Desde qué llevar puesto hasta dónde aparcar o cómo vivir la salida: una guía práctica para disfrutar de la gran Fiesta de Les Piragües entre Arriondas y Ribadesella
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Que el Descenso Internacional del Sella es una de las fiestas más importantes de Asturias no es ningún dato nuevo.
La conocida como Fiesta de las Piraguas es una de las grandes citas del verano asturiano y cada primer sábado de agosto convierte Arriondas y Ribadesella en el punto de encuentro de miles de personas llegadas desde distintos lugares. Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, combina deporte, tradición y celebración popular en torno al río Sella, en una jornada en la que vecinos y visitantes comparten una cita que forma ya parte de la identidad del Oriente de Asturias.
Este año, la cita será el sábado 8 de agosto. Durante unas horas, las calles se llenarán de música, disfraces, peñas, familias y visitantes que llegan con ganas de disfrutar de una jornada única. La salida de las piraguas, el sonido del cañón, el ambiente en las calles y la llegada de los palistas forman parte de un ritual que se repite cada verano y que muchos esperan durante todo el año.
Pero el Sella también tiene sus propios códigos. Pequeños detalles que quienes viven aquí conocen bien y que pueden marcar la diferencia a la hora de disfrutar de la jornada: desde la ropa más adecuada hasta la mejor forma de moverse por la zona, pasando por los lugares más recomendables para ver los momentos principales de la fiesta.
¿Qué llevar? ¿Dónde aparcar? ¿Es mejor llegar temprano? ¿Cuál es el mejor sitio para ver la salida? ¿Conviene acudir con mascota? Esta guía reúne algunos consejos y recomendaciones básicas para vivir el Descenso Internacional del Sella de principio a fin.
1. El atuendo sellero: chaleco, collar, calzado cómodo y color
El Descenso Internacional del Sella tiene también su propio código de vestimenta. No es obligatorio, pero forma parte de la tradición y ayuda a entender el ambiente que se vive durante la jornada.
Una de esas prendas características es, sin duda, el chaleco. Con los colores de cada concejo, con la bandera de Asturias o personalizado con todo tipo de recuerdos y detalles, se ha convertido en el auténtico símbolo del atuendo sellero y en una de las imágenes más reconocibles de la fiesta.

Pero el chaleco no está solo. Desde los primeros años del Descenso, Dionisio de la Huerta quiso que la cita tuviera también un componente festivo y popular, incorporando elementos de color y alegría que, con el paso del tiempo, se han convertido en parte del ritual. Los collares de flores son uno de los complementos imprescindibles: pueden encontrarse durante los días del Descenso en distintos puestos y calles de Arriondas y forman parte de la estampa habitual de quienes salen a celebrar el Sella.
A ellos se suman las monteras piconas, sombreros, pañuelos, disfraces y todo tipo de complementos coloridos. Durante ese día, las calles se convierten en un gran escenario donde cada persona aporta su toque a una fiesta que se vive también a través de la imagen.

Eso sí, más allá de la tradición, otra cosa importante a tener en cuenta a la hora de elegir atuendo es la comodidad. El Sella es una jornada de muchas horas en la calle, de caminar, esperar, bailar y moverse entre grandes aglomeraciones. Por eso, aunque cada persona es libre de vestir como quiera, lo más recomendable es apostar por ropa ligera y cómoda, dejando en casa prendas delicadas o que puedan estropearse.
Y un consejo básico, pero esencial: elegir bien el calzado. Tacones, sandalias poco sujetas o chanclas pueden no ser la mejor elección para este día. Un calzado cómodo permitirá disfrutar mucho más de la fiesta y aportará también seguridad en una jornada en la que se transita por zonas con mucha gente, diferentes tipos de firme, humedad o posibles pequeños obstáculos propios de una celebración multitudinaria.
2. Mascotas y niños pequeños: valorar si es el mejor plan
El Descenso Internacional del Sella es una fiesta para disfrutar en compañía, pero conviene tener en cuenta que durante la jornada Arriondas y Ribadesella concentran a miles de personas en calles, caminos y zonas próximas al río. Las aglomeraciones, el ruido, la música y las muchas horas fuera de casa pueden hacer que la experiencia no sea cómoda para todos.
En el caso de las mascotas, aunque cada familia conoce mejor que nadie a su animal, lo más recomendable es valorar si realmente el animal va a disfrutar del día. Los perros pueden sentirse incómodos ante las multitudes, los sonidos fuertes, el calor o los cambios de ambiente, y moverse con ellos entre tanta gente puede resultar complicado tanto para el animal como para sus dueños.

Algo similar ocurre con los niños más pequeños. El Sella puede ser una experiencia muy especial para ellos, pero hay que tener en cuenta que no siempre resulta sencillo moverse con un bebé o un niño pequeño entre tanta gente. Los carritos de bebé, por ejemplo, pueden avanzar con mucha dificultad en algunos momentos del día debido a la gran concentración de personas, especialmente en las zonas más concurridas.
Si se decide acudir con niños, conviene ir preparado: agua, protección solar, ropa cómoda, descansos y paciencia serán fundamentales para afrontar una jornada larga en la que el ambiente puede ser intenso. La clave es planificar bien dónde y cuándo moverse, buscando momentos y espacios menos masificados y evitando, en la medida de lo posible, las zonas con mayor concentración de público durante las horas punta.
3. Planifica la llegada: aparcamiento, acampada y transporte público
Uno de los aspectos más importantes para disfrutar del Descenso Internacional del Sella es planificar con tiempo la llegada. Durante la jornada, Arriondas y Ribadesella reciben a miles de personas y los desplazamientos en coche pueden complicarse, especialmente en las horas previas a la salida y durante la vuelta.
El mejor consejo es sencillo: no esperar a última hora. Tanto Arriondas como Ribadesella habilitan cada año zonas específicas de aparcamiento para facilitar la llegada de visitantes, aunque conviene asumir que será necesario caminar unos minutos hasta llegar a las zonas con más ambiente.

En Arriondas, donde tiene lugar la salida del Descenso, se habilitan espacios de estacionamiento en las proximidades de la localidad, como las fincas del entorno de Aquasella, cercanas al área donde comienza la prueba. En Ribadesella también se preparan zonas especiales de aparcamiento para absorber la llegada de vehículos durante la jornada.
Un aspecto importante para quienes vienen de fuera es saber que moverse entre Arriondas y Ribadesella durante el día del Descenso no es tan sencillo como puede parecer. Desde horas antes de la salida, los accesos a Arriondas sufren cortes y restricciones de tráfico, mientras que la circulación hacia Ribadesella está condicionada por la gran afluencia de vehículos que intentan llegar a la zona de meta y seguir la prueba.
Aunque muchos aficionados intentan acompañar la carrera desde la salida hasta la llegada, la realidad es que los desplazamientos pueden convertirse en una auténtica prueba de paciencia, con retenciones y mucho tráfico. Si no se conoce bien la zona, la mejor recomendación es elegir uno de los dos puntos principales —Arriondas o Ribadesella— y disfrutar allí de la jornada sin intentar abarcarlo todo.

Si la idea es pasar varios días en la zona, hay que recordar que la acampada libre no está permitida. Los ayuntamientos habilitan espacios concretos para quienes quieren vivir la fiesta durante todo el fin de semana. En Arriondas, uno de los puntos habituales es el prau del paseo de La Concordia, mientras que en Ribadesella la zona de acampada tradicional es el Prau de San Juan.
Otra opción recomendable es utilizar el transporte público para llegar hasta el Oriente de Asturias y evitar depender del coche durante una jornada en la que los aparcamientos se llenan y los accesos pueden complicarse. Tanto autobuses como trenes pueden ser una alternativa para acercarse hasta la zona, por lo que conviene consultar previamente los horarios y posibles servicios especiales que puedan habilitarse con motivo del Descenso.
4. El Sella empieza antes del sábado: vive los días previos
Aunque el gran día del Descenso Internacional del Sella es el sábado 8 de agosto, la fiesta comienza mucho antes. Durante los días previos, Arriondas y Ribadesella empiezan a cambiar de ritmo y se llenan de ambiente, visitantes y pequeños rituales que forman parte de la identidad de la Fiesta de las Piraguas.
El jueves ya tiene lugar uno de los primeros momentos deportivos importantes con la contrarreloj de los cabezas de serie en Ribadesella, una cita que sirve para conocer el orden de salida de algunos de los grandes protagonistas de la prueba.

Pero es el viernes cuando Arriondas vive uno de sus días más especiales. La izada de banderas de los países participantes y la presentación de los piragüistas marcan simbólicamente el inicio de la gran celebración. Es una jornada con mucho ambiente en la calle, pero todavía con un carácter más familiar y tranquilo que el sábado, perfecta para acercarse a la villa, pasear y empezar a empaparse del espíritu sellero.
Y por la noche llega uno de los actos que más emoción ha ganado en los últimos años: L’Allume del Sella. En torno a las 23.00 horas, las candelas toman protagonismo en un ritual cargado de simbolismo, con el río como escenario y el recuerdo como hilo conductor. Quienes quieran participar pueden hacerlo decorando una de estas candelas, muchas de ellas dedicadas a personas ausentes o con mensajes especiales, antes de que emprendan su recorrido por las aguas del Sella.

Organizado por el colectivo Selleros, L’Allume se ha convertido en una de esas citas que ayudan a entender que el Descenso es mucho más que una competición deportiva: es memoria, tradición y sentimiento colectivo. Un momento especial para vivir la fiesta desde otro lugar, más pausado y emocionante, antes de que llegue la gran jornada del sábado.
5. El sábado: madrugar y elegir bien dónde vivir la salida
Si hay un consejo que cualquier local daría a quien se acerca al Descenso Internacional del Sella es sencillo: madruga. El Sella no empieza a las doce de la mañana; a esa hora llega uno de los momentos más esperados, pero la fiesta lleva muchas horas calentando motores.
Desde primera hora, Arriondas empieza a despertar con un ambiente especial. Las calles se llenan poco a poco de gente, los bares abren sus puertas y, alrededor del desayuno, comienza a sentirse ese particular «runrún» que anuncia que algo grande está a punto de ocurrir. Es el momento de pasear sin prisas, ver cómo la villa se transforma y disfrutar de una versión todavía más tranquila de la fiesta.

El primer gran aviso de que el Sella ya está en marcha llega con la aparición de los Tritones, encargados de abrir el tradicional desfile. Tras ellos arranca uno de los espectáculos más queridos de la jornada: un desfile cada año más numeroso, colorido y creativo, donde las peñas, los grupos y los participantes llenan las calles de música, disfraces y alegría. Para muchos, es uno de los momentos imprescindibles del Descenso y una de las imágenes que mejor resumen el espíritu de la fiesta.
Eso sí, tanto si se participa en el desfile como si se disfruta como espectador, conviene no perder de vista el reloj. La salida de las piraguas es el gran momento del día y encontrar un buen lugar para verla requiere cierta planificación. Lo recomendable es buscar ubicación con tiempo y estar ya posicionados alrededor de las 11.45 horas.
El puente de Arriondas, las orillas próximas a la salida o diferentes puntos del entorno del río ofrecen distintas perspectivas para vivir ese instante. Cada lugar tiene su encanto, pero todos comparten algo: a medida que se acerca la hora, moverse entre la multitud se vuelve cada vez más complicado.

Por eso, conviene llevar agua, tener paciencia y asumir que durante unos minutos miles de personas estarán buscando disfrutar del mismo momento. El civismo y la tranquilidad son fundamentales para que todos puedan vivir una de las imágenes más emocionantes del Sella.
La salida es mucho más que el instante en el que las embarcaciones comienzan a descender el río. Antes de que las piraguas tomen el agua, los versos del pregón y el momento en el que suena el Asturias, patria querida forman parte de un ritual que se repite cada año y que emociona tanto a quienes lo viven por primera vez como a quienes llevan décadas acudiendo a la cita.
6. Después de la salida: la fiesta continúa río abajo
El Descenso Internacional del Sella no termina cuando las piraguas abandonan Arriondas. Al contrario: desde ese momento comienza otra parte de la jornada en la que la fiesta se reparte entre distintos escenarios, con el río como hilo conductor y el ambiente en las calles como gran protagonista.
Para quienes se acercan hasta Ribadesella, la llegada de los palistas es otro de los grandes momentos del día. La zona de meta y sus alrededores concentran a miles de personas que esperan la llegada de las embarcaciones, pero la fiesta continúa después con música, peñas y un ambiente que se prolonga durante horas.

En este día conviene cambiar el chip. Bares y terrazas forman parte del ambiente del Sella y son un buen lugar para hacer una parada, comprar un bocadillo, comer un pincho, tomar algo o disfrutar de una sidra antes de volver a la fiesta. En la mayoría saben bien el hambre que da una jornada de Les Piragües y cuentan con una amplia oferta de bocadillos, pinchos y otras opciones para comer sobre la marcha. Eso sí, durante un día en el que Arriondas y Ribadesella reciben a miles de visitantes, encontrar mesa para sentarse a disfrutar con calma de una comida larga puede resultar complicado. El ritmo del Sella invita más a picar algo, brindar y seguir disfrutando del ambiente.
Quienes prefieran una comida más tranquila, sentados y sin prisas, pueden valorar desplazarse a localidades cercanas como Cangas de Onís o Piloña, donde resulta más sencillo encontrar restaurantes y disfrutar de una jornada más pausada.

Porque el sábado del Sella se vive sobre todo en la calle: con música, encuentros, disfraces y ese ambiente festivo que convierte a Arriondas y Ribadesella en un enorme escenario abierto.
Y entre todos los puntos de la jornada, los Campos de Oba tienen un protagonismo especial. Allí se vive una versión diferente del Descenso, más vinculada al campo y a la tradición popular. Familias, grupos de amigos y peñas se reúnen con sus propias comidas, en un ambiente más relajado, de mantel, nevera y reunión al aire libre.
En este espacio se instala también la carpa institucional, donde tiene lugar la tradicional comida con autoridades y protagonistas de la prueba, además de la entrega de premios. Es otro de los rituales del Sella y una muestra de que la fiesta tiene muchas caras: desde la emoción de la salida hasta la celebración más popular que continúa después de la llegada.
7. El mejor consejo de todos: disfrutar con respeto
El Descenso Internacional del Sella reúne cada año a decenas de miles de personas en apenas unas horas. Compartir ese espacio exige algo tan sencillo como importante: respeto por quienes nos rodean y por el entorno que hace posible esta fiesta.
Pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia. Utilizar los baños portátiles instalados por la organización y los ayuntamientos, en lugar de hacer las necesidades en cualquier lugar; depositar la basura en los contenedores; recoger los residuos que se generen y cuidar el río y sus orillas son algunas de las mejores formas de contribuir a que el Sella siga siendo una celebración de la que sentirse orgulloso.

También conviene recordar que no siempre será posible llegar el primero, encontrar el mejor sitio o moverse con rapidez. Habrá esperas, aglomeraciones y momentos en los que tocará tener paciencia. Forman parte de una jornada que reúne a miles de personas con un mismo objetivo: disfrutar.
Porque el mejor recuerdo del Descenso Internacional del Sella no es solo una fotografía o una buena vista de la salida. También lo es haber contribuido, con pequeños gestos, a que la fiesta siga conservando el ambiente, la hospitalidad y el espíritu con los que lleva casi un siglo recibiendo a quienes se acercan a vivirla.
Decálogo para disfrutar del Descenso Internacional del Sella
1. Viste de sellero, pero ve cómodo
Chaleco, collar de flores, montera, pañuelo o disfraz: todo suma. Eso sí, elige ropa ligera y calzado cómodo para una jornada de muchas horas.
2. Piensa si es buen plan para mascotas y niños pequeños
El ruido, el calor, las aglomeraciones y las largas horas en la calle pueden resultar intensos. Si acudes con niños, lleva agua, protección solar y planifica bien los desplazamientos.
3. No llegues a última hora
Planifica el viaje y el aparcamiento con tiempo. Habrá zonas habilitadas, pero tocará caminar. El transporte público puede ser una buena alternativa.
4. Elige Arriondas o Ribadesella
Intentar seguir la prueba desde la salida hasta la meta puede complicarse por el tráfico y las restricciones. Si no conoces la zona, mejor escoger un punto y disfrutar allí.
5. Si te quedas, utiliza las zonas habilitadas
La acampada libre no está permitida. Arriondas y Ribadesella habilitan espacios específicos para pasar el fin de semana.
6. El Sella empieza antes del sábado
La fiesta comienza en los días previos. El jueves se celebra la contrarreloj; el viernes, la presentación de los palistas y L’Allume del Sella.
7. El sábado, madruga
El Sella empieza mucho antes de las doce. Disfruta del ambiente de Arriondas, del desfile de los Tritones y de las peñas antes de la salida.
8. Busca sitio con tiempo
Para ver la salida, conviene estar colocado hacia las 11.45 horas. Lleva agua, ten paciencia y evita moverte cuando la multitud ya se haya concentrado.
9. Después de la salida, la fiesta continúa
La llegada a Ribadesella, los Campos de Oba, las peñas y la música mantienen vivo el ambiente. Para comer, bares y terrazas ofrecen bocadillos, pinchos y opciones rápidas para seguir disfrutando.
10. Disfruta con respeto
Usa los baños portátiles, recoge tus residuos y cuida el río. Habrá esperas y aglomeraciones: paciencia, civismo y buen ambiente también forman parte del Sella.







