde en la ciudad canguesa o alrededores, en una época en la que el salario rondaba las 10 pesetas al día.
Pero claro, los tiempos han cambiado. Y mucho.
Ha pasado casi un siglo entero desde aquel primer Concurso-Exposición de los quesos de Picos, una cita pionera que nacía con la intención de dar visibilidad y apoyo al trabajo duro de las majadas y a los quesos tradicionales surgidos de ese esfuerzo.
Y sin embargo, aunque el precio del kilo de Gamonéu se haya multiplicado por mucho más de mil, la esencia del certamen sigue siendo la misma: dar apoyo, visibilidad y empuje al duro trabajo de los queseros que siguen elaborando en el territorio de los Picos de Europa.
Las diferencias, eso sí, saltan a la vista. Si en los años cuarenta eran docenas las familias que bajaban de las majadas y pueblos altos para vender su producto, hoy los queseros que bajan pertenecen a una especie de resistencia.
Mucho más los del Gamonéu del Puertu, que en la actualidad solo elaboran tres familias. Otro dato que haría cabecear a aquellos paisanos.

No obstante, la tradición sigue muy viva.
Y para muestra, la plaza Camila Beceña de Cangas de Onís este 12 de octubre: a rebosar de gente desde primera hora y con más de dos toneladas de quesos tradicionales de los Picos de Europa disponibles para catar y comprar.

El tesoro de las majadas altas
El gran objeto de deseo de esta LXXXV edición del Concurso Exposición de quesos de los Picos volvió a ser el escasísimo Gamonéu del Puertu, del que se pusieron a la venta alrededor de unos 460 kilos.
La resistencia de la elaboración en la alta montaña la protagonizan hoy solo tres familias; tres queserías que continúan subiendo a las majadas altas en los meses estivales: Uberdón, Gumartini y Enrique Remis . Eso sí, el minucioso trabajo tradicional que todavía realizan tuvo su justa recompensa, ya que sus piezas fueron volando desde primeras horas.


A su lado, la fortaleza de la denominación la demostró el Gamonéu, el que se elabora en los valles: acudieron 11 elaboradores y superaron holgadamente los 1.000 kilos a la venta, con precios que oscilaron entre los 35 y los 40 euros el kilo.
El mapa lácteo de Picos lo completaron nueve artesanos de Cabrales —que aportaron unos 400 kilos de queso entre todos, vendido a una media de 45 €/kg—, tres representantes de Picón-Bejes Tresvisu -que pusieron sobre las mesas aproximadamente otros 150 kilos de producto- y una quesería de Los Beyos, la de Picu’l Sella, que se acercó a la plaza con unos 50 kilos de producto.

Miel, cata y hermandad quesera
Pero la fiesta en la Camila Beceña fue mucho más allá de las paredes de las cuevas de maduración y de los quesos que se elaboran en el paisaje de los Picos de Europa.
El certamen volvió a compartir espacio con la tradicional Feria de la Miel del Oriente, donde una decena de apicultores locales mostraron el fruto de sus colmenas. En sus puestos no solo se ofrecía deliciosa miel de brezo, roble o castaños, sino también toda una gama de derivados artesanales como polen, jalea real o jabones y cosmética natural elaborados a base de cera y miel.

Además, junto a ellos, más quesos.
Porque el Concurso Exposición de Cangas es un mercado que honra la cultura quesera y deja espacio para otros quesos artesanales asturianos. Así, además de las joyas de Picos, podían saborearse otras elaboraciones insignia de la región como los ahumaos de Pría, los quesos de Vidiago o variedades procedentes de Peñamellera, entre otros.
Como broche de la mañana, la DOP Gamonéu ofreció a mediodía una cata maridaje en la que una veintena de afortunados pudieron profundizar en los matices del queso de la mano del gastrónomo Lluis Nel Estrada. El Gamonéu, claro, fue el absoluto protagonista de la degustación, perfectamente armonizado con sidras de mesa que realzaban las notas ahumadas y mantecosas del delicioso queso de montaña.

La entrega de premios, el broche final
El momento culminante de la jornada llegó con la entrega de premios en el escenario central, un acto al que acudieron representantes municipales de toda la comarca y la Vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo.
Antes de entregar los premios el ayuntamiento Cangués rindió un emotivo homenaje a Aldo de la Vega López, un mítico miembro del jurado del Concurso recientemente fallecido. El alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González, destacó de él “su dedicación, compromiso y entrega con la cita y la tradición quesera de los Picos de Europa” remarcando que su figura y cariñoso recuerdo perdurarán por siempre.

En lo referido a los galardones del Concurso, en la categoría reina de Gamonéu del Puertu, la máxima gloria fue para la quesería Gumartini, que había llevado hasta la plaza canguesa unos 130 kilos de queso.
Covadonga Fernández reconocía “buenas ventas desde primera hora. Es una feria en la que la gente madruga y tiene ganas de probar y comprar”. Con todo, la quesera se mostraba orgullosa, no sólo por el primer premio o por el éxito entre el público de sus mimados quesos sino por comprobar in situ cómo la gente valora y aplaude el oficio tradicional que desarrollan y el producto único que surge de él.
Tras ella, en segundo lugar los quesos de Gamonéu del Puertu mejor valorados por el jurado fueron los de la quesería Uberdón. Completando el podio estuvo la quesería de Enrique Remis, que elabora sus quesos en la majada de Belbín y ostenta la actual corona del Certamen del quesu Gamonéu.

Por su parte, el primer premio de los quesos de Gamonéu recayó en la quesería El Arbeyal secundada por La Torre en segunda posición y El Recuestu en el tercer escalón del podio.
En el mapa de las otras grandes denominaciones de los Picos, la quesería Maín, llegada desde las alturas de Sotres, se alzó con el primer premio entre las nueve participantes de Cabrales, seguida de la quesería Valfríu y la quesería Rieses.
En la variedad de Los Beyos, la quesería Picu’l Sella se llevó los honores, mientras que en la Denominación de Origen Protegida Picón Bejes-Tresviso, el codiciado primer puesto se lo llevó Javier Campo, seguido por La Brañuca y la quesería Andara.




Por último, el XXXIX Concurso-Exposición de Miel del Oriente coronó en primer lugar a los apicultores de Miel Inmaculada (Morcín), seguidos muy de cerca por el toque artesanal de los productores locales José Francisco Bulnes Teleña (Cardes) y Manuel Allende Nieda (San Roque del Acebal/Zardón), segundo y tercer premio respectivamente.

Todo ello transcurrió con un día de sol y calor más propio de verano que de otoño entrado, regado por la música y los sones de la banda de gaitas y de los bailes tradicionales, que pusieron la nota alegre a una mañana festiva y abarrotada de público de principio a fin.
Así, un año más (y ya van 85) Cangas de Onís volvió a ratificar que, por mucho que cambien los tiempos y los precios, el orgullo y el amor por los quesos de los Picos de Europa sigue estando muy pero que muy vivo.













































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