La Sociedad Etnográfica de Ribadesella muestra en la Casa de Cultura objetos, fotografías, documentos y piezas históricas que recorren la evolución y curiosidades de Piragües
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A lo largo de sus casi cien años de historia, el Descenso Internacional del Sella no solo ha dejado un recuerdo imborrable en la mente y el corazón de palistas y aficionados. También ha generado un enorme volumen de objetos de lo más variado.
Desde fotos y recortes de prensa hasta embarcaciones utilizadas antaño, trofeos, carteles, billetes de tren o dorsales… Todos ellos se reúnen ahora en ‘Recuerdos: el Descenso y Les Piragües’, una exposición organizada por la Sociedad Etnográfica de Ribadesella con la colaboración del Ayuntamiento riosellano y el Comité Organizador del Descenso del Sella (Codis).

Inaugurada en la tarde de este sábado, la muestra permanecerá abierta hasta el 14 de agosto en la Casa de Cultura de Ribadesella.
Los materiales recopilados sobre el Sella son tantos que, durante la presentación, volvió a surgir la idea de crear un museo. Algunos son tan curiosos como un pequeño saco que Dionisio entregó en una edición como recuerdo. Dentro llevaba tierra de todos los concejos asturianos, que previamente había solicitado municipio a municipio.

No faltan tampoco los carteles que desde hace medio siglo anuncian el Descenso, una canoa canadiense cedida por el Codis que data de 1915 o recortes de prensa, como uno que define a Les Piragües como «una fiesta popular y extraña en las montañas de Asturias».







Parte de los materiales han sido cedidos para la ocasión por un buen número de deportistas, personas y entidades vinculadas a la prueba: el propio Codis, el Ayuntamiento de Ribadesella, la Escuela Asturiana de Piragüismo, la SCD, Juan Carlos Posada, Maxi Cuesta, Maxi Llamedo, Alberto Llera, los hermanos Cuesta, Miguel Llorens, Walter Bouzán…

«Nos desbordó el material», agradeció durante la inauguración el presidente de la Sociedad Etnográfica de Ribadesella, Juan Carlos Cangas.
A lo ya existente se añadieron además maquetas que recrean los Campos de Oba y el tren fluvial cruzando el puente de San Román, vigilado desde el aire por el helicóptero.

Eso en el plano de lo material, porque los recuerdos y las anécdotas constituyen otro enorme archivo por explorar. Durante la presentación, Carlos Tejo, quien fuese vicepresidente del Codis, desgranó algunos de ellos. Como aquel año en el que unos palistas de Irán llegaron sin material y acabaron entendiéndose con la delegación de Estados Unidos para tomar prestadas las palas de mano invertida que necesitaban por su técnica.
Un acuerdo contra todo pronóstico, pues ambos países se encontraban inmersos en uno de sus conflictos. El espíritu de amistad y entendimiento que siempre ha acompañado al Sella hizo posible aquel encuentro. Pura diplomacia obra de Les Piragües.















